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Ahora que Zoro sabia del embarazo se habia vuelto muy sobreprotector con Sanji, negandole hacer cualquier cosa que requiera de mucho esfuerzo, asegurándose de que comiera bien, también llevándolo a todas sus citas médicas, bañandolo y casi casi dándole la comida en la boca.

Estaba por cumplir doce semanas, el doctor les había comentado que los primeros tres meses eran los más riesgosos por lo que tenía que tener el doble de cuidado algo que alarmo al peliverde razón de porque sobre protegía al rubio, algo que empezó a molestar a Sanji porqué lo hacía sentir un inútil.

Sanji se sentía igual de preocupado por la salud de su bebé por lo que decidio hacerse un chequeo completo ya que semanas atrás, aun sin saber, había estado bebiendo cómo un alcohólico.

Por lo que ahora se encontraban en una revisión.

–Al parecer esta todo bien, los resultados son buenos y el bebé se encuentra bien de salud, mientras que usted se debe de tomar todas sus vitaminas, su embarazo sigue siendo riesgoso y el señor Zoro hace bien en cuidarlo.–dijo el doctor.

–Por favor no le diga eso.–suspiro.

–Bien, seguiremos todas sus recomendaciones. –Dijo el peliverde.

Ambos salieron del consultorio caminando hasta el auto donde al llegar ambos subieron.

–¿Cómo te encuentras?–Preguntó el peliverde.

–Zoro, deja de preguntarme cada cinco minutos cómo estoy, ya te dije que estoy bien.

–Solo quiero estar seguro.

–Esta bien entiendo que te preocupes, pero dame un respiro ¿si? Es demaciada atención.

–Te daré tu espacio, pero prométeme que si te sientes mal, te duele algo o cualquier cosa me lo dirás.

–Lo prometo.–sonrió.

Siguieron el camino a casa, cómo todos los días se tomaban su tiempo ya que era el largo el camino, ponían alguna canción en la radio y era con lo que disfrutaban el viaje, no tenían prisa, pero solo quería llegar y descansar, era muy temprano aun pero ambos por alguna razón se sentían cansados.

Llegaron a casa y fueron directo a su habitación, Sanji estaba por ponerse algo cómodo como su pijama pero Zoro seguía en la habitación y no podía evitar sentirse avergonzado con el ahí.

–¿Puedes salir de la habitación? Quiero cambiarme.

–¿Que? No es como si no te hubiera visto desnudo.

–No es eso, es solo que...–Su vientre aún era muy pequeño, no era muy notorio pero aún así sentía vergüenza.–Quiero privacidad, ¿por favor?

–Bien, solo porque lo pediste por favor.

Zoro salió de la habitación cómo lo había pedido pero no entendía el porqué le pido algo cómo eso, ya habian tenido incontables noches de intimidad dónde obviamente se habían visto sus cuerpos desnudos pero si Sanji lo quería así iba a respetar si decisión.

–Puedes entrar.–dijo Sanji del otro lado de la puerta.

–¿Se puede saber a que se debe?

–¿Que cosa?–preguntó confundido.

–Lo de...–el teléfono de Zoro había comenzado a sonar.

–Contesta, puede ser importante.

Zoro no dijo nada, solo contesto el teléfono.

–¡Zoro! Esta noche es la reunión ¿no lo Olvidaste verdad?

Si lo había olvidado.

ENTRE NOSOTROS//OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora