25| TRAICIÓN
|AILEEN|
Admiro las estrellas que nos iluminan; cada una tiene un brillo distinto al de las demás, pero todas cumplen una misma función: aportar luz y belleza al universo. Lysander me abraza por la cintura y yo entrelazo mis dedos con los suyos; el calor que emana su cuerpo se funde con el mío.
—Mañana tenemos que regresar.
Esta semana es el aniversario en Armagh. No he estudiado para lo del experimento que haré con Gabriella porque es algo sencillo; la explicación lo es. Del resto, los nervios cuelan por mis entrañas, miedo a arruinarlo todo. Hay una persona que ha puesto toda su confianza en nosotras.
No quiero decepcionar a la profesora Nova.
El día que la conocí, hubo una inquietud en mi corazón; mis latidos se aceleraron y perdí el habla.
Recuerdo que seguía siendo nueva y desconocía las instalaciones por completo. Me perdía con facilidad entre tantos pasillos, aulas, escaleras, edificios y salones para actividades extras, como lo son el teatro, el gigante gimnasio y el comedor. Choqué con su cuerpo; daba la sensación de que iba con el tiempo encima, pero no se molestó por la interrupción que tuvo con mi choque, solo me sonrió y me ayudó a levantarme del piso.
Me ayudó a llegar a mi clase de literatura.
Siempre he dicho que ella tiene algo; es un aura tranquila que la rodea. A su vez, sus ojos no portan brillo, no hay felicidad, las actividades que hace son en modo automático. Me he preguntado qué clase de vida lleva la profesora Nova para ser infeliz.
«No es tu problema indagar».
Luego de cantarle cumpleaños a Azazel y de que Ryle le hundiera la cabeza en medio del pastel, Lysander y yo subimos a la azotea.
Solos. Cómo nos gusta.
Los adultos se han ido a dormir. Tenemos un límite de estar fuera hasta las once y media.
Los que seguimos afuera, además de Lysander y yo, son Ryle y Azazel, que han escalado una roca para lanzarse al lago.
Ivette y Ziran siguen rodeados por el fuego de la fogata; mi amiga descansa sobre el hombro de su novio, con una manta que los protege del frío nocturno. Ambos están hablando; ella, de vez en cuando, ríe de lo que él le está contando y le golpea el hombro de forma juguetona.
—Tu hermano me dijo que ustedes se irán a Alemania —digo, soltando eso que se había formado en un nudo en mi garganta desde que lo supe. No quiero que él, ellos dos, se marchen.
—Aileen...
—¿Por qué no me habías dicho nada? ¿No confías en mí?
—Quería ahorrarte el dolor o el estrés de tener esa ansiedad porque los días se van acercando y nos vamos a tener que separar durante tres años.
—¿Tres años?
—No puedo renunciar a la carrera que quiero seguir. Es mi sueño y, ahora que mis padres me han apoyado en mi decisión para irme, no me detendré hasta conseguir ese título universitario.
—Tres años es mucho, Ly.
—Amor, amor de mi vida —Sus grandes y varoniles manos toman los laterales de mi rostro, aplastando mi cabello contra mis orejas. Sus ojos están brillosos; los míos están peores, pican, arden; quiero llorar. Son pocos los meses que tenemos para disfrutar de la compañía del otro; no vamos a poder estar juntos el día que estemos cumpliendo nuestro primer año siendo novios—. Sabes que siempre estaré contigo, aunque estemos lejos físicamente. Prometo que te llamaré todos los días, te enviaré correos, cartas; te mantendré al día de lo que haga, ¿bien?
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Nuestro Caos (Borrador)
Teen FictionTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
