Obsequio

1.7K 175 7
                                        

— ¡Ten, es para ti!

Si era sincero, eso era una verdadera y notoria sorpresa, más curiosa que gratificante.

El demonio de la radio hizo un gesto con su cabeza, ladeando su cabeza bastante intrigado. La joven y diminuta princesa del infierno extendía nerviosamente una caja decorada con papel rojo y cintas negras que asemejaban a su ropa. Tenía cerrados sus ojos y un gran rubor cubría sus tiernas mejillas de manzana, siendo incluso una vista algo tierna y cómica.

La sorpresiva astucia de la pequeña parecía estar dada en la soledad en la que lo había encontrado mientras esperaba la reunión que debiese compartir con su padre en la siguiente hora. No era la primera vez que Alastor se encontraba en aquella pequeña sala previa al despacho del rey del infierno, tampoco era la primera vez que la joven princesa Charlotte recorría la estancia con ojos curiosos buscando a su padre, encontrándolo a él en el camino. En diversas ocasiones, la pequeña demonio se acercaba lentamente desde el pasillo en silencio observándolo sin intentar llamar su atención, cosa que era absurda cuando el demonio escarlata podía sentir todas alteraciones en la frecuencia de las ondas que usaba dentro de su propia radio, encontrando la particular de la princesa en ese mismo proceso. En un momento fue extraño, pasando a ser divertido para Alastor, descubrir a la pequeña y sorprenderla, haciendo que esta huyera despavorida por su repentina presencia hecha sombra, fue algo que agarro gusto rápidamente a pesar de que podría amenazar su seguridad al molestar a la heredera del trono que Lucifer tanto amaba.

Y así fue durante largo periodo de tiempo, donde las acciones se repetían y la princesa Charlotte empezaba a tomar confianza, acercándose más y más, rompiendo los metros de distancia hasta finalmente llegar a sentarse en el mismo asiento de dos puestos. En esos momentos se quedaba completamente en silencio, viendo otro espacio que no era el demonio mientras abrazaba su juguete hasta que un día, ella simplemente lo miró nerviosa hasta finalmente extenderle el paquete que ahora podía ver frente a sus ojos.

Con miedo, la observo abrir sus ojos negros que le vieron con inseguridad al notar que no tomaba lo que le ofrecía, su nerviosismo pareció aumentar y casi hizo ademan de retirarse corriendo de no ser porque Alastor, motivado por la curiosidad, tomo el pequeño obsequio.

Incitado por la insistente mirada de la niña que parecía más obligarlo a ver el contenido de la caja, el demonio escarlata abrió lentamente el obsequio.

— ¡Espero te guste! Mama me ayudo a escogerlo —indico la princesa extendiendo su dedo índice hasta el contenido de la caja, el cual resultaba ser un elegante corbatín de color negro—. ¡Por favor, seamos amigos!

Con un infinito entusiasmo, con un brillo estrellado en sus ojos oscuros y con un ánimo tierno en sus gestos infantiles, la joven princesa extendía su mano hasta Alastor esperando que este pudiera aceptar su ingenua propuesta de amistad, desconociendo todo cuento inhumano y voraz construido en los últimos años por el demonio, quien casi reír a carcajadas en ese mismo instante por lo insólito de aquello.

Sin embargo, no pudo hacerlo.

No quiso hacerlo, por extraño que sonara.

La luz irradiada por aquella alma le había parecido en demás interesante, curiosa y capaz de emocionar una fibra que estaba más que aburrida en los confines de su alma. Jamás imagino encontrar un espécimen así en lo profundo del infierno, menos siendo esta la heredera que gobernaría aquel infame reino. Por eso, estaba dispuesto a ver que diversión más podría entregarle esa alma pura nacida del máximo pecado.

—Sera un verdadero honor, My charming princess —contesto besando su diminuto mano y ganándose una gratificante risa de emoción acompañado de sus rojas mejillas de manzana.

No pudo evitarlo.

Ganado por esa eufórica alma que despedía la única luz que existía en el infierno, el infame demonio de la radio permitió verse envuelto por su presencia, atenciones y sonrisas durante todo el tiempo que visitaba la estancia de su majestad infernal.

Si, quizás si, Alastor podría admitirlo. Quizás en alguna parte de su más inmundo y putrefacto corazón podría sentir afecto por alguna alma diferente a la suya.

Y viéndola ahora que habían pasado los años, llegando metros a escasos él, vistiendo un hermoso vestido rosa decorado con finos bordados negros y escarlatas, al lado de su padre mientras sostenía su ramo y le sonreía infinitamente feliz con aquel brillo estrellado que jamás desapareció de sus ojos.

Si, había caído perdidamente contra su dulzura, desde siempre y desde el primer gesto tan dulce de su maravillosa alma que incluso llevaría al consigo ese momento en el altar.

Lo había capturado hasta la eternidad. 

Como en el trabajo anterior, esta historia tiene inspiración en los bellos trabajos de @Sheila96716588, este  particular es muy hermoso y espero puedan darle todo su amor https://twitter

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Como en el trabajo anterior, esta historia tiene inspiración en los bellos trabajos de @Sheila96716588, este particular es muy hermoso y espero puedan darle todo su amor https://twitter.com/Sheila96716588/status/1240447699066945537

Como el tiempo pasa muy diferente en el infierno, no es de extrañar que pueda existir un universo alternativo así. De igual modo en la realidad Charlie supera por unos cuantos siglos a Alastor XD Se me hizo bastante tierno escribir sobre una pequeña Charlie muy al pendiente de nuestro venado.

Espero que les haya gustado.

Los siguientes OS irán diversificando en los temas e incluso, algunos seguirán siendo originados a bases de fanarts y otros tantos de mi propia inspiración. Espero puedan estar atentos de ello. 

Pasajes brevesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora