Extra II: ¿Una salida tranquila?

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Stella

La noche está resultando entretenida, el ajedrez ha pasado a segundo plano, porque a Damián le había aburrido, cosa que es mentira, sabemos que propuso dejarlo porque no soporto que todas le hayamos ganado más de cuatro rondas.

Ahora nos encontramos en una ronda de póker, y con lo competitivo que somos, esto se está tornando interesante.

—Entonces, van cincuenta dólares más

—Qué seguro te escuchas Damián —lo miré por encima de las cartas— ¿En verdad quieres perderlo todo en la segunda ronda?

—Por favor, Damián —escuché a Elia—, solo porque ganaste la primera no quieras ir así a todo, llévalo con calma

—Déjalo Elia, al final es su dinero el que va a terminar perdiendo —Christine bajo sus cartas—, pongo veinticinco dólares

—Christine —bajé mis cartas— ¿Le vas a seguir el juego?

—Como dije, él es el que va a perder, no voy a apostar lo mismo —la curvatura de su labio se elevó—, pero sí le entro a la apuesta

—De acuerdo, pongo veinticinco

—No puedo creer que cayeran tan fácil —talle mi frente, al escuchar a Elia

—Vamos Stella —Damián me movió un poco el hombro—, venimos a divertirnos ¿no?

—De acuerdo —levante un poco mis cartas para ver mi jugada, no es una buena mano, así que no me iré al extremo—, pongo veinte dólares

—¿Cuánto uno termine puedo tomar su lugar? —fruncí el ceño al mirar a mi hermana

—¿Sabes jugar?

—No, pero he visto algo

—Tal vez luego —escuché a Elia—, les enseñaremos bien, la noche recién empieza

Mi hermana agradeció antes de regresar al sillón para hablar con la hermana de Damián, ya que Alysa está entretenida en el teléfono. Al iniciar la noche ellas charlaron con nosotras un buen rato, hasta que empezamos a jugar ajedrez, la música que está sonando solo la tienen puesta ellas, nosotros estamos concentrados en esto.

—Entonces, ¿Qué tienes Stella?

—Full de cinco —tiré mis cartas

—Qué pésima mano —rodé mis ojos—, ¿Qué tienes tú, Elia?

—Igual Full, pero de ocho —tiro sus cartas

—Damián ¿por qué no dejas de hacerla de emoción? Tíralas ya —lo miré aburrida—, si ya sabemos que ganaste

—De acuerdo —tiro sus cartas—, Escalera de color

—Bravo —ironicé

En el momento que se inclinó para poder agarrar el dinero, Christine tomó su mano, Damián la miró mal.

—¿Qué?

—La flor le gana a la escalera

No pude evitar soltar una carcajada al ver la cara de humillación de Damián. Antes de que protestara, Christine mostró las cartas, Damián maldijo en voz baja y Christine tomó su dinero.

—Te dije que no te vayas todo solo porque ganaste la primera, Damián

—Gracias, Elia

—Bien, ¿Quién reparte ahora?

Elia tomó las cartas para revolverlas, le pasé mi copa a Damián al ver que se está sirviendo más vino, creí que protestaría, pero le agradecí cuando lo vi servir, también les sirvió a las chicas.

Una última partidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora