—Suélteme, no estoy interesada.
No era extraño escuchar peleas o reclamos entre demonios en aquel sector turbulento de pentagrama City. Las voces de mujeres renegando cualquier acción de parte de otro ser eran parte del pan de cada día en ese lugar.
Sin embargo, incluso para el demonio de la radio que solo pasaba por ahí, le parecía que aquella situación era en demás curiosa y extraña. Uno de los involucrados era el demonio Valentino, lord supremo y señor de la industria de la pornografía en el infierno, este sostenía del brazo a un demonio femenino de elegante vestidura y largos cabellos dorados. Ella intentaba lucha contra el agarre del demonio que fácilmente le sobrepasaba el doble de su altura, pero sin llegar a intimidarse, la joven lo veía furiosamente, con un brillo encendido en su mirada fiera. Algo inaudito e increíble, considerando quien era su contrincante.
—Por favor, ya le dije que no estaba interesada —volvió a decir, esta vez intentando zafarse del agarre del demonio que solo ajusto la fuerza sobre su brazo, haciéndole emitir un quejido de dolor.
Alastor no supo exactamente que le motivo a moverse. Él nunca había estado interesado en lo que ocurriera con los demás, no en vida, mucho menos en el infierno. Pero, cuando un deslumbro de dolor surco la faz de aquella pequeña y fiera criatura, no supo darse cuenta de sus acciones. En un instante, tenía a aquella dama oculta detrás de su espalda y ahora el sostenía a Valentino del brazo con un lacerante agarre. La fina estática siempre emitida por su radio interna, comenzaba a escucharse más fuerte, en señal de amenaza.
El demonio no podía ver el rostro de quien protegía, pero sí que veía el del demonio Valentino. Su cara se había transformado desde la sorpresa a la más clara alerta, muy extrañado de verse retenido por el afamado demonio de la radio. En otras circunstancias, se hubiera mofado de su presencia e incluso, negociado con él, pero ese no era el caso en esa oportunidad. Lo que Alastor tenía detrás de él, era algo de infinito valor si lograba colocar sus garras sobre ella, así que no estaba dispuesto a dejarla a ir, así como así.
—Apártate, demonio radio —ordeno con tono de ultimátum. El wendigo solio rio, desestimándolo.
—No tengo porque hacerlo —inquiero ahora él, sin soltar el brazo del contrario.
—Lo que tienes ahí es de mi propiedad —gruño, sintiéndola la ira surcarle.
—No vi jamás en esta criatura el tipo de collar que portan tus mascotas, así que he de afirmar que no es tuya en ningún contexto —afirmo, dejando al demonio polilla por unos segundos en estupor.
Viendo que estaba siendo arrinconado, Valentino debió hacer uso de su perspicacia, estaba en desventaja de poder, por lo cual, debía obrar de diferente forma.
—Me sorprende bastante que ahora protejas damiselas en peligro, jamás espere eso de ti —comento Valentino, con notorio interés. Si no podía hacerse fácilmente de su presa, al menos provocando al demonio escarlata lograría una brecha para atacarlo y retirarse del lugar.
Era curioso, jamás nadie había visto al demonio radio interesado en algo o alguien que no fuera el mismo, en los años en los que había actuado en el infierno, solo se galardono de la masacre y la miseria de los pecadores, jamás se podría haber concebido tal escenario. Sin embargo, sus pensamientos fueron abruptamente detenidos cuando el agarre de Alastor se hizo más fuerte sobre su brazo, llegando al punto de romperlo sin dudar. El proxeneta apenas pudo contener el grito de dolor
—Eso, caballero, no le incumbe y si aprecia bien su existencia, le agradecería que se retirara en silencio antes de que la calle termine destrozada con usted hecho pedazos alrededor de ella —sonrió ampliamente, con sus ojos brillando en amenaza.
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Pasajes breves
FanfictionConjunto de One Shots Charlastor que se me han ido ocurriendo, algunos basados en fanarts hermosos de artistas de Twitter. Algunos de estos escritos tendrán un hilo conector, esta atento de ellos y disfrutalo.
