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Faltaba tan solo un mes para que el bebé naciera, tanto Sanji cómo Zoro se encontraban nerviosos pero a la vez estaban emocionados por conocer a la criatura.

Aun no sabían que seria, si un niño o una niña, Sanji había tomado la decisión de no saber hasta el día de su nacimiento al igual que el peliverde, habían estado yendo a las citas médicas sin falta y al parecer todo iba bien, Zoro se había encargado de todos los cuidados necesarios, era bastante responsable.

-¿No iras a trabajar?-preguntó.

-Nah, papá me dio el permiso de hacer el trabajo desde casa, para cuidarte, asi que aquí me tendrás por un tiempo.

-Esa es buena noticia entonces.-sonrió.

-¿Quieres comer algo? Hemos estado todo el día acostados.

-¿Tienes hambre?-preguntó el rubio.

-¿Porqué? ¿Tu no?

El sonido de si estomago lo había delatado.

-En realidad si.

Con la ayuda de Zoro, Sanji logro caminar hasta la cocina, su enorme panza solo hacia qué se cansará más.

-Dios, me siento un inútil.

-No digas eso, ya haces mucho con llevar a nuestro hijo en tu vientre.

-¿Cómo se encuentra señor Sanji?-preguntó Tashigi.

-Bien supongo, más cansado de lo normal, supongo que es parte de.

-Que bien que vinieron, la comida está lista.-sonrió.

Del otro lado de la ciudad se encontraba Reiju, iba conduciendo por la ciudad en busca del restaurante Baratie, donde trataba de encontrar a Sanji.

Al llegar al lugar pidió hablar directamente con el viejo Zeff varios cocineros ahí ya la conocían por lo que no dudaron en dejarla pasar.

-¿Que te trae por aquí?-preguntó el hombre al recibirla.

-Estoy buscando a Sanji, necesito saber donde viven los Roronoa.

-No puedo darte yo esa información.

-¿Que? ¿Porqué no?-preguntó.

-Porqué ni siquiera yo se eso.

-¿Que? ¿No tiene algun tipo de contacto con Sanji?

-No estoy seguro de que Sanji quiera verte.

-Ya no represento un peligro para Sanji, papá murió por lo que ya no tiene necesidad de esconderse y es precisamente eso de lo que quiero hablar con el.

-¿Que? ¿Judge murió? Crei que hierva mala nunca muere.

-Fue hace una semana, pero desde hace tiempo que se encontraba muy enfermo y solo iba muriendo poco a poco.

-Bien, yo le paso el recado.

-¿Que? ¡No! Quiero ver a mi hermano.

-Esta bien niña, no se donde se encuentre pero puedo darte su número, así te contactas con el.

-Bien, se lo agradezco.



Después de una hora Sanji resivio una llamada a su celular, era un número desconocido dudando un poco en contestar pero aún así lo hizo.

-¿Con quien hablo?-preguntó.

-¡Sanji! Soy Reiju.

ENTRE NOSOTROS//OMEGAVERSEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora