Me desesperaba. Me desesperaba saber que ella aún no podía confiar plenamente en mi, y sí, me lo merecía también. Pero lo único que yo quería a pesar de mis tontos intentos de proteger a ella y a nuestro hijo, era su tranquilidad.
Tranquilidad de saber que todo estaría bien, tarde o temprano, ¿pero qué gané? lograr que ella desconfiase aún más de mí.
Quizás mi mayor pecado siempre fue amarla con tanta intensidad hasta adormecer mis sentidos,¿pero,qué importaba si ella estaba a mi lado? Justamente, en esos momentos sentía que la perdía, y eso dolía tanto que no podía describir la sensación. ¿Cómo volver a ser uno mismo luego de saber que has lastimado a la persona que se supone que amarás y cuidarás lo que dure tu eternidad? No lo sabía exactamente, pero de lo que estaba seguro era que una mirada suya bastaría para mí.
Haberme enterado de que sería padre junto a la mujer de mi existencia, fue la mejor noticia que me pudieron haber dado. Una pequeña o un pequeño, fuese lo que fuese, sería la luz de mis ojos al igual que su madre.
Pero volviendo a la realidad, allí estaba ella, lanzando flechas en llamas a mi destruida alma, matándome con sus palabras.
"Si tú no me dieses motivos para desconfiar no lo haría" había dicho ella.
Y me dolió, claro que me dolió, como el fuego consumiendo mi ser.
—¿En serio piensas eso de mí? —pregunté, y ella no respondió— Sé que no soy la mejor persona, pero todo lo hago por ti y por nuestro hijo.
Sus ojos me observaban con una chispa de enojo y coraje.
—¿Y cómo tú sabes qué es mejor para nosotros,Arek?Si ni siquiera eres capaz de consultarme una decisión, tú sólo lo haces.
¿Podría sentirme peor?
Pasé mi mano por mi cabello frustrado y triste. No quería perderla, no de esta manera.Odiaba pelear con ella.
—¿Sólo te dedicarás a echarme en cara todo lo que he hecho?— pregunté con angustia —¿Es que tampoco crees en mi amor por ti?
Sentía temor de lo que pudiese responder, temor de que se diera cuenta que yo no era suficiente para ella.
—Sí,claro que sí —respondió con firmeza, y algo en mi se calmó—,Pero últimamente tomas decisiones sin consultarme,también me ocultas cosas.¿Qué es lo que esperas?
Suspiré notando tristeza de su parte.
—Sólo espero que me comprendas. Mi lealtad a ti no cambiará, nunca.
Sus brazos cayeron agotados y no pude evitar observar su vientre, aunque aún no se notaba su embarazado, se veía muy tierna. Ansiaba ver crecer a nuestro hijo día a día.
—Necesito estar sola—susurró de pronto—, iré a caminar por ahí.
Negué rápidamente y me acerqué a ella, tomé su brazo sin dañarla y causando una linda sensación en ella. Solía tener ese efecto con un simple tacto.
—No lo harás, no en el estado en que te encuentras—respondí, y es que estaba embarazada.No podía dejarla ir en ese estado,¿y si le ocurría algo?no me lo perdonaría nunca. Ya no se trataba de una vida, hablábamos de dos.
—No te he hecho una pregunta, es un hecho. No me pasará nada, sé cuidarme—contestó amenazante. Cuando quería, podía ser una verdadera leona, aunque siempre su característica más fuerte sería la inocencia.
Emanaba inocencia por cada parte de su ser, y yo, amaba eso de ella.
Se soltó de mi agarre bruscamente,rechazándome.
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Almas Eternas
VampireEl recuerdo de aquella cálida noche de verano me erizaba la piel, y no es para menos, ese día encontré a mi otra mitad. Pasé cuatro siglos buscando a quién sería mi compañera de eternidad, y cuando finalmente la encontré, huyó de mi. No soy una...
