Eran azules, azules y brillantes como si reflejara todo lo que podía observar, hasta yo lograba verme, como si fuera un espejo, de inmediato sonrió.
-Señora Matilda, que gusto verla –sonrió acercándose a saludarla–. Hacía tiempo que no venía por acá.
-Sí, he estado ocupada en la hacienda, lo sabes –dijo seria–. ¿Y mi hija?
-Ella está adentro, en la cocina.
-¿Y mi nieto? –preguntó de inmediato. ¿Qué, entonces, ese no era su nieto?
-Él salió, supongo que regresará en la noche...
-Gracias –sonrió y dirigió su mirada a mí–. ¿Pasas? Él es Ryan, un buen amigo de mi nieto. Ryan, ella es la señorita de la hacienda –de inmediato que Matilda dijo eso, pude notar el revoleo de los ojos del chico, como si se tratara de alguien a quien no soportara.
-Pase usted, madame –dijo haciendo saludo de realeza, yo solo bufé y entré tras Matilda–. ¿Cómo le ha sido el viaje?
-Estuvo bien –me volteé a mirarle, mientras observaba con detalle la casa.
-¿Que esta casa es muy poco para usted? –dijo chocante, a lo que le miré molesta–. Lo lamento... –dijo y se sonrojó.
-Estúpidos perjuicios... –dije y alcancé a Matilda.
-Mi niña –dijo ella al verme llegar–. Ella es mi hija, de quien te hablé...
-Mucho gusto –me acerqué a estrechar su mano y luego abrazarla. Había esperado bastante tiempo por este momento, realmente.
-Es un placer, mi madre me ha hablado tanto de ti... Tanto.
-¿En serio? No puedo negar que ha sido de la misma forma –sonreí.
-Sí, en serio. ¿Ya conociste a Ryan, el mejor amigo de Justin?
-¿Justin?
-Ese sí es el nombre de mi nieto –respondió Matilda sonriendo–. Es el sobrino de Raquel. Está demás decir que es hijo de otra de mis hijas –titubeó. Se estaba enredando con sus propias palabras. Yo solté una sola risa.
-Ah, ¿y tiene la misma edad de Ryan, supongo? –pregunté mientras este entraba a la habitación.
-¿Que decían de mí? –preguntó Ryan, mirándome de reojo.
-Pues, que ustedes son todos contemporáneos, quizás y puedan ser amigos –propuso Matilda a lo que respondimos Ryan y yo nada convencidos–. Serían cosas buenas.
-Claro, Matilda –sonreí–. ¿Y... Justin?
-Él salió –dijo Ryan serio.
-¿Cuándo regresa? –preguntó Matilda.
-No lo sé, en la noche... Como siempre.
-Vine a buscarlo –dijo decidida, a lo que me congelé, igual que todos los de la habitación. ¿A buscarlo?–. Irá con nosotros a la hacienda, necesito de su ayuda, y quiero que conozca como es todo por allá.
-¡Que buena idea mamá! –dijo Raquel con una sonrisa, a lo que Ryan respondió refunfuñando–. ¿Qué te parece si te llevas a Ryan también?
-¿Yo? –preguntó incomodo–. Ni loco...
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Sin complejos.
Fanfiction«Sin complejos es saber vivir solo bajo tus propios paradigmas. Y recuerda que tus paradigmas, son los lentes con los que ves el mundo. Una historia de amor, experiencias y muchos lentes por limpiar.» Segunda publicación. Primera publicación en nue...
