Los días del celo habían termiando y los días siguieron pasando con normalidad, Zoro se había recuperado por lo cuál tuvo que volver a trabajar, la diferencia era que había reducido su jornada laboral quitando todas las horas extras que se mantenia en la oficina y trabajando las horas normales cómo cualquier otro empleado.
Todo esto, por su salud y más que nada también por Sanji, a quien quería dedicarle más de su tiempo.
Antes pasaba desde la mañana hasta la media noche encerrado dentro de cuatro paredes, pero ya no más, también merecía un descanso y trabajar de más no le ayudaría en nada.
Lo había pensado bastante y ni el sabía porque trabajaba tantas horas seguidas si ni siquiera le faltaba el dinero, era algo que tenía de sobra, no les hacía falta nada, antes lo hacía para distraerse pero ahora no había nada que evitar, desde que tenia una relación formal con Sanji se habia vuelto su prioridad.
Obviamente su padre se molesto por ello, tuvieron una larga charla pero al final terminó aceptando, no era la obligación de Zoro tener que trabajar el doble, el peliverde ya no tenía intenciones de quedar bien frente a su padre, ya le daba igual lo que pensara, se había cansado de intentar impresionarlo y no tener resultados, ahora solo se dedicaría a él mismo y a la persona que lo esperaba en casa.
Sanji por su parte se sentía una ama de casa al esperar a su pareja todo el día en casa, la verdad es que seguía aburriendose, por lo que trataba de ayudar más seguido a Tashigi en los deberes de la casa, pero no se esforzaba mucho, la diferencia ahora es que Zoro llegaba más temprano, mucho más que antes.
Salía en la mañana y regresaba en la tarde, apartir de ahi tenía todo el resto del día para poder estar juntos, y le agradaba ya que antes siempre estaba solo en una casa tan enorme, que aún no sabía la razón de porque vivían en un lugar tan grande si solo eran ellos tres.
El peliverde llegó a casa siendo recibido por el rubio, que al verlo cruzar la puerta corrió abrazarlo y este enseguida correspondió de la misma manera.
-¿Me extrañaste?-Preguntó sonriente.
-Siempre lo hago.-sonrió el rubio.
Ambos caminaron al comedor de la cocina, esta vez Sanji se había dedicado a cocinar porque quería impresionarlo con su comida que Zoro al probarla enseguida se dio cuenta que la comida había sido echa por el.
-Esta delicioso, si que te esforzaste.
-¿Que te hace pensar que yo lo hice?
-Aprendí a diferenciar el sabor de tu comida con la de Tashigi, y si soy sincero tu comida es más deliciosa, pero no le digas a Tashigi.
Sanji rio al escuchar eso.
-¡Hey! Escuche eso.-era la chica.-Pero debo de admitirlo, Sanji cocina muy delicioso.
-Supongo que es la experiencia, trabaje mucho desde muy pequeño en el restaurante, soy todo un experto. -sonrió.
Tashigi se despidió de ellos saliendo de la cocía, iba a dejarlos solos para que estuvieran más cómodos, suponiq que aun tenían cosas de que hablar.
-¿Quieres hacer algo? Recuerda que en la noche tenemos cena con Law.-dijo Zoro.
-Vienes llegando del trabajo, primero descansa.-tomo sus hombros empezando a masajearlos.
-¿Estas seguro? ¿Podemos salir si quieres.-volvió a preguntar.
-En realidad no, me gustaría estar acostado en mi cama contigo a un lado.
-Me encanta el plan, termino de comer, me baño y vamos a la cama.
-¿Oye puedo preguntarte algo?
-Claro, dime.
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ENTRE NOSOTROS//OMEGAVERSE
Fiksi PenggemarSanji era un Omega sin olor y Zoro un Alfa sin olfato, o eso creían hasta que se conocieron.
