15| CENA FAMILIAR
|AILEEN|
Ha pasado una semana desde que apuñalé a Lysander.
Él no completó el campamento antes del incidente; sus padres fueron a recogerlo una vez enterados del "accidente" que les hizo creer a todos que había tenido. No sé cómo sentirme al respecto; una parte de mí sigue sintiendo culpa, otra ya ha aceptado que cometí un error y no puedo volver al pasado para evitarlo o enmendarlo.
Quisiera saber cómo sigue él y la herida en su estómago que yo provoqué. Me carcome la conciencia por enterarme de su estado actual. Desde que nos volvimos a integrar a nuestros horarios de clases normales en Armagh, no he sabido nada sobre él, sobre Lysander.
Por lo que hoy, en cuanto termine de cuidar a los niños, iré a su casa.
—Mamá nos dijo que hoy podemos dormirnos tarde.
—Si no me lo dijo a mí, no te puedo creer, Oliver. Lo lamento, tienes que irte a dormir temprano. Recuerda que eres estudiante y, cuando se estudia, tienes que descansar para tener energías.
—¡Yo no miento!
—¿Ah, no? —Suspiro cansada mientras le seco el cabello húmedo con una toalla. Estamos de pie frente a la peinadora que hay en la habitación de sus padres. Suelo cuidar a Enzo y Oliver en horarios intermedios; en la academia estudio de lunes a miércoles hasta las cinco de la tarde, los jueves y viernes hasta el mediodía, y los fines de semana, a veces, me quedo con ellos para cuidarlos mientras sus padres están fuera—. ¿Cómo me explicas que le mentiste a todos diciendo que hiciste una tarea que nunca entregaste en el colegio?
—Solo fue una vez.
—Pero has mentido.
—Una mentira blanca.
—Las mentiras son mentiras, Oliver.
—Mamá siempre dice que los viernes son especiales —insiste, con una mueca traviesa en su rostro. Oliver es un niño bonito; tiene unas facciones que, para su edad, son hermosas. No me sorprendería que de grande sea ese típico chico rompecorazones, como Lysander cuando lo conocí—. Y hoy es viernes. Un día especial.
—Eso no significa que puedas quedarte despierto hasta tarde.
—Solo un episodio más de nuestra serie favorita —pide, casi suplicando, mientras juega con la esquina de la toalla.
—Un episodio —accedo—, solo si prometes que después de eso te irás a la cama sin protestar.
—¡Prometido! —exclama, levantando el dedo meñique en señal de pacto.
—Buen chico —acabo de secar su cabello y procedo a peinarlo.
—Mamá y papá están por llegar —anuncia Enzo, entrando al dormitorio.
Estos niños son diferentes en carácter y personalidad. Oliver es el más sociable y divertido; Enzo es el más reservado, el que prefiere no hablar mucho, pero es un mini sabio a su edad. En lo poco que apenas he dialogado con el padre de ambos niños, puedo decir con exactitud que Enzo es una mezcla de su padre y Oliver una mezcla de su madre. No sé si eso sea posible. Sin embargo, la señora Pellegrini se ha mostrado amable conmigo; en sus tardes libres suele hornear pan o pasteles, que hace solo porque se enteró, por medio de la boca de los niños, de que a mí me encantan los dulces, más si contienen chocolate.
De hecho, ella misma me preguntó el día de mi cumpleaños si quería celebrarlo, petición a la que me negué. Desde los primeros días de mi vida nadie se ha interesado en celebrar mi cumpleaños, así que consideré que el cinco de junio es una fecha común como cualquier otra. No poseo esa emoción festiva que la mayoría de las chicas de mi edad tienen en dichas fechas, sobre todo a la edad en que cumplí mis quince años. No recibí siquiera un «felicitaciones». Actualmente suelo ver esas fechas como un año más que se suma.
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Nuestro Caos (Borrador)
Teen FictionTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
