Realizarse en el amor

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—¿Qué es lo que quieres hacer en realidad ayudándome con todo esto? —pregunto de forma inesperada la ingenua pecadora.

La pregunta fue sorpresiva, tomando desprevenido al príncipe que revisaba unos papeles administrativos en la pequeña oficina que pertenecía a la gerencia del hotel. Retirando sus lentes de lectura, Alastor miró fijamente sonriendo, aunque existía algo difuso y preventivo en el modo como la veía, examinando su expresión.

—¿A qué viene la pregunta tan repentina? —no pudo evitar preguntar, y Charlie asintió, bajando la mirada algo avergonzada.

No era extraño cuando ella salía con preguntas reflexivas de ese estilo, estando muerta y con un gran tiempo para pensar, solía cuestionarse aspectos tan curiosos de la existencia como aquellos, planteándoselos al demonio escarlata, quien no tenía reparo en contestar, aunque no existiera ningún beneficio o retribución de ello.

Aun así, por esa ocasión y a diferencia de las veces anteriores, la joven rubia vacilo en sus motivos, moviendo su pie, como si pateara algo imaginario.

—Me lo he preguntado por mucho tiempo y no logro explicarlo ¿Por qué a mí? ¿Por qué ayudarme con este tipo de proyectos si no crees en la redención? —cuestiono la joven pecadora con verdadero interés

—Quien sabe, es quizás un modo de no aburrirme eternamente en este purgatorio en el que he nacido —respondió de forma simple, pero había algo curioso en su expresión cuando lo dijo, logrando que la joven no estuviera del todo conforme, esbozando un puchero e inflando sus adorables mejillas de manzana.

—Muchos dicen que te he embrujado, que me estoy aprovechando de ti de algún modo extraño para que me ayudes con esto, sabiendo que este tipo de proyectos no son algo que el príncipe del infierno haría por mera caridad —dijo logrando que el demonio soltara una gran carcajada que hizo avergonzar a Charlie con sus palabras y cuando intento reprenderlo, su risa solo aumento—. ¡Estoy hablando en serio! —dijo.

—Bueno, eso sería algo imposible considerando que no tienes ningún tipo de poder mágico o energético para ello, querida —comento este con una ligera risa y levantándose de su asiento para llegar hasta donde ella estaba, arrinconándola contra su propio escritorio—.

Ambos se besaron un momento, de forma tendida y suave, acercando sus cuerpos y pasando sus brazos para tomar al cuerpo contrario en un cálido abrazo que duro solo un par de minutos antes de volver a su posición inicial, pero sin dejar de verse.

—Esto solo hará que la gente hable más rumores sobre nosotros dos —expreso una vez sus labios se separaron lo suficiente como para respirar. Alastor solo bufo ante su comentario.

—Nadie tiene porque enterarse lo que sucede en nuestra intimidad —indico—, pero si quieres tanto reflexionar sobre nuestras motivaciones ¿Por qué tienes que tratar tan desesperadamente de ayudar a redimir a los demás? ¿Por qué no buscar el camino hacia el cielo por ti sola? —cuestiono el demonio.

—Porque no pude ayudar a nadie cuando estaba viva...

Su expresión melancólica, llena de una profunda tristeza que la embargo y opaco la eterna sonrisa que aquella mirada abatida que hizo al corazón del demonio contraerse por ella.

—Porque fui débil ante la injusticia y la frustración —respondió mirando las líneas marcadas en cada muñeca, dibujadas por ella misma en su máximo momento de desesperación—...Porque termine perdiéndome a mí misma y el único modo de librarme de mi propia culpa es ayudando a otros a alcanzar lo que yo nunca lograre, esa paz eterna que clama mi corazón y solo es un sueño en mi mente ¿Es egoísta querer eso?

Alastor negó en silencio. Con cuidado de no dañar su bello rostro con sus garras, acaricio sus mejillas, dibujando suaves líneas sobre su piel.

—Si eso es ser egoísta, entonces puedes serlo las veces que desees cariño —murmuro este besando el borde de sus ojos, conteniendo la respiración cuando ella acuno su propio rostro con las de ella—. Estamos en el infierno después de todo.

Ella se rio con su comentario, una ligera lagrima escapo de sus ojos, pero su sonrisa volvía al lugar de donde nunca debió haberse ido.

—Sí, tienes razón —contesto y sin poder evitarlo, Alastor volvió a tomar sus labios, pero esta vez con mayor fiereza, al mismo tiempo que la joven pecadora se aferraba a él, jadeando en su oído mientras sucumbían al máximo de sus pecados.

Era tan hermosa, y con instantes como esos, de forma egoísta el príncipe del infierno se consumía en sus sentimientos no pronunciados por aquella pecadora de brillante alma y corazón amable. Era egoísta tenerla así solo para él, cuando jamás podría admitir a la luz de todo lo que verdaderamente sentía por ella y los motivos por los cuales permanecía protegiendo los intereses de ella, como si ella fuera la princesa y el su fiel caballero.

Pero sin poder evitarlo, Alastor cayó preso de su luz y se vio cegado por la calidez de sus manos cuando acariciaban su rostro, susurrando tiernas palabras de amor.

Dios no debió enviarla a ese maldito infierno, donde seres tan horribles como él existían con el único propósito

Ella era un ser puro y vulnerable que buscaba el bien de todos sin esperar nada a cambio.

Pero a la vez, si llenarla del pecado fue la que lo hizo llegar a conocerlo, entonces la haría mantener ese pecado con el único propósito de permanecer eternamente con ella.

Era hipócrita y egoísta, lo sabía, pero él era un demonio. Tenía el derecho a serlo, porque si de esa forma Charlie seguía estando a su lado, amándolo por el resto de sus vidas inmortales. 

Cuarto día del Charlastor month 2023

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Cuarto día del Charlastor month 2023

Ustedes saben que amo continuar en este pequeño libro los one shot que escribió aquí, este no sería la excepción y continua la historia del segundo día (Rol inverso), si no lo han leído, pueden hacerlo cuando gusten. 

Pasajes brevesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora