El cuerpo de Nathan fue torturado por mí durante horas, de las peores formas existentes. Lo único que lo salvaba de una agónica muerte es que no era humano, y por lo tanto, no moriría de ese modo. Me daba placer verlo de ese modo, se lo merecía.
Durante ese período de tiempo, logré descubrir que Tessa había matado a sus padres. Esa noticia me heló, tan sólo imaginar lo mal que se pondría Dasha al enterarse me dolía. Si es que aún no lo sabía.
En lo único que podía pensar era en las inmensas ganas que tenía de hacerle daño a quienes lo habían hecho con Dasha. Deseaba matarlos con mis propias manos, lenta y dolorosamente.
—Hermano.
Oí a alguien llamarme, me giré y efectivamente allí se encontraba Abdel. Teníamos demasiado tiempo sin vernos y ambos estábamos cambiados, lo sabíamos muy bien.
—¡Tú!—exclamó Nathan como pudo, escupiendo sangre en el acto—,eres un perdedor que debió aceptar nuestra oferta cuando pudo...
Enarqué una ceja desentendido y con los brazos cruzados presté atención a lo que mi hermano tenía para decir.
—¿Crees que estás en posición de decirlo atado a una silla y moribundo?—río con gracia y se giró a verme—. Aquí me tienes, Nikolov.
—Abdel—asentí con la cabeza—. Vamos arriba.
Me siguió hasta llegar a mi biblioteca privada y me apoyé sobre el escritorio.
—¿Y bien?¿Me dirás que sucede?
Se dirigió a la barra y se sirvió un poco de whisky para luego beberlo en menos de diez segundos.
Le relaté detalladamente cada suceso habíamos atravesado comenzando desde que el tiempo en que llegaban notas amenazadoras a Dasha, pero omitiendo lo que había sucedido horas antes. A medida que iba relatando todo, su rostro cambiaba drásticamente hasta adoptar una expresión de enojo y preocupación, mezcladas.
—¿Por qué no buscaste mi ayuda? Podría haberlos hospedado en mi hogar hasta que resolvieras todo...
Negué frustrado.
—No es momento de hablar sobre lo que pudo haber sido...—dije—, hablemos sobre lo que sucede ahora. Ayer por la noche decidimos volver a unirnos en matrimonio en algo íntimo y fue allí donde todo se volvió un caos. En aquel momento apareció Nathan con un ejército de los suyos y tuve que pedirle a Dasha que buscase a Clarisse...Yo había preparado algo por si sucedía algo como eso, pero temo que mi plan falló. Mataron a Clarisse y se las llevaron...—susurré las últimas palabras—.Tessa se llevó a Dasha y a mi hija.
—No deben estar tan lejos, y conociendo las tácticas de Analeigh deben estar en esta misma ciudad. Debemos enviar a algunos rastreadores para dar con ellas, Analeigh es fácil de identificar y nos llevaría a Tessa.
Asentí dándole la razón pero había algo...
—Estás en lo correcto, pero preferiría hacerlo por mi cuenta. Es por eso que necesito tu ayuda.
—Está bien, si así tu lo quieres, así será. Cuenta conmigo.
—Bien.
Tan solo pensar en que podrían dañar a mi hija y a Dasha mi sed de venganza era mayor.
—Arek, debo confesarte algo y entenderé si te enojas por no habértelo dicho antes...—mi atención fue rápidamente hacia él con curiosidad—. Tessa y Nathan me han contactado hace un par de meses pidiéndome que me uniese a ellos para destruirte, pero jamás nombraron a Dasha ni algo sobre lastimarla. Me dijeron que si me unía a ellos, pronto sería yo quien tuviese tu puesto—suspiró y sentí la ira carcomer mi ser—. Podremos no llevarnos bien, ni ser tan cercanos como deberíamos pero aunque no tengamos la mejor relación del mundo eres mi hermano... simplemente no podría hacerte eso, no a ti, ni mucho menos a tu otra mitad.
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Almas Eternas
VampireEl recuerdo de aquella cálida noche de verano me erizaba la piel, y no es para menos, ese día encontré a mi otra mitad. Pasé cuatro siglos buscando a quién sería mi compañera de eternidad, y cuando finalmente la encontré, huyó de mi. No soy una...
