Cosas realmente extrañas sucedían en el Castillo y tenía la certeza que esos hechos incluían a Arek. Todo me parecía extraño, había sucesos que simplemente no encajaban como por ejemplo el día en que él me encontró. Si por 100 años no pudo encontrarme, ¿Por qué justo después de que regresara me encontró? Es como si alguien lo hubiese alertado de mi regreso, alguien de mi confianza.Pero,¿quién?
Descartaba completamente la idea de que mi hermana,Tessa o incluso Ethan lo hayan hecho.Era algo estúpido desconfiar de ellos, siempre han estado para mí y nunca me han fallado. Quizás pudo haber sido algún crío de mi Castillo que haya estado informado a Arek.¿Tenía sentido?
—¿Dasha,me oyes?—preguntó Clarisse ingresando a mi habitación.
Ni siquiera había notado su presencia.
—Lo siento,¿qué decías?—pregunté confusa.
Suspiró y se acercó a mí mirándome con...¿compasión? ¿Algo malo sucedía?. Me sonrió tristemente para luego retomar su respuesta.
—Decía que el señor Arek te espera en la sala para notificarte de algo.
Fruncí el ceño confundida.
Hace días no me dirigía la palabra, y realmente se lo agradecía. No me encontraba con ánimos de soltar maldiciones y luego tuviera que sufrir las consecuencias de mis "actos de rebeldía". Cada vez que lo veía por los pasillos del lugar, me ignoraba como si mi presencia lo molestara.
—¿Debo bajar, ahora?—asentí —, está bien.
Me levanté de la cama sin siquiera fijarme en mi aspecto, no me importaba en lo más mínimo mi apariencia frente a él. Comencé a andar hacia la puerta pero Clarisse me detuvo.
—No importa si no estás de acuerdo, tú sólo debes obedecer y te irá bien, ¿Sí?.
La serenidad de su rostro me daba a entender que hablaba en serio.Sus palabras me dejaron pensando pero sólo me limité a asentir.
En el camino iba pensando en qué podía ser lo que me comunicaría, no podía saberlo con exactitud pero presentía que no era algo bueno para mi beneficio.Nunca nada podía ser bueno para mí en este espantoso lugar.
Bajé las escaleras con lentitud y una vez que lo hice comencé a caminar hacia la sala principal sin ningún apuro.Quería atrasar lo que más pudiese esa nefasta "reunión" si es que así que la podía llamar así.
Cuando llegué al lugar, me encontré a Arek observando algo a través de las ventanas con las manos en su espalda baja. Caminé sigilosa hacia él, aunque haya notado mi presencia con anterioridad.
—Seré breve —se giró y me observó con su típica mirada neutra—,completaremos la unión.
Lo observé incrédula, sus palabras no podían ser ciertas.
—Completar la unión significa...—me interrumpió bruscamente.
—Casarnos,sí—pasó su mano por su cabello en señal de frustración—.En dos días será la ceremonia, mis empleados te ayudarán en todo lo que necesites, te dejarán presentable.
Mi mundo se paralizó repentinamente, no podía estar pasándome eso. No ahora. Toda mi maldita eternidad soñé con casarme con alguien a quien amaba, siendo feliz. Tenía una guerra en mi mente en ese preciso instante, no sabía cómo reaccionar. No quería completar la unión—aunque en parte ya la había hecho—eso significaba estar unidos para toda la eternidad, y ese jamás fue mi plan.
No lo amaba, y quizás jamás lo haría.
La mayoría de los humanos solían pensar que aquellos que eran almas gemelas, sentían esa conexión al conocerse y juraban amor eterno en los primeros cinco minutos.Bueno, sus ilusiones eran en vano.
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Almas Eternas
VampireEl recuerdo de aquella cálida noche de verano me erizaba la piel, y no es para menos, ese día encontré a mi otra mitad. Pasé cuatro siglos buscando a quién sería mi compañera de eternidad, y cuando finalmente la encontré, huyó de mi. No soy una...
