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Pasaron dos meses, meses que pasaron bastante rápido tanto para Sanji cómo para Zoro, el peliverde en ese tiempo había logrado comprar una nueva casa con la cuál sorprendería al rubio.

Se levantó más temprano de lo normal, era su día de descanso por lo que no tenía que preocuparse por el trabajo, antes de salir se aseguró de que Sanji siguiera durmiendo y al comprobarlo se fue junto a Tashigi que en esta ocasión seria su complice.

Después de recorrer la ciudad encontraron la tienda perfecta donde comprarían los muebles para su nuevo hogar, encontrando de todo tipo, si bien la casa ya estaba amueblada la decoración le parecía bastante anticuada por lo que decidio cambiarlo un poco basándose en los gustos del rubio e hizo que los llevaran hasta su nueva dirección para empezar con la decoración.

Tashigi había sido de muy buena ayuda ya que mezclando un poco de su buen gusto habían escogido lo mejor que pudieron encontrar, ahora lo ayudaría con la remodulación, la mujer estaba muy entusiasmada en querer ayudar se sentía parte de la familia y que la incluyeran la ponía más que feliz, esto solo eran un pequeño favor que ella devolvía.

–Me parece muy lindo de su parte que haga esto por el señor Sanji, siempre se había quejado de lo grande que es su casa.

–Lo sé y yo más que nadie quiero que sienta nuestra casa un hogar, además a mi también me parecía muy exagerado, pero nunca había tenido tiempo para una mudanza.

Después de unas horas terminaron por lo que decidieron regresar a su casa, al llegar Zoro fue directo a la habitación dónde el rubio seguia dormido, era casi las tres de la tarde, le seguía impresionando lo mucho que podía dormir.

–Sanji, amor, despierta.–movía su cuerpo pero el rubio seguia sin responder.–Sanji, ¡Sanji!

–¿Mmmm? ¿Que pasa?–Preguntó aun con sueño.

–Amor, estas durmiendo mucho, ¿todo bien?–dijo preocupado.

–Solo he tenido mucho sueño, es todo.–dijo mientras tallaba sus ojos con sus manos.

-Ven, vayamos a comer algo.





Salieron a comer a un pequeño pero lindo restaurante que tenia una parte con servicio al aire libre en una azotea, podían ver desde ahí como los autos pasaban, las familias paseando a sus perros y una que otra pareja caminando por ahí.

A Zoro le parecia que Sanji había pedido mucha comida, postres y más de una bebida, no iba a decir nada para no causarle alguna inseguridad o molestia pero le parecía mucho para el, tal vez solo tenía mucha hambre.

–¿Crees que pedí mucho o quieres probar un poco?–preguntó al notar que veía su comida.

–N-no, supongo que tienes hambre.

–La verdad es que si, solo de ver el menú se me antojo todo.

–Esta bien, tu come tranquilo.

Al terminar salieron del restaurante totalmente llenos y satisfechos, en especial Sanji que había logrado terminar con cada platillo, el siguiente lugar sería ir al centro comercial a comprar algo de ropa, quería comprarle algunas cosas antes de llevarlo a la última sorpresa.

–¿Que hacemos aquí?-dijo el rubio al bajar del auto junto al peliverde.

–Ir de compras, ¿es obvio no?

ENTRE NOSOTROS//OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora