Capítulo 19.

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Niall


 

Había pasado una semana, una semana desde que me había enterado de todas las mentiras que mi madre trató de ocultarme. Llegué a pensar que quizás esto no iba a afectarme, que tal vez iba a sentirme mejor luego, pero no fue así. Llevo una semana entera sin comunicarme, ni con Louis, ni con mi madre, ni con Harry. Solo Daniel sabe dónde estoy, cosa obvia, ya que estoy en su casa.


 Toda la semana me la he pasado llorando, mis ojos están hinchados, y ni hablar de mi rostro. Me siento cansando y no como mucho. Daniel se preocupa por mí, aunque no creo que deba hacerlo, estoy en una etapa de "Depresión" si es que así se le puede llamar a lo que tengo.


 No sé si el dolor se me pasara rápido o solo perdurara, lo único que quiero es que esto se acabe de una vez por todas. Daniel dice que debo olvidar todo lo que ha pasado y empezaré de nuevo, pero ¿Cómo hago eso? Llevo empezando desde cero toda mi jodida vida, siempre con la ilusión de que quizás la última es la vencida, pero no es así.


 Me siento mal, y no solo por todo lo que me ha pasado, sino por las personas que me rodean. Louis no tiene la culpa de nada, pero aun así está sufriendo por mi culpa. Daniel me ha contado que todos los días lo ataca con miles y miles de preguntas sobre mí y mi paradero, también que se le ve un poco más cansado y triste estos últimos días; eso me parte el alma. No quiero que Louis esté de esa manera por mí, pero siento miedo de llamarle o verle, porque si lo hago sé que un nudo se instalara en mi garganta y romperé en llanto, algo que realmente no quiero.


 Se puede decir que soy alguien muy terco, ya que extraño a Louis como nunca, y realmente necesito uno de sus abrazos, pero no quiero verlo ahora porque no quiero mostrarme débil frente a él. Todos estos últimos días he estado pensando en una manera de poder contactar con él y decirle que estoy bien, pero simplemente no quiero mentirle más.


 Hace unos días encendí mi celular y tenía 200 llamadas perdidas de mi madre y cientos de mensajes. También había un sinfín de mensajes de Louis y algunas llamadas de Harry. Lo único inteligente que se me ocurrió fue apagar mi teléfono e ignorarlos para que dejaran de insistir, ya que realmente no voy a contestarles ahora, necesito tiempo para esto.


 En cuanto a Daniel y su pequeño secreto, aun no le he comentado de lo que he visto. Me da un poco de miedo preguntarle, ya que si el decidió ocultármelo es porque quizás no le apetece que nadie sepa sobre sus hermanos. Debo admitir que me da un poco de curiosidad saber sobre sus dos hermanos y el porqué de que no estén aquí, pero me encargare de preguntarle después, no creo que él esté dispuesto a contestarme ahora.


 Apropósito de Daniel, no debe tardar en llegar del instituto, faltan solo unos minutos para que sea la hora de salida.


 Me encontraba acostado en el suelo, boca arriba, observando el techo y con mis pies puestos sobre una pequeña mesa de noche que había junto a la cama de Daniel. Aún seguía llorando, y no hay nada que odie más que eso; es absurdo. Odio llorar sin poder evitarlo, odio sentir mi corazón hecho trisas y que nada ni nadie pueda repararlo. Es completamente estúpido todo esto, pero sin embargo, no puedo parar de sollozar como un imbécil. Soy patético.


 Aún tengo los recuerdos intactos de lo que paso hace una semana. Lo que sigue dando vueltas en mi cabeza son aquellos ojos azules que me inspeccionaban tan de cerca aquel día. No pude evitar sentirme reconfortado cuando vi aquellos zafiros mirarme, la misma mirada cálida y tranquila de mi padre. Eso me causo escalofríos.

Juego de venganzas -NarryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora