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A la mañana siguiente Sanji despertó corriendo al baño cerrando con el seguro de la puerta, mientras que Zoro despertó al sentir cómo este se había levantado, llamándole la atención por lo rápido que iba.

Se acercó a la puerta tratando de escuchar dándose cuenta de que estaba vomitando, toco la puerta levemente y el ruido del otro lado se había detenido.

–¿Sanji estas bien?-preguntó.

No respondió, en vez de eso abrio la puerta saliendo de la habitación del baño.

–Oh, despertaste.-respondió tranquilo.

–¿Estas bien? Te escuche vomitar.

–Si, lo siento si te desperté.

–¿Quieres que te lleve al doctor? Te has estado sintiendo mal estos días.

–No es necesario, tal vez es por todo el alcohol que bebí ayer.

–¿Estas seguro? En un rato tendré que ir a trabajar y no podré acompañarte.

–De verdad que no hace falta, seguro es eso, tomaré algo para la resaca y estaré bien.

–Esta bien, Sanji, pero si te sientes mal, no dudes en llamarme.

El rubio solo asintió.

Horas después el peliverde ya se encontraba en el trabajo, frente a él se encontraba Law que por alguna razón había querido acompañarlo.

–¿Ya desayunaste algo? Deberíamos pedir algo.-preguntó.

–Si, sabes por alguna razón tengo antojo de arroz con chocolate.-dijo como si se tratara de lo más normal del mundo.

–¿Que? Que asco, ¿porqué se te antojaria eso?

–No lo se, pero de seguro estaría delicioso.

–Últimamente has tenido antojos muy raros, ayer comiste papas con helado.

–¿te parece raro?–preguntó Zoro.

–¿Porque? ¿A ti no?

–No, pero en algo tienes razón, e tenido más antojos que una embarazada.

–¿Seguro que todo bien con Sanji? En algunas ocasiones los síntomas del embarazo aparecen en la pareja del embarazado, en este caso tu has tenido antojos.

–¿Que? ¿Enserió crees eso?–preguntó confundido.

–¿Que? ¿porqué no? Tiene sentido.

‐En ese caso, no lo se, Sanji no me a dicho nada, ¿porqué me lo ocultaría?

–¿Que tal si ni el lo sabe?

–Tendría que hablar con el.

Zoro no le dio más importancia al tema ya que siguió con el trabajo que hacían, esta vez si regresaría temprano a casa ya que no había mucho que hacer en la oficina.

Se habia quedado solo, ya que Law también tenía trabajo aparte, por lo que no tenía mucho que se habia quedado a solas.

Después la puerta fue habierta, se encontraba de espaldas ya que estaba ocupado con algunas cosas.

–¿Olvidaste algo Law.?..

–De echo no.–era la voz de una mujer.

Zoro al oir su voz pudo darse cuenta de quien se trataba.

-¿Otra vez tu Hiyori?¿Que quieres?–dijo al darse la vuelta.

–Solo quería hablar contigo, no tenemos que llevarnos mal, estamos trabajando juntos después de todos.

ENTRE NOSOTROS//OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora