Cap. 15

32 2 0
                                        

No supe si era buena idea averiguar quien estaba tras de esta persecución, si se le podría llamar así. Tenía al niño conmigo y correría peligro. Y ahora que lo pienso, lógicamente si me persiguen, seguramente también me seguirán hasta el hospital. Buen punto.

Llegué al hospital y me aseguré de estacionar en un lugar donde haya mucha gente, así el riesgo de que intenten algo con nosotros disminuiría. Cuando estaba por sacar a Tomas del auto, se despertó y comenzó a llorar.

- Cielo, ¿qué sucede?

- Mami, no quiero que te hagan daño - dijo entre medio de lágrimas.

- ¿De qué hablas? - pregunté retirando sus lágrimas con mi pulgar.

- Los señores

- Mira, aquí estoy yo. No me va a pasar nada, ¿vale? Fue solo una pesadilla.

- Está bien. - dijo el pequeño tratando de controlar su llanto. Lo saqué del coche y él me tomo la mano muy fuerte. Antes de movilizarme, observé para todos lados. Tenía un mal presentimiento, se me hacía raro que Tomas me hablara sobre unos tipos que querían intentar algo conmigo, encajaba un poco con el tema de la posible persecución. 

Entramos al hospital y tomamos el ascensor con destino en la planta tres. Había tomado la decisión de atenderme con el médico, esta consciente de que si no me atendía luego iba a sufrir las consecuencias. Cuando llegamos al piso 3, busqué el consultorio del doctor que había atendido a mi primo.  Golpeé su puerta y pasados unos segundos, abrió.

- Oh, usted. Pase, pase. - hice lo que me pidió de la mano de mi niño a lo que el doctor opuso una pequeña resistencia - el niño no puede entrar. 

- El niño entrará conmigo o no entro. No voy a cometer el error de dejarlo solo allí afuera. 

- Es que es todo un proceso el de su hombro y será muy traumatizante para él. 

-Él va a dormir un rato y no va a ver, ¿verdad que si, campeón? - dije mirando a Tomas que estaba un poco confundido. Asintió tímidamente y se fregó sus ojos. 

- Pero... bueno, está bien. Mira niño, ahí está mi sillón, por favor no veas.

Guié a Tomas hasta el sillón de un cuerpo que el doctor tenía, y él se acostó hecho una bolita. Luego el doctor me pidió que desamarre el buzo que tenía atado a mi herida y la revisó.

- Mierda, eso duele como puta madre. 

- Está de suerte, no hay señal de hemorragia. Por lo que anestesiaré su extremidad y retiraré la bala.

- ¿Cuánto tardará eso?

- Muy poco, no se preocupe.

- Quiero ver que tipo de anestesia me pondrá. 

- Anestesia local. 

- Quiero verla, no confío en nada, ¿sabe? 

- Bien, mira, aquí está. - dijo mostrándome una ampolla junto con otro recipiente más pequeño. La preparó y me acercó la preparación para que vea. 

- Adelante entonces. 

Y allí me inyectó la anestesia, luego comenzó con un trabajo de gasas y pinzas. Terminó en pocos minutos. 

- Ahora deje que la vende. ¿Quiere que le muestre las vendas también?

- Que gracioso es usted, no tengo tiempo. - dije un poco inquieta. El doctor buscó un paquete de vendas que estaba sobre su escritorio y y dio por finalizado su trabajo 

- Lista. Adiós señorita. 

- Adiós. 

Y sin más me retiré de allí con el niño. Como ya iba anocheciendo decidí ir a la sala de velorios a dar mi último pésame. Quedamos en que yo me llevaba al niño, a mi abuela, a Tobias y John. Las mellizas iban a ir al hospital a estar con Tony y los demás enterrarían a mi tío dignamente. 

- Fuerzas hermano, estaré siempre para ti, ¿vale? - le dije a Carl mientras masajeaba sus hombros. 

- Gracias ___. Eres las mejor de todas. - dijo tomando una de mis manos. Saludé a mi tía que también estaba devastada y por último a papá. 

En plena carretera pude ver que en la banquina, justo unos kilómetros antes de llegar a nuestro pueblo, había una mujer tirada. Tenía cabellos rubios y el mismo atuendo que llevaba la hermana de Kai. Podía notar que estaba luchando por pararse mientras apretaba fuertemente su estómago. 

Sin pensarlo, me estacioné allí. Mis hermanos bajaron junto conmigo a ver que pasaba. 

- K-kai, ___. Se lo llevaron. - dijo la rubia forzosamente. 

- ¿Adónde? 

- El bosque. -dijo dejándose caer al suelo. 

- Chicos, debo buscar a su hermano, no pregunten porqué. Llévenla a casa y busquen pulso en su estómago, creo que estaba embarazada. 

- ___, ya está oscureciendo, no puedes estar sola en el bosque. - dijo mi hermano Tobias preocupado.

- Carajo, entonces uno de ustedes dos viene conmigo y se llevan a la tipa a casa ya! - dije internándome en el bosque. No me importaba si me seguían o no. Odiaba ese instinto de querer ayudar a la gente, de veras, lo odiaba. Kim no se merecía mi auxilio, pero lo haré solo por mi intuición, ya que creo que su hermana está esperando un hijo. 

Me paré unos segundos intentando oír algún ruido. Y lo oí. Eran quejidos. Los seguí hasta que di con ellos. 

Ahí estaba Kai en el piso, gimiendo del dolor con varios tipos rodeándolo. ¿En qué se habrá metido?

Era hora de comenzar con la acción. Escalé un árbol viejo y fuerte camuflándome entre sus ramas. Una vez estabilizada, comencé con los disparos. Pude darle a varios de los hombres, que reaccionaron al instante. Eran 5 hombres y sólo tres de ellos cayeron, los otros dos trataban de descubrir de donde venían los disparos. Seguí tirando balas pero eran muy rápidos y se me dificultaba por lo que tuve que bajar un poco del árbol. En un mal paso, caí. 

- ¡___!

- Cierra el culo, Kim. - dijo mi hermano John apareciéndose. En un acto rápido liquidó a los que faltaban. 

Kai estaba todo golpeado por lo que entre John y yo tuvimos que levantarlo. Decidimos llevarlo a casa y curarlo  lo más que podamos. Me sorprendía la actitud de mi hermano, no se opuso a salvar a un Kim. 

Cuando llegamos a casa, lo guiamos hasta mi habitación, pues allí tenía mi kit de primeros auxilios. Lo tumbamos en mi cama y él se enderezó un poco. 

John se fue porque mi abuela y Tomas estaban afuera en el coche, dormidos. 

Comencé limpiando las heridas a lo que recibí muchas quejas de Kai. Cuando despejé la zona de infecciones, busqué una bandita color piel y justo cuando estaba por colocársela encima de su ceja izquierda, Kai tomó mis mejillas y estampó sus labios contra los míos. 






Destructora (Kai y tú)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora