Observaba fijamente a través de la única barrera que me alejaba de mi próxima víctima, se veía perfecto.
—Tom —lo obligué a verme —, ¿Qué piensas de ese?—señalé con orgullo hacia mi objetivo.
Él bufó cansado.
—Se ve hermoso, ve a buscarlo y vámonos —respondió sin siquiera mirar a tal belleza.
Golpeé su hombro fuertemente aunque había pocas posibilidades de que le doliese.
—Al menos intenta hacerlo más creíble.
—Dash, me arrastraste hasta aquí diciéndome que no tardarías mucho pero... —observó su reloj de mano—, Han pasado tres horas.
—Lo sé y lo siento, es que quiero verme bien para mi ceremonia de regreso... — adopté una cara de cachorro mojado, sabía que él caería rendido. —,por favor.
Tomó mi mano y me arrastró hacia el interior del local comercial.
—Juro que éste será al último lugar que entraremos así que espero que escojas de aquí.
Asentí feliz y me dirigí a busca el precioso vestido que me esperaba desde que lo vi.
Un hermoso vestido negro llamaba mi atención, portaba un precioso escote conservador y se ajustaba a la cintura dejándolo caer desde allí hacia abajo.
Lo examiné varias veces para saber que era el correcto, y cuando finalmente lo supe me dirigí al probador.
Me lo puse cuidadosamente y me observé en el espejo. Se veía espectacular, se ajustaba a mi cuerpo con calidez.
—¡Tom! —lo llamé para que llegará a mí tras salir del probador.
Pocos segundos después, se apareció frente a mi con una gran sonrisa en su rostro.
—¿Qué piensas del vestido?
—Te queda hermoso, Dash.
Caminé hacia el espejo para observarme nuevamente.
—¿Tú crees? —pregunté nuevamente, debía asegurarme que fuese el correcto.
—Sí, fue hecho para ti. Te ves preciosa.
Tras aquellas palabras con Tom, decidí comprármelo y luego dirigirnos a la manada que nos acogía para buscar nuestras pertenencias y marcharnos a mi territorio.
—¿Lista para volver?
Asentí segura.
—Lista.
1 día después.
Cada vez el imponente castillo se hacía más visible a medida que me acercaba; me sentía ansiosa de volver a ver a mi familia y amigos. Cuando me detuve frente al gran portón de hierro, mis guardias y una persona que no veía hace mucho tiempo se percataron de mi presencia y me observaron asombrados.
— ¿Dasha?—. Preguntó Nathan, mi mejor amigo y mano derecha cuando solía gobernar Europa.
Hace años lo había dejado de ver, realmente había cambiado para bien. Su sedoso cabello castaño se encontraba más radiante, al igual que sus ojos celestes. Tenían un brillo especial,como si su alma estuviese completa.
— ¡Nathan!—exclamé emocionada.
Él frunció el ceño al centrar su mirada en mi acompañante, Thomas.
—¡¿Qué haces con un maldito lobo?!—. Espetó con sus ojos rojos hacia mi amigo.
Atraje a Thomas hacia mí agarrándolo de los hombros.
— Ésta belleza de aquí — reí—. Es mi mejor amigo. Espero que todos lo traten con el respeto que se merece, él es parte de mi familia.
Los guardias asintieron.
— ¿Me has reemplazado con un lobo?— suspiró exagarado—. Eso en verdad duele, Dash.
Reí.
— Oh,Nathan. Tú eres mi mejor amigo vampiro y él es mi mejor amigo lobo.¿Entiendes la diferencia?
Enarqué una ceja.
— Eso ya lo veremos.
Luego recordé que no había presentado a mi lobo favorito y le hice una seña para que lo haga.
— Mucho gusto, soy Thomas Schmidt.
Extendió su mano hacia Nathan y éste la aceptó.
— Un gusto, Nathan Harford.
— Ahora que todos estamos bien, necesito ver a mi familia —expliqué—. Ellos no saben que he regresado.
Nathan asintió y nos guió al Castillo. Se veía igual de hermoso desde que lo dejé. Cada parte de aquel lugar había presenciado todos los momento de mi vida.
Era mágico volver allí luego de tanto tiempo.
—Tus padres han salido, regresarán en una semana. Tessa es la única que se encuentra aquí, está en la biblioteca, no creo que deba indicarte el camino de ida —. explicó con una sonrisa.
Asentí energéticamente.
—Tom, ésta es tu casa ahora—observé a Nathan —. ¿Podrías enseñarle el Castillo y su nueva habitación?
Él asintió. Lo abracé, hace mucho tiempo no lo hacía.
—Me da gusto volverte a ver —susurré.
—A mi también, pequeña. Ahora busca a tu hermana.
Tras aquella pequeña charla, me dirigí a la biblioteca en una velocidad sobrenatural.
Abrí la puerta sin siquiera golpear.
—¿Quién se atreve a abrir la puerta sin antes golpear? —. Reclamó la voz de mi hermana menor, Tessa. No se había percatado de mi presencia ya que su cabeza estaba sumergida en un libro.
Reí.
—Vaya forma de recibirme, hermanita.
Levantó su cabeza con la velocidad de la luz. Su cara se transformó en una de sorpresa, incrédula de la situación.
—¡¿Dasha?! —chilló.
Sonreí.
—Estoy de vuelta al juego, hermanita.
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Almas Eternas
VampireEl recuerdo de aquella cálida noche de verano me erizaba la piel, y no es para menos, ese día encontré a mi otra mitad. Pasé cuatro siglos buscando a quién sería mi compañera de eternidad, y cuando finalmente la encontré, huyó de mi. No soy una...
