Hola. Dejen su presente (y felicitaciones por el cumpleaños de los gemelos Aidan y Eiden).
35| PROBLEMAS
|AILEEN|
—Debemos comprarle ropa a Snoopy.
—Es un perro. ¿Cuál es la necesidad de que use ropa? —pronuncio, mi novio frena sus pasos tan pronto cruzamos el umbral de mi habitación. El insistir en llamar perro a Snoopy, que de hecho sí lo es, lo hago con la intención de molestar a Ly.
—Te dije que es nuestro bebé. Eres brusca, Aileen, no decepciones al bebé de ambos, está pequeño.
—Snoopy no se va a decepcionar de mí, te lo prometo, tonto. Toma aire y relájate, podré con él. ¿Tanto desconfías de mí como para pensar que no puedo cuidarlo cuando no estés presente?
—Son las acciones, la mia vita. (Mi vida).
—Las acciones hablan mucho de las personas, Ly —mascullo distraídamente—. Una vez dijiste que no te rompiera el corazón, yo te digo lo mismo; mi corazón te pertenece, como mis sentimientos.
—Estúpida, hablas como si nos fuéramos a separar —Empuja mi hombro juguetonamente; yo no sonrío, no le sigo la broma y él se tensa.
—¿Estúpida?
Cubre su boca.
—¿No te habías dado cuenta?
Mi mandíbula cae, literalmente al suelo; esperaba una disculpa, no que me restregara en la cara que soy una estúpida. Debería enojarme, pero en su lugar esbozo una mueca fingiendo molestia.
—Pídeme disculpas.
Empuño mi mano.
—Apologize to me —repite exactamente lo que he dicho, pero en inglés (pídeme disculpas), y procede a burlarse tratando de imitar mi voz; falla.
—¡¿Qué te pasa, idiota!? ¡¿Crees que no entiendo lo que dices!? —Empujo su pecho; él se agacha, envuelve sus brazos alrededor de mis piernas, elevando mi cuerpo y echándome sobre sus hombros como un costal de papas. Mi quijada rebota contra su dura espalda y mi lengua se muerde accidentalmente—. ¡Bájame, Lysander Marchetti! ¡Si no me bajas...!
Mi cuerpo es lanzado a la cama; parpadeo cuando reboto hacia arriba ante el impacto y enseguida está sobre mí, no al nivel para aplastarme, sus brazos están colocados a los lados de mi cabeza y sus labios están por encima de los míos. Los suyos lucen húmedos, entreabiertos y apetecibles.
—¿Contenta?
No emito sonido; mi lengua se traba y su simple aroma es lo suficiente como para nublar mi mente y hacer que mis entrañas colapsen. Maldito Lysander. Es precioso y tiene conocimiento de ello; usa su belleza para debilitar mis fuerzas y conseguir lo que se proponga. Pongo mis manos sobre su pecho, metiéndolas por debajo de su camisa para tocar sus abdominales. El tocar, apretar y marcar me da un poder que recorre mi piel. Puedo hacer lo que se me venga en gana con él; es mío y nadie puede contradecirme. Se le vería bien un tatuaje con mi nombre justo arriba de su clavícula.
—Sí —respondo al cabo de varios segundos.
—¿Te gusta lo que estás tocando, dolly? (muñequita) —inquiere; su voz es baja, ronca y sexy. Todo lo relacionado con él me resulta atractivo; quizás, si otro chico me hace esa pregunta, pensaría que es un arrogante, pero me siento irrevocablemente atraída por Lysander.
—¿Puedo tocar más?
—No deberías preguntar; todo mi cuerpo es tuyo. Haz lo que quieras con él. Eres la dueña.
ESTÁS LEYENDO
Nuestro Caos (Borrador)
Novela JuvenilTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
