Pasaron dos semanas, muy positivas tanto para mi como para mi familia. Tony había salido del hospital y actualmente está recibiendo ayuda psicológica aunque se niega a sacar sus máquinas deportivas de su habitación, siendo éstas las que lo mortifican. Los negocios de la familia han ido aumentando así que obviamente nos ausentábamos un poco de casa. Con Kai, bueno, las cosas iban bien. Aún no entendía como mierda me confesé ante él, hasta llegar al punto de un noviazgo. Era algo increíble, un Kim con una Yeun. Conmigo. Es muy torpe a veces, muy cursi y demasiado empalagoso de vez en cuando, pero jamás deja de repetirme la misma frase. "Te amo, destructora." Aunque sé que el Te amo engloba demasiadas cosas, y es muy complejo, me atrevería que yo también lo amo a él. Me parecía un poco tonto el adjetivo que había usado para nombrarme, pero qué más puedo hacer. Le rogué para que dejara de llamarme así, y se resiste. Supongo que no hay cura para su idiotez. Una cosa que me olvidaba, pudimos escaparnos un rato al bar de Bob, y allí nos pudimos profundizar nuestra relación como también aprendimos un poco más el uno del otro. Me sentía completa.
— Hija, ve al granero, Carl te dará los huevos embalados. Asegúrate de ir armada y siempre atenta a todo. —dijo papá, refiriéndose a un encargue que debía correr por mi cuenta hoy. Los huevos eran unas cápsulas de droga pequeñas y muy bien embaladas, claramente con la forma de un huevo de tamaño reducido. Eran bastante pedidos en gente que suele viajar mucho, ya que es la única manera de esconder la droga y pasar los controles mecánicos sin que los detecten. Generalmente se suelen poner en el fondo de las chaquetas, o en el caso de los hombres, en los calzones. — Ya sabes, cualquier cosa le marcas al teléfono de casa, si es que sabes manejar ese aparato. —continuó diciendo mientras largaba una carcajada. Ese "aparato" era un celular. Me lo había comprado ante la insistencia de Kai para que estuviésemos comunicados. Y estaba comenzando a amar aquel aparato.
—Si no te llamo es porque probablemente estaré siendo apuñalada por alguien, o simplemente en la delegación. —dije siguiéndole el juego. —Adiós papá. —me despedí. Justo cuando estaba por cruzar la puerta, recordé al pequeño Tomas, de seguro estaba en jugando con su consola en mi habitación. No quería irme sin saludarlo, así que subí y entré en la habitación, estaba con mi hermano, Lautaro. Últimamente le he prohibido jugar en la habitación de mi hermano debido a la situación en la que lo encontré la vez que Kai tenía aprehendido a Claudio. —Pequeño gigante, ven a saludarme.
— ¿A dónde vas, mami? —dijo parándose frente a mi mientras jugueteaba con el borde de mi chaqueta.
—Iré a hacer unas compras, ¿me encargarás algo? —pregunté tratando de evitar el tema del aeropuerto.
—Mmmm... quiero helado. Y otro calzón! Es que ayer el perro me rompió mi favorito, el de el hombre araña.
—Perfecto señorito. Nos vemos, ¿eh? Te portas bien —dije sacudiendo sus rizos, para luego agacharme y darle un beso sonoro y prolongado en su mejilla.
Salí de la habitación y bajé al granero. Carl me entregó 12 huevos dentro de una bolsa plástica y me subí en el viejo chevy de papá, que ahora había adoptado como mío.
Eran alrededor de las 12 del mediodía, así que mi abuela me había preparado un almuerzo para el transcurso del viaje. El cliente abordaría el avión a las 15:40 p.m, así que podía viajar tranquila.
Cuando llegué a Austin, la capital de Texas, lo primero que hice fue ir a cargar gasolina. No querría quedarme a pie en medio de la gran ciudad. Cuando se hizo la hora, me dirigí al aeropuerto Bergstrom de Austin, y estacioné el coche en un lugar poco visible. Disimuladamente, recorrí el perímetro de el aeropuerto y pude encontrar al cliente. Era un mexicano que iba rumbo a su país.
—Ey, aquí tienes la mercancía. Dame el dinero. —exigí. El joven disimuladamente me pasó los billetes y yo le entregué la droga. Pero esto no terminaba aquí. Debo vigilarlo cuando hagan el control de equipaje y el de seguridad. Para que no nos delate si algo llegase a ocurrir. Aunque mi padre había tomado la maldita decisión de colocarle a los empaques, una marca de agua con nuestro nombre. Si, era algo realmente estúpido. Pero él quería "invertir" en nuestro negocio.
El joven dejó sus maletas donde los guardias y se dirigió a un escáner, el aparato enseguida comenzó a emanar luces rojas por sus costados, acompañado de sirenas. Los oficiales se alarmaron, y lo apartaron de los demás para no desviar a la gente que aún esperaba su control. Seguidamente, dos tipos robustos lo obligaron a apoyarse de frente contra la pared, para que se les facilitara el palpe. Uno de los oficiales apretó el borde inferior de su chaqueta y claramente, a vista de los demás, eran pequeños bultos. Rompieron su camisa y encontraron los huevos, en ese momento uno de ellos achinó sus ojos y dijo "Yeun". En ese momento supe que estábamos arruinados.
Corrí los más que pude y llamé por teléfono a mi casa. Dos tonos, y atendieron.
— ¿Bueno? —preguntó alguien de la otra línea. Si no me equivocaba era mi hermano John.
— Oye, descubrieron al mexicano con la droga, y saben que somos nosotros gracias a la marca de agua que papá les puso. Desalojen el lugar, y vayan a Durango, a la casa del abuelo. Yo los alcanzaré.
— ¿Cómo mierda?
— ¡Ya! Mueve el culo y avísale a los demás!
Cuando finalicé la llamada, pude ver como el joven salía del aeropuerto con sus manos esposadas y tres oficiales a su alrededor. Lo subieron a la patrulla y se lo llevaron. Luego salió una tipa, oficial también, y pude ver que articulaba unas palabras en su walkie talkie, mientras miraba para todos lados. Yo estaba escondida entre un par de botes de basura que había en la esquina del aeropuerto. Era imposible que me encuentren. Ahora mi objetivo era llegar al Chevy y conducir hasta Durango.
ESTÁS LEYENDO
Destructora (Kai y tú)
Fiksi PenggemarNoralí Yeun pertenecía a una familia narcotraficante. Un día, los Vélez quisieron tomar su territorio y comenzó una gran guerra de familias. ¿Alguna de éstas dos familias ganará? Para los jóvenes de las familias la guerra es casi inexistente.
