Trabajo trampa

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Prólogo: Después de que les robaran el maletín y mataran al hijo de la Muerte Blanca, Mandarina y Limón no saben qué hacer, hasta que llegas tu para llevártelos de ahí y que no los maten en el trabajo trampa que les dieron.

Advertencia: La rayis y Mandarina tienen una hija de 3 semanas. Para el verdadero nombre de Mandarina usé el mismo del actor.

Cuando escribo de este personaje, ¿prefieren que le diga Tangerine como se dice en inglés, o Mandarina en español?

Mandarina y Limón estaban sentados en su asiento en el Tren Bala pensando en qué hacer luego de que al hijo de la Muerte Blanca lo mataran, y tuvieran que ponerle unos lentes raros para que nadie notara la sangre en sus ojos.

–¿Ahora qué putas mierdas vamos a hacer?–Se quejó Mandarina con la barbilla apoyada en su mano y su codo en la mesa viendo fijamente al hombre, mientras su hermano estaba viendo sus stickers de Thomas.–No podemos llegar con el maldito idiota así.

–Podríamos fingir que sigue vivo.

–¿Y cómo putas piensas hacer eso?

–Oye cuida tu boquita y empieza a bajarle a las groserías porque ahora tienes una hija—

–¿Quieres que me dé de putos topes contra la pared? No metas a mi hija en esto, ni siquiera está aquí.–Le interrumpió Mandarina estando al borde del colapso pasando una mano por su rostro mientras el tren paraba, y después de pocos minutos empezaba a avanzar otra vez.–Tenemos que solucionar esto rápido. Tenemos que encontrar el puto maletín primero, y luego—

Mientras Mandarina hablaba, Limón se había quedado boquiabierto viendo detrás de su hermano, hasta que tu te acercaste y dejaste el maletín en la mesa, mientras tu otra mano la tenías sobre la espalda de tu bebé que estaba durmiendo en una cangurera en tu pecho con una manta encima para que nadie la viera.

–¿Ese maletín?–Dijiste viéndolos mal a los dos.

Tanto Mandarina como Limón se te quedaron viendo boquiabiertos sin saber qué decir provocando que rodaras los ojos.

–Hazte a un lado.–Dijiste empujando a tu esposo para que se sentara en la silla de al lado frente al tipo muerto, y le entregaste el pequeño bolso que llevabas en tu hombro con las cosas de tu hija.–¿Y? ¿Van a decir algo o se me van a quedar viendo como idiotas?

–¡¿Qué haces aquí?!–Exclamó Mandarina viéndote horrorizado.–¡Se supone que estabas en Londres! Acabas de parir T/A, tuviste a nuestra hija hace 3 semanas, ¡se supone que deberías estar descansando!
(Tu Alias)

–Exacto, se supone que debería estar descansado, si no fuera porque ustedes par de imbéciles caminaron derechito a una trampa de la Muerte Blanca.–Les dijiste molesta tratando de hablar lo más bajo posible ya que tu hija seguía durmiendo.

–¿Trampa? ¡No! No, claro que no. Solo nos pidieron llevar a este pendejo y el maletín.–Te dijo Limón guardando sus stickers mientras tu hija empezaba a quejarse.

Mandarina rápidamente la sacó de la cangurera en tu pecho y la tomó en sus brazos dejándola en su brazo, y pasó la manta por su hombro y encima de ella para cubrirla.

–Si, el mismo maletín que les habían quitado. Que de nada, por cierto, por haberlo traído de vuelta.–Les dijiste molesta, mientras que los dos hermanos compartían una mirada preocupados.–Y sin mencionar el hecho de que mataron al hijo de la Muerte Blanca.

–Eso no fue nuestra culpa, no fuimos nosotros.–Dijo Mandarina, y su hermano confirmó asintiendo con la cabeza.

–No importa quien hayas sido, aún así se murió bajo su cuidado.–Le regañaste haciéndole tragar saliva nervioso mientras mecía a su hija al lado tuyo.–Miren, la Muerte Blanca contrató varios asesinos para que se maten entre ellos arriba de este tren, lo mejor que podemos hacer es—

–Espera, espera, espera... ¿tu cómo sabes eso?–Te preguntó Limón inclinándose sobre la mesa.

–Yo también tengo mis contactos. No porque haya tenido un bebé significa que me haya alejado de este trabajo por completo, solo estoy tomándome un tiempo.–Respondiste.

–¿"Tomándote un tiempo"? ¿Vas a volver a trabajar en esto?–Preguntó Mandarina viéndote entre sorprendido y horrorizado.

–¿Te quieres callar y dejarme hablar?–Le dijiste viéndolo mal, antes de ver entre los dos.–Escuchenme, lo mejor es bajarnos ahora del tren y olvidarnos del tema. Dejen el maletín aquí con el hijo de la Muerte Blanca y nos vamos para dejar al resto matarse entre sí, ¿de acuerdo?

–Pero nuestro trabajo—. Iba diciendo Mandarina, hasta que le interrumpiste.

–¡¿A quien le importa el trabajo, Aaron?!–Exclamaste haciendo uso de su nombre provocando que él se quedara callado de inmediato y que Limón riera.–Y tu no te rías tanto. Su trabajo estaba condenado desde el principio así que hagan lo que les digo y bajemos en la siguiente estación. ¿Me entendieron?

–Si madame.–Dijo Limón, y Mandarina solo asintió con la cabeza.

–Que difíciles son ustedes dos.–Te quejaste quitándote la cangurera y dándosela a tu esposo.

Mandarina se puso la cangurera y acomodó a su hija en ella, antes de los tres ponerse de pie y Limón llevar el bolso de su hija.

Los tres se fueron hasta la puerta más cercana y esperaron hasta llegar a la estación.

Cuando el tren se detuvo, Mandarina te tomó de la mano y los tres bajaron antes de que el tren volviera a partir.

–El hotel donde me estoy quedando no es muy lejos así que podemos ir caminando.–Les dijiste empezando a caminar fuera de la estación.

–Yo creo que no hace falta preguntarse quien manda en la relación, es claro que no eres tu.–Le dijo Limón a su hermano con una sonrisita dándole una palmada en la espalda, y Mandarina rodó los ojos haciéndolo a un lado antes de que empezaran a seguirte.

–Le dijo Limón a su hermano con una sonrisita dándole una palmada en la espalda, y Mandarina rodó los ojos haciéndolo a un lado antes de que empezaran a seguirte

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Tangerine Oneshots (Bullet Train)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora