Capítulo 13:"¿Puedo llamarte Dash?"

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Lo tenía.

-Entonces... ¿Qué dices?

Desde aquella noche todo había cambiado, la dinámica era diferente y los sentimientos suyos también. Se comportaba de un modo que jamás pensé, la unión realmente lo había cambiado; y en parte a mí también. Debía admitir que sentía cariño por él, pero no estaba enamorada.

El amor no se destina, el amor se gana.

El ganarse el amor de una persona se gana dándole cada parte de nosotros a otra persona, y aún así desee permanecer a nuestro lado. Se lo gana, pero no cómo un premio, iba más allá de eso.

-Bien, pero mi guardia te estará esperando en la entrada -aseguró con una media sonrisa.

Me abalancé sobre él y besé sus labios cortamente enrollando mis brazos sobre su cuello.

-¡Gracias, cariño!

Su confianza en mí estaba más que ganada -o eso creía -, tenía libertades que no había tenido al comienzo. Podía andar por los alrededores del castillo sin problema alguno, pero cuando se trataba de andar por los bosques siempre me acompañaba alguien.

Habían pasado varias semanas desde que me acosté con Arek, y sí, me había gustado. Es más, me había encantado.

El papel de enamorada se me daba a la perfección, no se me hacía difícil. En ocasiones, me sentía mal por jugar con sus "sentimientos" pero me obligaba a recordar sus acciones pasadas.

Todo sea por mi libertad.

Realmente parecíamos una pareja de casados, al menos por parte de él era una acción verdadera.

Me iría a cazar algún animal en el bosque para alimentarme ya que últimamente me negaba a beber de algún humano inocente, simplemente prefería abstener a mi bestia interior.
Me dirigí a los profundos bosques un poco alejados del castillo en compañía de un guardia muy simpático llamado Marco, lo había conocido hace un par de días y desde aquél momento logró ganarse mi respeto y se convirtió en un muy buen amigo mío. Aparte de eso, tenía un muy buen sentido del humor.

-¿Qué es lo que hará allí, señorita?-preguntó Marco caminando a mi lado.

Solté una risa burlona.

-Teniendo en cuenta que somos vampiros y necesitamos alimentarnos... -pausé y luego continué -, creo que buscar un animal del cuál beber -el río y yo negué con la cabeza divertida-. Y tutéame, nada de señorita, sólo Dasha o el nombre que se te ocurra.

El sonrió sincero y se rascó su barbilla pensativo.

-Bueno, ¿podría llamarte Dash?

Asentí de acuerdo. Me gustaba, a pesar de sólo perder una letra, sonaba grandiosa.

-Me gusta.

Continuamos caminando unos minutos más hasta que llegamos a la entrada del espeso bosque. Los grandes árboles hacían acto de presencia deleitándome los ojos suavemente; la suave brisa lograba elevar mi cabello haciéndolo danzar con delicadeza.

Me giré hacia Marco para informarle de mi partida temporal.

-Regresaré en una hora, si necesito ayuda te lo haré saber.

Me giré para marcharme pero su voz me detuvo en seco.

-No hagas nada raro, Dash.

-No lo haré.

Me interné en el bosque sintiendo la pureza del lugar, era mágico en todos sus sentidos. Disfrutaba mis momentos de soledad, pero en la medida justa; sin excesos.

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