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Una larga semana paso dónde Zoro pasaba más tiempo en el trabajo que en su propia casa, lugar donde solo llegaba a dormir y si tenía suerte encontraba a Sanji despierto.

Era más seguido las veces que encontraba al rubio dormido le parecia que últimamente dormía más de lo normal y eso le preocupaba, ya hace semanas que tenia malestares y era tiempo de llevarlo a un medico aunque se resistiera.

Además de eso, su ropa desaparecía de su armario y casualmente toda aparecía en su cama, toda las prendas se encontraban al rededor o debajo del cuerpo del rubio y este se excusaba con la mentira de que las acaba de lavar cuándo había ropa que no usaba durante la semana.

Esa mañana no fue la excepción, la cama estaba echa un desorden.

-Sanji.-movió su cuerpo levemente con una de sus manos.

-Mmmh.-se quejo el rubio.

-Despierta.-dijo con una voz grave.

-¿Que pasa?-preguntó.

-Has estado durmiendo mucho ¿Pasa algo? ¿Te sientes mal? Porque si es así puedo llevarte al medico.

-No te molestes por eso, ya fui.

-¿A si? ¿Y es algo grabe?

-No, pero ya casi es hora de que te vayas al trabajo, se te hará tarde ¿porqué no te apuras?

-Porque me importa tu salud.

-Bueno ya sabes que estoy bien, así que déjame dormir.-dijo molesto.

-Sanji...

-¿Ahora que?

-La ropa...

-Ya, en un rato la doblo y dejo todo en su lugar ¿algo más?-dijo con molestia.

-Bien...ya me voy.-se levantó de la cama donde antes se encontraba sentado caminando hasta la puerta dedicándole una última mirada al rubio.-Cualquier cosa llámame.-después se fue cerrando la puerta.

Sanji seguía despierto después de escuchar sus palabras, el sueño se le habia ido pero era muy temprano para despertar, en su mente seguían las ganas de decirle que está esperando un bebé y por esos sus repentinos cambios de humor pero no encontraba una buena oportunidad para decirlo, seguía resentido con el por pasar más tiempo en el trabajo que en casa, odiaba tener que extrañarlo, ahora que esta embarazado empezaba hacerlo y odiaba como se sentía.

Zoro camino tranquilo hasta la sala encontrándose con Tashigi la cuál al verla la saludo dándole los buenos días, saludo que también correspondió la mujer con una sonrisa.

-Tashigi, si Sanji se levanta y durante el día se sigue sintiendo mal no dudes en avisarme.-advirtió.

-Claro Señor Zoro.

La chica siguió con lo suyo mientras que el peliverde salió de casa caminando hasta su auto para poner marcha al trabajo, había sido una semana larga pero por fin había acabado ese proyecto que lo tenia tan ocupado, después de eso le dedicaría todo el tiempo a su pareja, era la meta que tenía ahora y trataría de cumplir.

Al llegar a la oficina todo se veia bien, cómo cualquier otro día, excepto por que su hermana se encontraba ahí.

Ella al verlo se levantó de la silla para poder abrazarlo.

-¡Zoro!-dijo Perona contenta.

-¿Que haces aquí?-preguntó confundido.

-Que feos modos.-dijo molesta.

-Perdón, hola Perona ¿que te trae por acá?

-Oh, creo que papá no te dijo nada, pero voy hacerme cargo de mis responsabilidades que me corresponden aquí en la empresa.

ENTRE NOSOTROS//OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora