|Capitulo 11

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Mini aclaración del capítulo: cada personaje tiene un punto de vista diferente a lo que pensamos, por el momento solo se verá parte del pasado de Lysander, falta el punto de vista de Ziran para ver a quien le van a dar la razón o a quien no. Los dos eran unos chicos que cometieron errores y se dejaron chantajear por terceros.

11| PERDÓN

|LYSANDER|

Verla irse con Ziran fue un puñetazo directo a mi estómago.

Lo he jodido todo.

Soy un puto imbécil.

Merezco ese comentario que Aileen dijo y muchos más. A pesar de saber que ella no correría a mis brazos, duele, duele ver cómo lo prefirió a él. El chico que antes consideraba mi mejor amigo.

—Déjala, Ly —Gabriella se acerca, envolviendo sus delgados dedos en torno a mi brazo. Con un movimiento rápido y brusco, hago que me suelte. No quiero que me toque. No quiero que me hablen. Quiero estar solo. Nadie lo comprende—. ¿Qué le viste a esa? Es básica, no tiene estilo propio y te aseguro que debe estar detrás de ti por el dinero de tu familia —No pienso con claridad, sacudo mi cabeza, pero la irritante Gabriella no coopera—. Ella...

—Basta, no sigas —demando, frío, interrumpiéndola—. Aileen no es ninguna interesada, no hables mal de ella o juro que voy a olvidar que eres mujer.

—¿Me estás amenazando?

—Solo cállate, cállate, quiero... —Tomo una profunda inhalación—... quiero estar solo, por favor.

—¿No irás a la fiesta? Tu equipo ganó, no es para que estés con esa cara de tristeza. Los chicos están preguntando si su capitán asistirá, olvida lo que sucedió en el partido, Ly.

—No me llames Ly. Ni Lysander. Para ti, para todos, a partir de hoy soy Marchetti.

—¿Qué? Es muy seco llamarte así.

—Es lo que quiero. Solo dejaré que una sola persona me llame por mi nombre.

Arruga su nariz con desagrado.

—Suenas como si estuvieras enamorado.

Lo estoy. Y mi oportunidad de poder tener algo con ella la arruiné.

El odio que siento hacia mí mismo es enfermizo.

—¿Algún problema con que esté enamorado?

Sus cejas castañas se disparan.

—¿Estás enamorado de Aileen?

No respondo y es lo que necesita para confirmarlo.

—¿Quieres que termine como ella? —Hace énfasis.

Comprendo a lo que se refiere.

Mis músculos se aprietan, al igual que mis puños a mis costados.

—No le pasará nada. Yo la protegeré.

—Lo dudo. Dices que la vas a proteger, pero la dejas ir con el chico que es el sospechoso de la muerte de Bianca.

El aire no llega a mis pulmones por la mención de ese nombre que juré no volver a decir y que les hice jurar a mis amigos que tampoco lo mencionarían. Gabriella tiene una peculiar forma de hacerte sentir mal, miserable. No le interesa herir tus sentimientos si es para conseguir lo que quiere; su sonrisa que adorna sus labios es lo que me da una bofetada. No había considerado que ella fuera este tipo de persona. Sostengo mi cuello, buscando que los latidos de mi corazón se recompongan.

Nuestro Caos (Borrador)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora