Un baile de medianoche

234 20 5
                                        

En la penumbra de la opulenta mansión, el murmullo de la alta sociedad londinense se entrelazaba con la melodía suave de un cuarteto de cuerdas. Las luces parpadeaban como estrellas en un cielo artificial, y las risas llenaban el aire, creando una atmósfera de euforia y decadencia. Los caballeros tomaban de forma delicada las manos de las damas, sosteniendo de forma sutil y ligera sus caderas al ritmo de una tenue melodía que los envolvía entre murmullos y comentarios de cortejo. Era el pleno apogeo de la temporada social, donde damas y caballeros casaderos se encontraban en busca de buscar pareja, tratando de hallar la mejor proposición o candidata para pasar juntos el resto de sus vidas.

Sin embargo, había alguien en la sala cuyos intereses distaban demasiado de encontrar una pareja de matrimonio. Moviéndose con soltura, y difuminandose entre las personas, un caballero de sonrisa suspicaz observaba a los presentes, evaluando quien podría convertirse en su próxima presa.

Cada baile por la noche era el escenario perfecto, solo tenía que encontrar a la persona que se adaptara a su gusto y sus necesidades, por eso, con la gracia de un depredador en su hábitat, Alastor se acercaba de forma sutil a una de las damas, pidiendo con cordialidad compartir un baile. Por supuesto, las damas, encantadas con su carisma y la belleza de sus masculinas facciones, incitaban a su eufórica compañera a tomar su mano, esperando que pudieran ser ellas las siguientes receptoras de su atención. Nadie lo había visto antes, nunca sabían de dónde venía o que tituló mobiliario tenía, solo quedaban encandiladas por él, aceptando sus invitaciones a un baile que precedía a una escapada en los jardines de la mansión donde la festividad se llevaba a cabo.

Un pequeño susurro bastaba....

"Vayamos a un espacio más apartado"

Con su respuesta afirmativa, lo seguían, como un cerdo que era guiado al matadero sin comprender donde siquiera estaba.

Después de eso, nadie volvía a verlas.

Las chicas desaparecían, sin rastro o señal de donde pudieran haber terminado, sin un rostro al que objetar la responsabilidad de ese crimen... o siquiera un nombre.

La mente maestra solo caminaba entre las calles oscuras y desoladas de Londres, lamiendo sus labios y dejando entrever una malévola sonrisa, donde dos blancos colmillos emergían de ella.

Esa era la rutina estacional de Alastor. Un vampiro longevo de 200 años, cuya existencia había sido testigo de la transformación del mundo, pero la monotonía de la vida eterna lo había llevado a buscar algo más: la belleza en su forma más pura, la esencia de la juventud, el deseo de consumir algo más que la propia sangre y dejar su huella en las mentes de aquellos inusitados humanos que solo eran una presa más dentro de su propio banquete.

Quizas era el aburrimiento, quizas era su deseo inagotable por consumir aquello que se perdía en el tiempo y que se marchitaba muy a diferencia de él, que sentía las arenas del tiempo pasar inadvertidamente, sin tener algún cambió en sí mismo más allá de ver morir a todos los que alguna vez conoció, incluyendo su amada madre.

Quizás era una añoranza olvidada, la de alguna vez haber creído poseerlo todo y haberlo perdido cuando el único ser que lo amo por quien era terminó muriendo de la forma más horrenda posible, quizás era el odio que tenía contra esa misma humanidad que lo aborreció en su momento y que ahora era incapaz de verlo, porque su tiempo no era igual al de ellos. Alastor no lo sabía, sólo vivía un instante y a la vez la eternidad, siendo él mismo pese a todas las cosas.

Por eso, se sintió tan extraño cuando las cosas salieron del ritmo del que estaba acostumbrado, cuando su mirada se posó en una figura que destacaba entre la multitud, risueña y desenfrenada, ajena a lo que era verdaderamente importante.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Feb 14, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Pasajes brevesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora