|Capítulo 12

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12| TENTACIÓN

|AILEEN|

—Señorita Steward —El director Finn está ubicado detrás de su escritorio, con sus manos entrelazadas encima de la mesa. En frente hay un acompañante, otro alumno. Abro y cierro la boca; al final no emito sonido alguno. Cierro la puerta con un suave clic—. Puedes tomar asiento, querida —inhalo aire y lo retengo por unos segundos—. Ahora que están los dos, quiero que me den una buena explicación sobre la escenita que se armaron en el patio trasero.

—No volverá a suceder.

El drama que hicimos Lysander y yo (por así decirlo), llegó a los oídos del director, que no dudó un segundo en llamarnos a dirección. Cruzo una pierna y me aliso la falda. Finn se limpia sus lentes con una mueca que dice más que las palabras propias. Está enojado.

—¿Qué necesidad tenían de hacer quedar mal a la Academia?

—No hubo una pelea —Uso la excusa más débil y patética que pueda existir.

—¿Quieren que les agradezca porque no hubo pelea? —ironiza, mientras lleva la tapa de un bolígrafo a sus dientes y lo muerde—. Lysander, ya me harté de estar convocando a tus padres a reuniones. Tanto ellos como yo tenemos asuntos más importantes que atender. No había comenzado el año escolar cuando peleaste con Ziran; hace un par de días también te volviste a pelear con él. No te bastó con eso, llegas y haces quedar mal a Armagh, lloriqueándole a tu novia.

—No es mi novia —espeta.

—Dios me libre de tenerlo como novio.

—No te soporto.

—Te odio.

—Compartimos el mismo sentimiento en común.

—¡Basta a ambos! —Finn golpea la mesa y se masajea las sienes—. Entiendo que mis estudiantes tengan sus problemas amorosos; sin embargo, no justifico lo mal parado que han dejado a la Academia, a los docentes e incluso a mi persona. Yo, como el director de Armagh tengo que encargarme de poner orden entre mis estudiantes, desde primer año hasta último. Ustedes, en general, deben mantener una imagen impecable. El joven Marchetti para no ensuciar el apellido de su familia y el puesto que se le ha concedido como capitán del equipo de hockey, dicho puesto puede pasar a manos de otro jugador.

—Ni siquiera lo pienses, joder.

—Usted, señorita Steward —continúa el director, colocándome rígida con la espalda recta en el espaldar de la silla. No esperaba que se dirigiera a mí tan rápido—. La tengo en alta estima —confiesa. Mi corazón da un salto, ¿de verdad? ¿una becada como yo?—. Su expediente estudiantil luce impecable, desde su comportamiento hasta el rendimiento de sus notas. No me hagas lamentarme por haberle concedido la oportunidad de estudiar en Armagh. Es una de las que corrieron con suerte entre los seiscientos mil estudiantes que se postularon para conseguir estudiar aquí y aún así no lo lograron. Los becados entran con el objetivo de ayudar y ser mejores en todos los ámbitos posibles.

La idea de abandonar la Academia por un desliz que yo misma cometí me inunda de pavor. Para la próxima, tengo que ser discreta y no involucrarme en problemas dentro de la institución.

—Le aseguro que no se repetirá.

—No quiero palabrerías huecas; quiero hechos. Armagh es una Academia que tiene historia, sesenta años de fundación no pasan en vano. Van a arreglar este error que cometieron. El video que muchos estudiantes grabaron y subieron a las redes en cuestión de segundos se hizo viral; ¿adivinen quiénes son los protagonistas del vídeo?

Nuestro Caos (Borrador)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora