Spencer se acercaba cada vez más a mi. Su mirada penetrante y muy intimidante me hacían cagar toda.
Intenté moverme, pero detrás mío había dos tipos que me agarraban fuerte y me impedían escapar. No tenía ningún control sobre mi cuerpo.
—De veras que eres sexy, cariño. De sólo mirar tus senos me vengo. —dijo el tipo parándose delante mío. Comenzó a relamerse los labios mientras elevaba una de sus manos y la posicionaba sobre mi rostro.
No me gustaba la manera en la que me tocaba. Me daba impotencia no poder hacer nada. Cada vez su mano iba bajando, más y más. Hasta que llegó al borde de mis senos. En un intento por apartarlo, elevé una de mis rodillas y la estampé contra su miembro. Chilló del dolor tirando el cigarrillo que sostenía en su otra mano.
Uno de los hombres de Spencer me pateó en la parte trasera de mi rodilla, lo que hizo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo. Pude ver como el sicario se acercaba poco a poco, con una sonrisa ladeada aún tocándose la zona dolorida. Se arrodilló a un lado y me acarició la mejilla, para después darme una tremenda y ruidosa cachetada. Fue tan fuerte que me corrió la cara de lugar. Maldita sea, que había dolido bastante. Intenté sentarme pero sus acompañantes, como desde un principio, me lo impidieron.
—Que intensa eres, nena. Ya quisiera ser Kai para enterrarme en ese cuerpo, que hasta parece tallado a mano por los dioses griegos. No te das una idea de como me pones. —dijo acercándose a mis labios. Reaccioné rápido y corrí mi cara. Lo que hizo que él impidiese que lo haga y a la fuerza me besó. Me estaba apretando demasiado la cara. —Me gustaría probarte, sabes.
—Pues... acércate más. —dije. Él lo hizo y aproveché para escupir en su cara.
—Maldita perra. —espetó. Hizo unas señas a sus hombres y enseguida me empecé a sentir mareada.
Me desperté sintiéndome bastante incómoda. Me di cuenta de que esta no era mi habitación, ni siquiera la cabaña de Kai. Intenté levantarme, un poco alarmada, pero no lo logré.
Estaba esposada a los barrotes de la cama. Y no precisamente con sogas, sino con esposas. Tiré lo más que pude, pero me era imposible salirme.
—Buenos días, muñeca. —dijo un hombre rubio y bastante robusto.
—¿Dónde estoy? —pregunté asustada.
—Muy alejada de la ciudad. Digamos que unos 300 kilómetros, para ser más preciso.
¡300 kilómetros alejada de mi familia! No lo podía creer. ¿Pero cómo? Estoy intentando recordar, aunque no lograba hacerlo muy bien.
Cena con Sarah, mi hermano y Kai. Mi coche roto. Kai. Una cabaña. Y un casino. Era lo único que logré rescatar.
—Sé más preciso, maldita sea. Quiero saber en que mierda de lugar estoy.
—Información confidencial, preciosa. —dijo. De un salto se subió encima mio y comenzó a desabotonarse la camisa. Intente empujarlo con mis piernas, pero estaban demasiado débiles.
—¡Déjame, hijo de tu puta madre! —grité. Me movía lo más que podía, pero es que joder, el tipo debía pesar más que un elefante embarazado.
Una puerta se abrió y se dejó ver la silueta de un tipo alto y flaco. Enseguida corrió hasta mi y con la punta de su pistola golpeó al sujeto que estaba sobre mi.
—Primero yo.
Habían pasado más de 24 horas sin saber nada de _____. Kai, como ___ le había dicho, esperó hasta la tarde para saber que su chica ya no iba a volver. Dio aviso a Tobias y salió en busca de ____. Mientras andaba, notó marcas de pasos grabados en la nieve, pero muy poco visibles. Decidió seguirlas, con la esperanza de que sean de ella.
Por otro lado, su hermano al recibir el llamado de Kai, se alertó y rápidamente corrió la voz a su padre. Un tanto angustiado, Jacob reunió a sus hijos, incluyendo a Paulina. A todos se les cayó el rostro cuando se enteraron.
—¿Hay alguien al que debamos algo? —preguntó Lautaro. Su propósito era saber si había alguna contra que pudo haberse llevado a su hermana mayor.
—No. Siempre cumplimos. —contestó John por todos. Y era cierto, a los Yeun no se les escapaba ninguna. Si tenían que llevar un pedido hasta el polo norte, lo llevarían hasta el polo norte.
—¿Y si tal vez alguna fuerza policial la retuvo? —preguntó la abuela.
—Ella no sería capaz de dejarse atrapar. Es muy ágil, descarto esa opción. —dijo Jacob.
—¡Pero que coño hacemos, joder! Movamos el culo y salgamos a buscarla, no sé. Preguntemos por allí. —intercedió Claudio.
Y así lo hicieron, todos menos la abuela, Tomas y Anne, salieron en busca de _____.
La voz se fue corriendo y entre vecinos se unieron a la intensa búsqueda. Una mujer ofreció hablar con un canal de televisión para ampliar su búsqueda, pero lógicamente se negaron. Eran los narcos más buscados por la policía.
Kai llegó hasta el ripio viendo como los pasos que según el eran de ____, se iban desvaneciendo.
—_____, cariño. Dónde mierda te has metido. —pensó desesperado. No sabía que hacer, a quién preguntar o dónde ir. Sólo tenía el recuerdo de su novia maldiciendo al celular.
Me han violado. Ese maldito hijo de puta me violó. Y recordé todo, cada detalle, cada minuto, cada gesto y cada palabra. Todo. Estaba siendo retenida por Spencer Lincoln.
En este preciso momento estaba con mi ropa destrozada, y seguramente con mi cara destrozada. Sentía como cada lágrima que resbalaba por mis mejillas, hacía arder tal parte de mi cara. Sin contar los moretones que tenía en el resto del cuerpo. Me sentía una completa zorra por no haberlo impedido. Aunque fuese imposible.
Ni siquiera supe si el maldito había usad protección o no. Pero ha sido una de las peores sensaciones del mundo. Mis muñecas ardían de tanto tironear de las esposas, mis ojos estaban hinchados por el llanto, y mi garganta estaba completamente muda. Estoy completamente inmovilizada.
En ese preciso momento apareció una mujer. Su rostro estaba bajo pero a simple vista se podía notar como su rostro estaba cortado. En sus manos traía una bandeja con rodajas de zanahoria y una botella de agua. Se acercó hasta a mi y dejó la bandeja en la cama. Me ayudó a sentarme y justo cuando estaba pegando la vuelta para irse, le hablé.
—Ey, espera.
—Lo siento, señorita. Si me oyen decir algo, probablemente me matará. —dijo en un tono bajo sin levantar la mirada. Y se fue.
ESTÁS LEYENDO
Destructora (Kai y tú)
FanfictionNoralí Yeun pertenecía a una familia narcotraficante. Un día, los Vélez quisieron tomar su territorio y comenzó una gran guerra de familias. ¿Alguna de éstas dos familias ganará? Para los jóvenes de las familias la guerra es casi inexistente.
