08|RUMORES
|LYSANDER|
Soy seguro en lo que hago.
La inseguridades no van conmigo, sería imposible no confiar en lo que puedo causar en otra persona después de estar rodeado de gente que me adora. La mayoría de mis fans son chicas que están enamoradas de mi físico, mi encanto único, mi personalidad espléndida. No solo en Armagh, fuera de él me llueven las oportunidades para tener más que un ligue. Tengo haters que buscan dañar mi reputación, pero me dan igual. He aprendido que esos que me odian son fans confundidos. Están al pendiente de lo mínimo que haga porque me aman a su estúpida manera. Si somos sinceros, quien no se enamoraría de alguien como yo.
Yo en lo personal me enamoro de mí mismo cada que me veo al espejo.
Nunca había tenido ningún impedimento con alguna chica. Si la deseaba la conseguía con un pequeño coqueteo. Suelo ser sutil y cuando sé que las tengo en mis garras saco mi otra herramienta: ser directo. Sin sentimientos de por medio es lo que le solía decir con las que me cruzaba en mi camino. Todas aceptaron estos términos, eso aumentó mi ego. Pensé que podía conseguir todo. Joder, no fue así. Ella no es así.
El primer día me abofeteó.
Una patada a mis pelotas dolería menos como esa bofetada que me hizo darme cuenta como funciona mi entorno.
Fingí que no me dolió.
Ya caerá.
Una chica que lleva evitándome por días es claramente una señal de que le gusto.
Está enamoradísima de mí. Yo sé que sí.
—Su abuelo lo espera en su oficina —indica la secretaria que le trabaja a mi abuelo Aurelio Marchetti.
Subo al ascensor, las puertas se cierran una vez estoy dentro y se abren llegando al piso donde queda la oficina de dicho hombre trajeado que le grita a sus trabajadores. Unos de ellos se voltea a verme con sus ojos abiertos, asustado.
—¡Son unos incompetentes, no pueden hacer nada bien! —Una vena sobresale de su cuello. Sus ojos caen hacia mi dirección y les hace una seña a sus empleados para que se retiren—. Llegas tarde, Lysander. Odio la impuntualidad.
—¿Oh, en serio? —Le echo un vistazo a mi reloj invisible de mi muñeca.
—No estoy para tus jueguitos infantiles.
—Yo no debería de estar aquí —replico manteniendo la calma—, mis padres me tienen prohibido acercarme a ti. Sin embargo, de nuevo incumplo sus órdenes para obedecerte —Si mis padres se enteran que sigo manteniendo contacto con mi abuelo me enviaran al extranjero, esa fue la advertencia que mi papá sentenció. Antes me valía lo que podría sucederme, ahora no quiero irme.
Todo se debe a una sola persona que no logra sacar de mi cabeza.
—¿Me podrías explicar que son esas fotos que circulan en redes?
—Ah, me mandaste a llamar por una estupidez.
—No es una estupidez. ¿Quién es esa chica?
—No tengo ni la menor idea.
—¿Quién es ella?
—No lo sé, abuelo. Una chica que estuvo en esa fiesta. Nadie en especial.
No podía decirle que esa chica que no tiene "nada de especial" me está volviendo loco en todos los sentidos posibles. Conozco a mi abuelo, y es capaz de amenazarla para que se marche de la Academia y por ende, de mi vida. No quiero que suceda.
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Nuestro Caos (Borrador)
Teen FictionTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
