"Bienvenidos a Génova, Italia"
En el momento que vi ese gran cartel indicándome mi nuevo destino, supe que todo sería diferente.Las personas, los lugares, la naturaleza. Completamente distinto; y lo era.
Era una de las ciudades más hermosas que había visto-y en mi larga vida, había conocido miles de lugares-, pero no por su lujo, ni mucho menos por su riqueza, sino por su belleza natural. Las casas parecían ser hermanas, unidas una junto a otra, y ellas se encontraban frente al precioso mar, que parecía reflejar muchas emociones. La ciudad nacía de unas bellas llanuras, y a lo lejos, unas montañas con pendientes pronunciadas deseaban acobijar el sol al atardecer, y era precioso. Poseía una gran belleza arquitectónica, los edificios parecían tener miles de años, y eso, me transportaba a viejas épocas. Era bello saber que aún conservaban legados de la vieja sociedad.
Luego de aterrizar, un auto negro nos recogió y por momentos estábamos adentrándonos a la ciudad con más profundidad, con destino a nuestro próximo hogar.
-¿Es preciosa,no? - asentí sin despegar la vista del lugar.
-Lo es- corroboré-.Jamás he estado aquí, ni siquiera sabía de su existencia-me sinceré-. De lo que me he perdido antes...
Dirigí mi atención a él que parecía estar sumido en sus pensamientos.
-Cuando era pequeño, siempre solíamos venir aquí -explicó con una pequeña sonrisa-, amaba pasar horas observando el mar.
-Debió ser una gran infancia.
-Lo fue-concordó- Y algún día me gustaría llevarlos a conocer lugares que estoy seguro, no conocen.Bueno, que el pequeño que se encuentra en tu vientre no conocerá hasta que yo se lo enseñe...
Reí acariciando mi vientre.
-Eso sería estupendo.
Luego de unos minutos, nos detuvimos frente a una gran casa que no podía ver del todo ya que estaba detrás de un oscuro portón antiguo. La misma, se encontraba ubicada frente al interminable pero hermoso mar.
Cuando los portones fueron abiertos, una gran y hermosa casa se impuso ante mis ojos. Era al estilo antiguo; blanca con largas ventanas a sus lados tanto superior como inferior.Las paredes eran de piedra pulida dándole un efecto único y encantador.El techo caía en picada y era de una madera oscura con dos ventanas triangulares en sus extremos. Justo frente a la puerta principal, había un sendero de piedras y a sus costados había dos jardines divididos por el camino, pero exactamente iguales.Parecía ser una casa muy acogedora, justo lo que buscaba.
Caminando, atravesamos los portones tomados de las manos, apreciando cada detalle del lugar. Cuando llegamos a la puerta, él sacó una llave de su bolsillo y la introdujo en la cerradura, hizo presión y la misma se abrió. Hice unos pocos pasos y me detuve observando todo.
Si por fuera era grande, por dentro más - Claro, no se comparaba con el castillo pero aún así era grande -, las paredes eran de un color crema y los vidrios estaban cubiertos por largas cortinas de seda, frente a mi se encontraba una gran sala de estar con todas sus comodidades que ocupaba casi un piso entero de no ser porque más atrás había una puerta que dividía la sala de la cocina.Más al centro, había una escalera cristalina que conducía a otro piso.
-Ven -tomó mi mano y me guió al segundo piso, donde sorprendentemente había muchas habitaciones de algo -, aquí hay 15 habitaciones. 10 habitaciones con baño privado cada una, y las restantes son de recreación...
Sin decir una palabra, entré a la primer habitación que encontré y era más grande de lo que imaginé. Tenía todo lo necesario y en el centro había una cama matrimonial que parecía muy cómoda. Me dirigí a la cama y me acosté sobre ella sin delicadeza alguna, cerrando mis ojos en el proceso.
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Almas Eternas
VampiriEl recuerdo de aquella cálida noche de verano me erizaba la piel, y no es para menos, ese día encontré a mi otra mitad. Pasé cuatro siglos buscando a quién sería mi compañera de eternidad, y cuando finalmente la encontré, huyó de mi. No soy una...
