Llueve. Llueve como nunca antes había llovido. Los escalofriantes truenos bajan del firmamento con vehemencia, estampándose en el suelo con un fuerte estallido. El viento, de forma violenta, envía los goterones de agua hacia mi ventana, como si fueran disparos llenos de furia. Estoy debajo de mis sábanas, temblando como un flan.
—Es solo una tormenta... Es solo una tormenta...—digo con un hilo de voz, tratando de ser valiente.
Pero la valentía desaparece cuando otro trueno suena peligrosamente cerca de mi casa. Salto de la cama, sollozando, y corro veloz hacia la habitación de mis padres. Pico de forma torpe con la palma de mi mano —pues me han dejado muy claro que siempre hay que picar primero— y luego, poniéndome de putillas, giro el pomo y abro la puerta. Ahora camino despacio, pues ahí dentro me siento, no sé, más seguro. Mis padres están durmiendo, de hecho los dos roncan de forma tranquila, y como todo niño haría me acerco a mi madre primero. Me quedo un buen rato en el borde de la cama, pensando si despertarla o no. Quizá se enfada conmigo porque mañana tiene que ir a trabajar. Pero dejo todo eso de lado y empujo un poquito su brazo.
—Mami...
Ella frunce el ceño y se remueve un poco, aún en el mundo de los sueños, así que vuelvo a intentarlo. Esta vez un poco más fuerte.
—Mami...—alzo un poco más el tono de voz, pero con cuidado de no despertar a mi padre, que a él realmente le molesta que le interrumpan el sueño.
Finalmente consigo que despierte. Me mira con los ojos entornados y se los frota un poco, intentando reconocer quién soy. Cuando ya lo ha hecho, me acaricia el pelo.
—¿Qué pasó, Jimmy? —ella me habla en español, porque es mexicana, pero como yo aún lo estoy aprendiendo le contesto más bien en inglés. Creo que le da igual.
—Me dan miedo los truenos...—sonríe tiernamente y se incorpora en la cama.
Sin querer, despierta a mi padre. Él es estadounidense, y se llama James como yo, pero mi madre sí le llama James y no Jimmy como a mí.
—¿Bárbara?... —susurra con la voz ronca y medio adormilado—. ¿Pasa algo?
—No, nada—es curioso. Cuando yo lo despierto se pone hecho una furia, pero si lo despierta mamá no pasa nada—. Vuélvete a dormir, anda—dice y se levanta de la cama mientras mi padre da media vuelta y, como le había dicho ella, se vuelve a dormir—. Vamos, Jimmy, te daré un vaso de leche.
Camino hacia ella y la cojo de la mano. Ella me lleva hacia la cocina mientras me susurra palabras tranquilizadoras. Lo hace en inglés, y es que ciertamente ella suele hablar en ese idioma, solo cuando se enfada o está distraída habla en español. Pero a mí me gusta oírla hablar en la lengua de la abuela —así es como la llamo normalmente—, y también me gusta el acento que tiene, aun cuando habla en inglés. Creo que, de hecho, me gusta mi madre de todas las maneras. Porque de eso se trata, ¿no? Cuando eres pequeño no te planteas cosas como si les gusta beber hasta emborracharse, o si se ríen de los pobres, o vete tú a saber qué. Son tus padres y punto. Es curioso.
—¿Qué tal, Jimmy? ¿Estás más calmado? —asiento al dejar el vaso de leche sobre la mesa, y con una sonrisa mi madre me limpia los restos que me han quedado alrededor de la boca.
—Pero los truenos siguen sonando—digo cohibido.
—Me temo que seguirán toda la noche—dice con una mirada de compasión—. Pero no te preocupes. Piensa... Piensa que son superhéroes—mis ojos se iluminan al escuchar eso, adoro a los superhéroes—. Están luchando valientemente para proteger la ciudad del villano más malo del mundo—dice con una voz sobreactuada.
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Relatos
Storie breviPues eso, relatos. Ea, palante Empecé a escribir estos relatos en 2014, así que la gran mayoría son una mierda. Si queréis leer algo con un mínimo de calidad empezad por los últimos, o leed la historia en la que actualmente estoy trabajando, en mi c...
