Harry
Habían pasado 3 días, tres largos y tormentosos días para mí. Aún no sabía nada de la situación de Niall, Louis aún no me atacaba o me mandaba a la mismísima mierda, tampoco lo había visto circular por los pasillos del instituto, algo raro en él, ya que es tan nerd que nunca falta al colegio. Aunque, ¿Y si Niall murió? No, eso no es posible ¿O sí? Ojalá que no.
Estas últimas tres noches han sido las peores, no he podido pegar ni un ojo. Las imágenes de Niall golpeado se proyectaban en mi mente una y otra vez, agobiándome. Necesito ahora mismo saber sobre Niall, quizás así me quito un gran peso de encima, algo que en realidad ansío, ya. Quiero sentirme bien y seguro, quisiera disfrutar del sufrimiento de Niall, pero es imposible. ¡Joder, es que debería ser así!
Me bajé del auto, colgué mi mochila en mi hombro y me dispuse a caminar hacia donde mi grupo de amigos se encontraba, por así decirlo. Estaban alrededor del auto de Daisy; típico. Todos tomando cervezas y hablando animadamente, aunque para mi estos días han sido peor que cualquier cosa.
-¡Miren quien llego, nuestro Harry! –Gritó Daisy emocionada. Rodeé los ojos con desinterés. En realidad no estaba para idioteces de todos estos cabrones.
-Oh, cállate de una vez –Me recosté sobre el auto de Daisy, arranqué bruscamente la cerveza de su mano y le di un sorbo.
-Vaya –Dijo Daisy sonriendo –Que actitud, amigo –Se posicionó junto a mí y sacó una botella de cerveza de la pequeña neverilla que tenía.
-No me hables de eso ahora, no estoy de humor –Esta me miró con el ceño fruncido.
-Créeme, me di cuenta –Se rió con burla. La fulminé con la mirada, dándole a entender que lo dicho no me había causado ni la más mínima gracia. Esta borró todo tipo de diversión de su rostro, respiró hondo y me miró fijamente.
-¿Qué hay contigo, Harry? –Preguntó con seriedad. Me sorprendí, ella nunca actuaba así, más bien diría que era todo lo contrario, se la pasaba de fiesta en fiesta, sonreía todo el tiempo, era despreocupada y relajada, pero nunca seria, eso no.
-¿Perdón? –Sonreí en broma.
-No entiendo –Masculló ella.
-¿Desde cuándo te importa lo que me pasa? –El rostro de Daisy empalideció un poco.
-Harry... -Murmuró –Que sea como soy no significa que no me importa lo que te pase ¿Entiendes? –Mi boca quedó quieta sobre la botella, la bajé lentamente y carraspeé un poco.
-Hace mucho que no te interesa nada, solo tus fiestas y drogas –Dije secamente, sin importarme la triste y apenada expresión de Daisy, y la lágrima que se deslizó por su mejilla.
-Harry, no... -Sus ojos estaban acuosos, la miré con pena fingida. Sé que estoy siendo cruel, pero, ¿Y qué? a ella no le importo, a nadie le importo, y que ella haya sido mi amiga de toda la infancia no justifica que se haya convertido en la Daisy que es ahora y que me haya olvidado. Eso no se lo perdonaré.
-No llores, las lágrimas no funcionarán conmigo, guárdate tus lamentos y toda la mierda –Me retiré del auto, dejando a una Daisy totalmente paralizada en su lugar y con lágrimas recorriendo sus mejillas.
-Harry, hermano, ¿A dónde vas? –Escuché la voz de Luke a mis espaldas. Le saqué el dedo del medio sin girar y me encaminé a un lugar donde pudiera pensar, un lugar donde se pueda estar tranquilo.
Minutos después, encontré un lugar, uno muy conocido por todos, pero a la vez abandonado. Hace mucho que no la visito, con la evolución de la tecnología han sido olvidadas, y aunque amo mi celular, y el Internet en general, jamás desaprovecharía la oportunidad de leer un buen libro, cosa que solo se consigue en una biblioteca.
Entré en la biblioteca con sumo cuidado, si no estoy mal creo que en una biblioteca no se hace ruido alguno ¿No? Bueno, creo que así es, ya que no hay ni un muerto por aquí, está tan sola; es perfecto, justo lo que buscaba.
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Juego de venganzas -Narry
Hayran KurguQuien iba a pensar que la vida de estos dos chicos se encontraría y que de juego en juego ambos terminarían enamorados. Niall Horan, chico abiertamente gay, temperamental, impulsivo y con un gran carácter, dispuesto a no dejarse de quien quiera pis...
