36

1.1K 122 13
                                        

Un nuevo día comenzó y despertar junto a Zoro solo le provocaba más pereza, no sabia si seguir durmiendo o levantarse de una vez, pero al verlo en profundo sueño solo le dieron ganas de volver a dormir y eso hizo, se acurrucó nuevamente junto a él, le parecia muy temprano para despertar.

Unas horas después despertó por segunda vez pero ahora Zoro no estaba.

Se levantó de la cama y salio de la habitación para buscarlo encontrandolo en la cocina de espaldas frente a la estufa donde se encontraba cocinando algo.

–¿No te dijeron que es de mala educación irte y dejar a tu pareja sola en la cama dormida después de una noche de sexo?

–Oh, no fue mi intención, pero si no lo hacía no tendrías el desayuno listo.–justo había terminado.

Sirvió ambos platos sobre la mesa y lo invito a sentarse junto a él.

–¿y Tashigi?–preguntó tomando asiento.

–La lleve a mi casa temprano, dijo que tenia que guardar algunas cosas.

–Hiciste bien en hacer el desayuno entonces.

Comenzaron a comer y en un descuido al rubio se le callo el tenedor, por lo que rápidamente lo recogió pero al levantarse sintió un leve mareo.

–¿Estas bien?–preguntó Zoro al verlo.

–S-si, creo que me levante muy rápido que me dio vueltas la cabeza.–toco sus cienes masajeandolas para que se le pasara.

–Te daré otro tenedor.–Zoro se levantó.

Después de que Zoro regreso con un nuevo tenedor siguió comiendo hasta llenar, últimamente sentia mas hambre de lo normal, Zoro de igual manera terminó recogiendo los platos de ambos dejándolos en el fregadero.

–Tengo que volver a la oficina, hace rato me llamaron y surgió algo.

–¿Que? ¿Enserió? Se suponía que hoy también descansarías.

–Lo sé, lo sé, pero supongo que es algo importante, regresare temprano, lo prometo.

Sanji recibió un beso en la frente y después de eso Zoro se fue, dejandolo solo una vez más.







Un día más en esa oficina tratando de arreglar los errores de alguien, no resultó ser algo tan importante, pero de todos modos solicitaban su presencia ahí, la puerta de su oficina fue abierta dejando ver a la persona que menos quería ver.

–Zoro, desde que recortarse tu horario de trabajo te veo menos.–Dijo Hiyori.

–¿Necesitas algo? Estoy ocupado.

–Quería saludarte, ¿cómo está Sanji?

–Esta bien, gracias por preguntar.

–Me parece increíble que ahora salgas con un Omega cuando antes ni los volteabas a ver, creí que tus gustos solo eran los Alfas.

–No se a que viene eso, es más, no se porque estamos teniendo esta conversación cuando sabes que ni siquiera quiero verte.

–Zoro, el motivo por el que me tengas rencor ya esta en el pasado, debiste haberlo superado.

–Tu, eres la que no lo supera, estoy seguro que solo viniste a esta empresa para joderme la existencia.

–El mundo no gira al rededor se ti, Roronoa.

ENTRE NOSOTROS//OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora