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Pasado tres largos meses, Zoro y Sanji se encontraban limpiando la habitación que se suponia que sería para su bebé, tiempo atrás habían apartado la habitación decorando con lindos colores pasteles y con muchas cosas para bebé, lamentablemente ya no la usarían más, sacaron todo para después donarlas a alguien que si las necesitará, Sanjia había decidido sacar todo ya que para el era una forma de pasar página, su bebé ahora descansaba en un lugar mejor.

Después los padres de Zoro al enterarse de la noticia trataron de acercarse ambos pero el peliverde no lo permitió, hablando seriamente con ellos, marcándoles límites, al estar convencidos que jamás aceptarían su relación con Sanji tomo la decisión de cortar lazos con ellos renunciando finalmente a la empresa de su padre, sintiendose libre al fin, quitándose un peso de encima.

La verdad es que Zoro nunca había dependido de esa empresa, el dinero nunca había sido problema para el, ya que supo como invertir sus ganancias, tenía otros negocios por fuera, aparte de ser dueño de algunos departamentos de la ciudad, que por cierto le iba bastante bien, la única razón por la que trabajaba ahí era para hacer sentir orgulloso a su padre, pero nada de su esfuerzo había sido suficiente.

Logro vender su antigua casa recibiendo un buen de dinero por ella, había muchos recuerdos dentro y para el dejar esa casa había sido el cierre de su capítulo con su ex esposa, dejando ir todos esos recuerdos y pasando página comenzando una historia en un nuevo hogar junto a la persona que ama.

Mientras tanto Tashigi, había retomado sus estudios volviendo a su ciudad natal, había sido doloroso despedirse de ellos pero tenía que regresar un tiempo con su familia, pero no iba a ser un adiós, ya que tambien Sanji y Zoro se habían convertido en su familia, por lo que su despedida se convirtió en un hasta pronto.

Sanji había decidido visitar al viejo Zeff, tenía tiempo sin verlo y había prometido visitarlo más seguido.

-Así que...eso paso.-dijo al terminar de hablar.-Oh, Sanji, debiste pasarla mal hijo.

-Si, pero ya estoy bien.

-En cuanto Judge, el murió ¿cierto?

-Si, por lo que me cuenta Reiju, tenía mucho tiempo con una enfermedad terminal, nadie sabía hasta que de pronto ya no pudo más, cayó en cama y al poco tiempo murió.

-¿Vas a reclamar tu herencia?

-No lo se, la verdad es que dinero no nos hace falta, pero quizá si lo tome y lo done en alguna parte, no quiero dinero de esa familia.

-Haces bien muchacho, siempre estuve orgulloso de ti, eres muy fuerte Sanji.

-Gracias Viejo.-sonrió.

Después de un rato Zoro paso por el al restaurante, bajo del auto para saludar al viejo y después ambos salieron de ahí.

Habían ido a comer algo, era una tarde muy linda por lo que pasar tiempo juntos era lo mejor, tenía que disfrutar y pasar más tiempo como la pareja que eran.

Antes Sanji pasaba el mayor tiempo en casa encerrado y el peliverde trabajando, desde que Zoro dejo el trabajo le prometió al rubio qué esta vez haría las cosas diferentes, qué pasaria menos tiempo en el trabajo e invertiria más tiempo en su relación, que hasta ahora esa promesa la estaba logrando cumplir.

Pasaron toda la tarde fuera de casa, ya estaba oscureciendo por lo que decidieron regresar a casa, se encontraban un poco cansados que fueron directo a la cama.

Ambos ahí acostados a Sanji le dio por besar a su pareja, se acercó hasta el besando sus labios, el peliverde no tardo en corresponder pero al sentir que los besos se volvieron mas intensos se detuvo, dándole espacio al rubio.

ENTRE NOSOTROS//OMEGAVERSEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora