Charlastor week 2024 - Day 03

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DAY 3: The Deal / Chains

La noche se cernía sobre el hotel Hazbin, y la música sonaba enérgicamente a través de sus paredes, donde demonios de todos los tipos se entregaban a la risa y el desenfreno. La reinauguración del hotel había sido algo que habían esperado con anhelo por mucho tiempo, especialmente Charlie cuando finalmente vio consolidado de nuevo el fruto de todos sus sueños y esta vez acompañado de todos sus amigos e incluso su querido padre.

Todo debería estar bien, a excepción de una sola cosa: el trato.

Desde el momento que lo hizo supo bien a lo que se adentraba, los signos arcanos y los sigilos que aparecieron en todo el lugar le dieron el indicativo de lo que se enfrentaba. Pero fueron quizás las pesadillas posteriores las que la hicieron entender que era un asunto mucho más grave y peligroso en el que terminó envuelta, especialmente porque aún no pagaba el precio de ese trato.

Llevando su mano a su cuello, Charlie se sintió ahogada por una cadena invisible que la conectaba con el demonio escarlata, y aunque quiso mantenerse fuerte, lo mejor era terminar todo eso de una vez. Así que aprovechando la distracción de todo el staff del hotel, empezó a buscar al responsable de su angustia por todo el salón hasta finalmente encontrarlo.

Alejado de todo, estaba Alastor, con su sonrisa enigmática y su mirada singular que podía darle escalofríos pero a la vez, había algo que se le antojaba tanto, aunque no se atrevía a darle nombre por el compromiso que ella misma ya tenía. Sin embargo, aunque se sintiera cautivada y aterrorizada por su presencia, al mismo tiempo sabía que tenía que resolver de una vez ese asunto antes de que se le saliera de las manos.

La música retumbaba en su pecho mientras se acercaba a él, su corazón palpitaba con cada paso. Cuando Alastor la vio, sus ojos se iluminaron, y no pudo evitar sonreír.

—Charlie, adorable criatura ¿No deberías estar divirtiendote con el resto de alborotadores del hotel? —dijo Alastor con un tono burlón, ojos rojos brillando bajo la luz parpadeante. La chispa de diversión en su mirada no hacía más que alimentar la mezcla de emoción y temor que sentía en su interior.

Charlie, sintiéndose audaz, le respondió:

—Ya vi como estaba la fiesta. Parece que todos se están divirtiendo bastante... ¿Porque tu no estas alla con todos? —le pregunto de vuelta.

Este pareció pensarlo por un momento, o al menos hizo el ademán de ello, para luego voltear a verla con un gesto indiferente.

—No es por nada de lo que debas angustiarte cariño, a veces uno solo necesita un respiro de tanta gente junta. Escuchar sus parloteos sin sentido son solo una perdida de tiempo —dijo.

—Entiendo —contestó bajando la mirada.

—Tu por el contrario parecieras tener otro motivo para apartarte de todos ¿o me equivoco? —expreso y la propia mirada de Charlie la delató, logrando que este emitiera una risita ligera antes de que ella

—A decir verdad, quería preguntarte algo que me ha venido preocupando desde hace tiempo —indicó.

—Oh, eso suena interesante ¿Qué es lo que ha venido aquejando a nuestra optimista servidora cuya ya de por sí empresa es lo bastante engorrosa de lograr como para sumar una nueva preocupación? —su tono sarcástico y habitual no sorprendía a la princesa, parecia haberse acostumbrado a ello porque no se enojo ni lo miro con alguna especie de molestia, solo encogiéndose en su propio lugar, soltando un profuso suspiro.

—Quería consultarte sobre el pago del trato que hicimos.

Las orejas del wendigo se movieron por un instante, manteniéndose un segundo en silencio sin mostrar otra expresión que su acostumbrada sonrisa, pero su tensa posición le hizo incorporarse y mirar a la querida princesa que seguía viéndolo con ese brillo angustiado en sus brillantes, casi quiso relamerse los labios por esa imagen, encontrandolo bastante divertido ese hecho.

Pasajes brevesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora