Cap. 18

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— Ups, no soy Tomas. —contestó una voz conocida, claramente Kai. Me sentía muy incómoda ya que en ese momento estaba muy pegado contra mi. 

— Sal de aquí, Kai. 

— Perdón —dijo posando su mano en mi cadera, instantáneamente un escalofrío corrió por mi cuerpo. Me sentía intimidada y vulnerable cuando estaba con Kai, y más con esta proximidad. 

— ¿Por qué?

— Por querer matar al bebé de mi hermana, sólo pienso en su vida. 

— Y no piensas en la vida del bebé? ¿De nuestro sobrino? Yo si lo quiero, Kim. Y vivo. 

— Tal vez más adelante. Mi hermana está estudiando en la universidad y un niño solo cagaría sus planes. 

— Que se la aguante por zorra. Si ella tuvo sexo sin protección, que se haga cargo de las consecuencias. Suponte que tu novia está esperando un hijo tuyo, ¿que harías? ¿Lo matarías? Es un acto cobarde. 

— No lo sé. Si fuese ahora, si abortaría. — y eso acabó por eliminar toda gota de sentimientos por él. 

— Hijo de puta. —justo cuando acabé de decir eso, se pegó más a mi. Pude sentir algo duro pegado a mi trasero. Si, pude suponer que era. —Kai, estás lastimado. No puedes dormir aquí abajo. 

— No creo que pueda dormir. —dicho esto, se apretó más contra mi. Mierda, sabía como prenderme. Pero me autocontrolaré.

— Basta, Kai. — dije a la fuerza. Comenzó a morderme el lóbulo de la oreja y exploté. Me levanté furiosa y me acosté con Tomas. Pude oír una pequeña risa. De algo estaba segura. Esta noche no iba a poder dormir.

A la mañana siguiente me levanté y no vi a nadie en la habitación. El colchón en el que durmió Kai, no estaba más, y las bandejas con las sobras de comida que anoche había dejado sobre mi escritorio, tampoco estaban. Oh no, ¿Y si Kai se fue? Si así hubiese sido, seguramente estaría en las manos de los hombres de mi padre. 

Miré mi despertador y eran las 11:30 am. Abrí mis ojos a más no poder. Jamás me levantaba a ese horario. Era muy tarde. Corrí a darme una ducha, pero no pude ya que la puerta del baño estaba trabada desde el interior. Golpeé y me abrió la puerta Tomas, que estaba con su cepillo de dientes y su boca toda llena de espuma. Era muy gracioso verlo así.

— Buenos días pequeño. ¿Puedo pasar? —pregunté despeinando su cabello.

— Hola mami! No puedes pasar, el chico de anoche se está bañando. -contestó refiriéndose a Kai. 

— Ah, está bien. ¿Hace mucho se levantaron? ¿Desayunaste?

— Hace  mucho, pero el chico no me dejó despertarte, y tengo mucha hambre. —dijo haciendo su famoso piquito, que podía convencerme de todo.

— Bueno, termina y te quedas en la habitación a esperar a Kai, ¿si? Iré a ver que hay para desyunar. —el pequeño asintió y cerró nuevamente la puerta. Pude ver que justo al lado de la puerta del baño había un pequeño montoncito de ropa, seguramente la que Kai se ha sacado y a decir verdad, la ropa estaba manchada con sangre y apestaba. Luego iría a pedirle ropa a mi hermano. 

Bajé y me encontré con una insólita vista. Mi padre con Sarah y Tobias.

— ¡Perdiste la cabeza! Me has traicionado hijo. —oí que decía mi papá furioso. — Ese niño no nacerá.

— Ese niño si nacerá, papá. —dije apareciendo en escena. — Aunque te disguste la idea de que una Kim lleve en su vientre a TU nieto, no hay nada que hacer. 

— ¿Hija? ¿Tu apoyas esta relación?

— No apoyo esta relación, estoy apoyando la felicidad de mi hermano y también estoy apoyando a esa vida que se está gestando.

— No se preocupe señor, el niño no nacerá. Y si me disculpa, me iré. No deben hacerse problemas por mi, no mantendré más contacto con su hijo. —dijo Sarah levantándose mientras se dirigía a la puerta con lágrimas en sus ojos. 

— Espero que ya estés contento. ¡Sarah, espera! —dijo Tobias mientras salía en busca de su chica. 

— Hija, debemos exterminar a todos los Kim. Poco a poco van cagando nuestra familia, y no lo permitiré. — dijo mi padre mirándome suplicante mientras tomaba mis manos. No estaba segura de su idea, ¿Matar a todos los Kim? Era una locura. Y por más que no lo quiera aceptar, no podría matar a Kai o a su hermana Sarah, de un día a otro se conviertieron en un pequeño complemento para mi. Sarah porque llevaba a mi sobrino en su vientre, y Kai, bueno, Kai por, ay, no lo sé. Simplemente porque es él.

— Papá, pienso que estás loco. Acabarás con la vida del hijo de tu hijo, de tu nieto. ¿Acaso no lo quieres? Debes pensar en Tobias. Dime, ¿qué sentiste cuando mi madre quedó embarazada por primera vez?

— Ese no es el caso ___. El niño será hijo de una Kim y un Yeun. El niño sufrirá, ___.

— ¿Acaso nosotros no somos hijos de dos personas que estaban limitadas a enamorarse porque sus familias no lo permitían?

— Venga, hija. Tienes razón. —dijo mi padre rindiéndose.

— Serás un buen abuelo. —respondí riéndome. 

— No digas eso, me haces sentir viejo. 

— Este... bueno, iré a preparar algo para desayunar. -dije retirándome de la sala de estar y fui hasta la cocina. Llené dos vasos con leche, y piqué un poco de fruta. Yo no iba a desayunar porque estaba acostumbrada a no hacerlo, desde pequeña me caía mal el desyuno. 

Cuando acabé de preparar el desayuno, lo llevé a mi habitacióny lo dejé sobre la cama, hasta que recordé que Kai estaba en el baño, a la intemperie. Por lo que fui hasta la habitación de mi hermano y busqué un pantalón chándal, una camiseta y un boxer. Lo llevé hasta mi habitación y golpeé la puerta del baño.

— Niño, traje el desayuno! 

— ¡El desayuno por fin! —exclamó el pequeño abriendo la puerta al tiempo que corría hasta la cama. 

Entré al baño y dejé la ropa sobre la tapa del inodoro. 

— Kim, soy yo. Te traje ropa.

Noté que la cortina de la zona de mi ducha se abría dejando ver a un Kai totalmente desnudo. Mi única reacción en ese momento fue taparme los ojos. Sin más, me retiré de allí.

Al rato Kai salió del baño y comenzó a desayunar. Hasta que Tomas rompió el silencio. 

— Mami, ¿Kai es tu novio? —Vaya, que pregunta. Temía que su etapa de curiosidad llegara, y llegó. 





Destructora (Kai y tú)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora