Oscuridad, estaba sumergida en la oscuridad. Sentía que algo faltaba en mi ser, algo realmente importante; como si me hubiesen extirpado algo dentro de mí.
Apenas podía oír palabras incoherentes que carecían de sentido.
-...Al fusionarse, parte de su alma salió de su cuerpo para unirse a ti- No entendía mucho de lo qué hablaban, sólo sabía que trataba sobre mí.
Los murmullos se hacían cada vez más audibles y entendibles. Poco a poco comenzaba a recuperar el conocimiento, luego de unos segundos pude mover mis extremidades con delicadeza hasta que volvieran a acostumbrarse, rápidamente abrí mis ojos y me encontré con la fija mirada de mi compañero y un hombre desconocido.
- Ha despertado, señorita Nikolov- lo miré extrañada y luego recordé. Me había casado el demonio mismo, adiós libertad-. ¿Cómo se siente?- preguntó el hombre vestido de traje, interpreté que era un invitado de la boda. Quizás era un médico, no lo sabía con certeza.
Me tomé unos segundos para inspeccionarme y luego lo noté, mi cuerpo se sentía raro.
-Bueno, siento como si algo...- pensé bien mi respuesta-, como si algo faltara dentro de mí, siento que algo se fue o quizás disminuyó.¿Por qué siento esto?
El hombre dirigió la vista a Arek que se encontraba callado a un borde de la habitación donde me encontraba, queriéndole decir algo con la mirada.
-Debo decirte que eso no me incumbe explicarte -volvió su sospechosa mirada a mí, suavizándola por completo-, sólo puedo decirte que estás bien y lo estarás, hablando sanitariamente te encuentras bien.
Asentí y murmuré un "gracias" para luego ver cómo se marchaba. En la habitación quedaba sólo Arek y yo. Él parecía estar cómodo con el silencio y la mirada fija en mí, pero yo lucía todo lo contrario.
-¿Me dirás lo que sucede?- pregunté incorporándome en la cama. La ropa de novia seguía intacta, supuse que no había estado mucho tiempo inconsciente.
- Te lo diré luego, ahora debemos ir abajo, los invitados esperan- lo miré con curiosidad-.Dasha... debemos ir abajo, no lo volveré a repetir.
Bufé y me paré para verme en el espejo, al hacerlo noté que seguía igual. Arreglé algunos mechos de mi cabello y caminé hacia él.
-¿Prometes decírmelo?
Me observó con una mirada que no supe describir, había algo distinto en él.
-Las promesas son vanas- murmuró para él mismo-, vamos.
Sus palabras me dejaron pensando, ¿A qué se refería con esa oración? Decidí dejar esos pensamientos para otra ocasión y marché a su lado. Cuando estábamos a punto de bajar las escaleras, me tomó del brazo para detener mi marcha.
-Recuerda no decirle nada a tus padres, tú sabes a lo que me refiero-lo observé con una ceja fruncida-. Mis amenazas serán reales si le cuentas la verdad a tus padres.
Me limité a asentir como una niña pequeña.
Tomó mi mano y tiró de mí para que ambos bajemos la escalera juntos. Se sentía extraño tomar su mano, jamás pensé que sucedería. Cuando levanté el rostro, pude notar que la mayoría de los invitados se encontraban contemplándonos con una gran sonrisa en sus rostros.
Raramente, entre la multitud, me pareció ver a un joven bastante parecido a Arek. ¿Quizás tenía un hermano?
Todo pensamiento ajeno a la situación actual se esfumó cuando miles de invitados se acercaron a saludarnos cordialmente, sólo me limitaba a sonreír y agradecer por sus bonitas palabras.
ESTÁS LEYENDO
Almas Eternas
مصاص دماءEl recuerdo de aquella cálida noche de verano me erizaba la piel, y no es para menos, ese día encontré a mi otra mitad. Pasé cuatro siglos buscando a quién sería mi compañera de eternidad, y cuando finalmente la encontré, huyó de mi. No soy una...
