Cada partícula de mi ser se congelaron a tal punto de dejarme inmóvil;mis extremidades eran imposibles de manejar como si estuviese hechizada,mi corazón volvía a latir frenéticamente sin darme la oportunidad de detenerlo.
No podía hablar, no podía emitir una palabra coherente. Nada tenía sentido.
Frente a mí, se encontraba Arek observándome con una mirada tenebrosa, dándome a entender que estaba en problemas. Todo en él me gritaba oscuridad.
Había comprendido su personalidad el día en que lo encontré, él no era alguien afable, su alma estaba perdida y era fácil de saberlo. No entendía cómo es que la había perdido siendo alguien tan poderoso.
Quizás nunca la tuvo.
La mayoría de los vampiros al nacer o transformarnos, cargan con su alma, lo suficiente para ser razonable respecto a nuestros actos. Pero hay casos en los cuáles las brujas extirpan las almas de los vampiros para entregarlas en rituales. Las almas son esenciales para que podamos sentir, algo que los vampiros conocemos en escasez, aún así la ponemos en práctica.
A lo largo de los años, me he encontrado con vampiros buenos tantos como malos.
Para muchos vampiros, los crueles, cargar con su alma es algo insignificante y molesto, lo que los lleva a extirpársela o regalársela a alguna bruja en busca de una.
Es increíble cuán crueles pueden llegar a ser algunos.
Por otro lado, están los justos. Nunca diría "buenos" porque los vampiros no somos buenos. La mayoría de los "justos" solemos cargar con nuestra alma permanentemente para poder ser consciente de nuestros actos y tratar de no lastimar a alguien débil e indefenso.
— Irónico que yo me vea indefensa en éste momento —pensé.
Observé discretamente mis alrededores para encontrar una vía de escape, hasta que finalmente di con ella.
—Ni siquiera lo pienses—exclamó—,estás rodeada.
Y realmente no se equivocaba, a mis alrededores fueron apareciendo unos 10 vampiros rodeando la zona.
¡Suerte la mía!
— ¿Cómo me encontraste?— pregunté firme. No me fiaba de él.
Una gran carcajada salió de su garganta.
Amarga como él.
—¿En serio preguntas eso? ¿Con quién piensas que hablas?
fruncí mi ceño.
Ganas de matarlo no me faltaban. Y a pesar de que no era una persona que disfrutase matar.
—¡Con un imbécil! — bien, las palabras salieron de mi alma. Quizás no debí decir eso,podía ser mi alma gemela, pero seguía siendo mi Rey.
Sus ojos comenzaban a tornarse un rojo carmín, apretó sus nudillos hasta que se pusieron aún más pálidos de lo que eran, la vena de su cuello era notable.
—¡Escúchame bien!¡Tú no me hablarás de eso modo jamás!¿Lo oyes? No me importa que seas una parte de mí, no me importa que sufras en mis manos, te haré pagar sin importar nada.¿Está claro?— Gritó tan fuerte que mis sensibles oídos murieron por unos pocos segundos.
¡Qué hombre tan autoritario!¿En verdad pensaba que me asustaría con sus estúpidas amenazas? Bueno, un poco mucho tal vez. Pero no dejaría que me note débil.
Debía mantener la frente en alto siempre, como decía mi padre.
Había serias posibilidades que no volviera a ver a mi familia en un largo tiempo.
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Almas Eternas
VampireEl recuerdo de aquella cálida noche de verano me erizaba la piel, y no es para menos, ese día encontré a mi otra mitad. Pasé cuatro siglos buscando a quién sería mi compañera de eternidad, y cuando finalmente la encontré, huyó de mi. No soy una...
