Capítulo 38.

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Niall


 

Habían pasado exactamente dos semanas desde la venganza, y las cosas han cambiado mucho desde ese día. Primero que todo, mi madre agregó una semana más a mi castigo porque ese día me escapé para encontrarme con Harry, y además me quedé a dormir en su casa sin decirle nada. Gracias al cielo hoy soy oficialmente libre y mi castigo ha terminado, lo que se me hizo demasiado eterno para mi gusto.


Estas últimas dos semanas han sido extremadamente relajadas, y desde que ciertos personajes ya no están en el instituto se respira un nuevo aire, uno más limpio y relajado. Las cosas entre Harry y yo van de maravilla, y creo que nunca habíamos estado tan unidos y tranquilos. Creo que nuestra relación es más fuerte ahora, más pura y limpia. Siento que ya no hay mentiras entre nosotros, que las cosas que pudrían nuestros corazones fueron expulsadas esa noche en la que sellamos nuestro amor con una nueva etapa, una etapa más sana y pura.


Después de que Harry y Daisy filtraron las fotos de Tamara esa mañana, todo fue un completo desastre, o al menos para ella, porque para todos nosotros los espectadores fue perfecto ver el espectáculo que se formó. En el momento en que todos cruzamos las puertas del instituto esa mañana, los celulares de cada estudiante empezaron a sonar, indicando que había llegado un mensaje. Recuerdo que estaba enteramente extrañado porque no había recibido el mensaje, cuando parecía que todos si lo habían recibido.


Me sentí un poco confundido, y aunque veía que todos reían mientras que señalaban sus teléfonos y murmuraban entre sí, no presté mucha atención a aquello. Fue en la clase de matemáticas, la clase que compartía con Andrew, que me di cuenta de todo lo que pasaba.


Andrew me mostró las fotos de Tamara y yo quedé extremadamente sorprendido, pero luego sentí gran satisfacción al verla en tal situación. En ese momento se oyeron unos gritos afuera del salón y luego unos sollozos. Todos salimos a ver qué ocurría, y... ¡Oh sorpresa! Eran nada más y nada menos que Tamara y su padre, quien la arrastraba del pelo.


Sentí un poco de pena al ver las condiciones en que se encontraba Tamara. Tenía una pequeña falda, pero esta estaba rasgada, dejando ver su ropa interior. Nada cubría su pecho, tan solo un sostén, y sus brazos tenían marcas rojas de manos. Su rostro era un desastre, lágrimas salían de sus ojos, corriendo el maquillaje y manchando su cara. Su cabello, el cual antes era largo y envidiable, ahora estaba corto, mal cortado, como si lo hubiesen cortado de mala gana con una tijera, solo para hacerle tal daño.


La gente no se hizo esperar, y en cuestión de segundos un círculo de personas empezó a rodear a la pobre Tamara. Yo opté por alejarme un poco, pero aun así podía distinguir y escuchar perfectamente las horribles palabras que el propio padre le gritaba a los cuatro vientos a su hija. La vi tan mal y humillada que intenté ponerme en sus zapatos, lo que me puso a pensar que algo como eso no se lo desearía ni a mi peor enemigo. Al fin y al cabo, ella nunca se había metido directamente conmigo, y aunque estaba consciente cuando aceptó seducir a Harry solo por joder, no le cargo ningún rencor u odio.


Después de aquella escena, el director irrumpió en el pasillo y condujo al padre de Tamara y esta misma hasta la dirección. En ese momento todos volvieron a sus salones, y luego de algunas largas horas, Tamara y su padre salieron como almas que lleva el diablo del instituto. Desde ese entonces, Tamara no volvió a pisar el suelo de este instituto. El director aun busca los culpables de que esas fotos se filtraran, pero Harry y Daisy hicieron tan bien su trabajo que ha sido imposible encontrar a los posibles causantes de tal caos.

Juego de venganzas -NarryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora