Capitulo 2.

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Niall




 
Me encontraba caminando hacia mi siguiente clase, que era ciencias sociales. Después de haber llegado de la dirección, el dios griego y yo no volvimos a cruzar palabras, o más bien insultos, aunque da igual, de todos modos el que no me haya hecho enojar más es algo que agradezco.



 

Llegué por fin al salón que hace 10 minutos estaba buscando. De seguro ya la clase había empezado y yo llegaría como un fenómeno al que nadie conoce. Oh, Dios, que vergüenza.


 


Entré, pero da la casualidad de que no había ningún maestro, solo estaban los alumnos que se encontraban levantados de sus asientos, lo típico cuando un maestro no está presente.


 


Decidí ignorar el hecho de que a penas entre todo el ruido cesó y dio paso a un maldito silencio perturbador. Todos en la clase me observaban detenidamente, como si fuese un terrorista o un invasor. Me sonrojé por las miradas de todos sobre mí. Bajé la cabeza y me dirigí a un pupitre que se encontraba en el final de la clase, uno de los asientos lo estaba ocupando un chico.


 


Era bajo, tez morena, pelo castaño con flequillo. Sus ojos eran azules, al igual que los míos, pero los de él son un poco más claros. Su nariz es fina y sus labios son delgados y rosas. Tiene buen cuerpo, ni tan formado pero tampoco tan escuálido; tiene lo que se necesita. Estaba solo, leía un libro que no puedo identificar. Me fui acercando a su puesto hasta llegar junto a él.



 

-Hola –Este dio un respingo, asustado. Levantó la cabeza y su mirada se encontró con la mía. Era lindo, realmente muy lindo; por unos segundos me perdí en sus bonitos ojos. El chico me miraba confundido – ¿Está ocupado? –Señalé el puesto junto a él y este negó de inmediato –Bien, eso es genial –Este asintió y dirigió la mirada nuevamente a su libro, ignorándome por completo. Me senté junto a él y empecé a observarlo detenidamente.


 


-¿Puedes dejar de mirarme? –Me miró nuevamente, con algo de vergüenza en su tono de voz. Sonreí para mis adentros.


 


-Oh, lo siento, no quise incomodarte, no era mi intensión –Me excusé.


-No hay problema –Volvió a ignorarme para concentrarse en su libro.


-¿y?... –Este me miró de reojo, pero sin despegar la vista de su libro -¿Qué estás leyendo? –Sonreí.





 -Se llama "Las ventajas de ser invisible", es muy bueno –Y por primera vez desde que me senté junto a él, sonreía; era una sonrisa radiante, muy hermosa. Es ese tipo de sonrisas que con sola verla sonríes por inercia y te sientes feliz al presenciarla. Sus ojos se achinaron un poco y eso solo lo hacía ver adorable. Y no se equivoquen, no, no es que este intentado ligar con el chico, más bien me da un sentimiento fraternal hacia él.


 


-Oh, no lo he oído, pero ha de ser muy bueno ¿no? –Este asintió sonriente, parecía un cachorrito. Ok, cálmate, Niall.


 


-¿Y cómo te llamas? –Preguntó con interés. Por primera vez, veo que tiene ganas de entablar una conversación. Eso me gusta.



 

-Niall Horan ¿Y tú? –Sonrió. Guardó su libro en su bolso para luego volver a poner su atención en mí.


 


-Soy Louis Tomlinson –Sonreía, seguía sonriendo y eso me hacía de alguna rara manera feliz.



 

-Eres nuevo, ¿No es así? –Asentí exhausto. Mi día no había empezado bien, aunque esta parte del día ha sido algo buena.


 


-Como lo supiste ¿eh? –Sonrió como si fuera obvio. Caí en cuenta.



 

-Nunca te había visto por aquí, es obvio, amigo –Golpeó mi hombro amistosamente. Este chico sí que toma confianza rápido. Es agradable.


 


-Lo sé, que tonto fui –Dije avergonzado.


 


Juego de venganzas -NarryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora