Extra I: Multiples Trabajos

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Eliza

—Ella me dijo que este era perfecto, pero quería ver tu opinión al respecto

—Señora Bonnet —bajo la Tablet para mirarme—, lo que su hija elija es la decisión, en verdad, no me importa como salga la fiesta, lo único que me interesa es que terminando eso, su hija sea mi esposa —ella sonrió—. Quiero que ella se sienta cómoda con la boda, si ella decide que los manteles sean negros —me encogí de hombros—, negros serán

—De acuerdo, pero fue ella la que me dijo que te mantuviera al tanto

—¿Has pensado de nuevo en aquello, Eliza? —escuché al señor Bonnet, cuando entró a la sala

—Lo he pensado, pero creo que aún no estoy lista —él miró a su esposa—, no creo que sea justo que después de casarnos, me tenga que ir —negué suspirando—, veo cómo va la relación de mi mejor amiga y su novia, Christine no la pasa nada bien, no quiero eso para su hija, señores

—Mereces mucho a mi hija, Eliza —sonreí

—Tómate el tiempo que quieras Eliza, siempre puedo ayudarte a entrar ahí

—Gracias, señores —dejé el vaso en la mesa—. Si me disculpan, tengo que irme ya, mi madre me está esperando

—Nos vemos, Eliza

He traído a mi prometida a casa. Hoy fue un día agotador en el estudio, en cuanto toco su cama no tardó mucho en quedarse dormida.

Hace algunos meses el señor Bonnet me comento que una futbolista se contactó con él para que dirigiera un documental de su vida, y mientras él se encargaba de eso, le hablo a ella sobre mí, y con todo lo que escucho quiso conocerme, agendamos una cita en el campo, hice un par de pruebas y quedo maravillada con mi destreza, me dijo que hablaría con su entrenador y todo el equipo, pero antes de todo eso le pregunte si aceptaba cuantos días estaría afuera, al escuchar el tiempo rechace la oferta sin pensarlo demasiado.

No voy a alejarme de nuevo de ella, aunque sea por algo que me apasiona, no la dejaré, amo a Stella y estoy mejor así.

El señor Bonnet intento convencerme de pensarlo, pero, al escuchar mis razones no insistió más. Antes de decirle a la jugadora que tal vez me lo pensaría para el futuro, le hable de Emilia, le enseñe un par de videos de cuanto jugábamos para la escuela, y también estuvo fascinada, Emilia hizo la prueba en el campo, y dos meses después, la reclutaron, me puse feliz por ella, porque está siguiendo sus sueños.

Tal vez este futuro no es el que tenía planeado, pero eso no quiere decir que no sea feliz. Trabajo en cualquier cosa con tal de tener dinero suficiente para sustentar la boda, aunque mis padres y mis suegros son los que están aportando la mayor parte. Afortunadamente, mis trabajos de ahora tengo libre los fines de semana, pero los sábados me voy con mi prometida al estudio para ayudarle un poco, los domingos son totalmente nuestros.

En cuanto llegue a casa salude a mis padres, y afortunadamente estaban esperándome con la cena lista, le conté a mamá la charla que tuve con mi suegra sobre los manteles, aunque ella ya sabía, ha estado en contacto con la señora Bonnet sobre todo eso.

Justo cuando entré a mi habitación el teléfono me vibro en la mano, sonreí al ver la videollamada entrante.

—Hola extraña

—¿Qué tal, Eli?

—Cansada, cubrí dos turnos hoy y fui al estudio a ver a mi prometida —bostecé mientras me siento en la cama— ¿Tú, cómo estás?

—Igual de cansada que tú —paso una toalla por su cabello—, tuvimos entrenamiento de cuatro horas seguidas, tengo un juego el fin de semana

—¿De liga?

Una última partidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora