Mucho tiempo había pasado desde la última vez que me sentí así de bien con mi familia, aunque el gran vacío y dolor que sentía en mi interior opacaba esa sensación con gran intensidad, dejándome perdida en un océano sentimental.
Una sola persona ocupaba mi mente desde que llegué aquí, una cual prefería olvidar-si pudiera-, cosa que con certeza jamás pasaría. El dolor que sentía no se comparaba con nada, ni con la sensación de morir quemado, o ahogado. No, el dolor físico y sentimental era superior. Podía sentir como cada parte mi cuerpo comenzaba a debilitarse, cada partícula del mismo comenzaba un proceso de inexistencia.
¿Cómo una unión podía ser tan poderosa?
La conexión que yo tenía con él era realmente infinita. El tenernos el uno al otro era como un humano necesitando el oxígeno para respirar, o un órgano fundamental como lo era el corazón.
Habían pasado varios meses desde la última vez que lo vi, y cada vez recordaba aquella carta que detonó todo. Parte de mí-aunque no quisiera-lo necesitaba, y mucho, porque después de todo él formaba parte de mí.
Algo que logró parecerme extraño fue el hecho de que mi cabello se haya tornado un poco más rubio de lo que ya era, quedando casi blanco pero no del todo. Mi altura se había incrementado un poco y mi cuerpo se desarrolló de forma positiva, lo que era genial para mí; pero lo más importante fue que mi fuerza aumentó descaradamente, podría vencer a veinte vampiros a la vez sin problemas.Aunque claro, eso era físico, porque por dentro me había debilitado.
-¡Dasha!¿Me estás escuchando?-me encontré con la mirada desaprobatoria de mi hermana, Tessa.
Suspiré frustrada y me tumbé en el sofá.Últimamente no podía pensar en nada más que no sea él.
-No, lo siento.¿Qué decías?
Negó detrás del escritorio, se levantó y se sentó frente a mí.
-Déjalo, hablaremos luego-asentí lentamente-. Nunca te he visto tan perdida como lo estás ahora, el brillo en tus ojos ha desaparecido y te ves como si quisieras morir- susurró claramente, y entendí a lo que se refería.
Desde que llegué no he querido hablar sobre el tema, por lo tanto, nadie sabía lo que había sucedido ni el porqué de mi llegada. Ellos pensaban que estaba "felizmente casada",claro, aquellos que no eran mi familia.
-Lo sé, ésto me está matando-admití, no podía negarlo- maldita unión, maldito el día en que aparecieron las almas eternas.
Ella sonrió levemente, como si supiera de antemano mi respuesta.
-Tú quieres volver a verlo, pero hay algo que no te permite...- murmuró- ¿Qué es?
Suspiré cansada, era tiempo de hablar con alguien sobre mis problemas. No podía cargar con todo, no lo aguantaría.
-Él día en que regresé, él había viajado de imprevisto. Ese mismo día, no sé por qué razón, porque no la recuerdo, estaba divagando por su oficina y encontré una carta.
-¿Una carta?
ella parecía interesada en el tema.
-Sí, en la misma decía textualmente "¿Qué se siente engañar a tu alma gemela? o algo incluso mejor,¿cómo se sentirá matarla? Supongo que para alguien como tú, no sentirás dolor alguno" la leí tantas veces que las aprendí de memoria.
Sus ojos se abrieron enormemente que pensé que saldrían de su cara. Parecía estupefacta.
-¿Estás seguro de eso? es decir, ¿estás segura que él escribió eso?-negué-.Creo que eso tiene alguna explicación. Nadie en su sano juicio mataría a su alma gemela, y más después de la unión, es ilógico.
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Almas Eternas
VampireEl recuerdo de aquella cálida noche de verano me erizaba la piel, y no es para menos, ese día encontré a mi otra mitad. Pasé cuatro siglos buscando a quién sería mi compañera de eternidad, y cuando finalmente la encontré, huyó de mi. No soy una...
