Capítulo 6

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Entré al baño y escuché a una persona vomitando.

Era Melina.

—Hey, ¿todo está bien? —gracias al cielo el baño se encontraba vacío, así podría platicar bien con ella.

—No lo sé, Cam. —respondió con la voz temblorosa.

—¿No lo sabes? —pregunté asustada. —Mel, sal. —se escuché cómo quitaban el seguro de la puerta y ella salió cabizbaja.

—¿Qué sucede? —creo que mi pregunta fue muy estúpida.

—Cam... Y-yo... No sé. —balbuceó y comenzó a llorar. —Creo que... Estoy embarazada, Cam. —me miró con los ojos llorosos.

—¿Crees? —pregunté con una ceja arqueada.

—Sí, eso creo. Yo... Necesito hacerme una prueba confiable. —habló con la voz quebrada. —Tengo miedo. —miró al techo y lágrimas caían de sus ojos.

—Tranquila. —acaricié su espalda. —Si estás embarazada tendrás mi apoyo, Mel. —ella me miró con una media sonrisa para después abrazarme.

(...)

Estaba en mi antigua casa con Freddy, él dijo que quería seguir viviendo allí ya que tenía muy buenos recuerdos en ella.

—¿Segura que estás bien, Mel? —insistía Freddy desde que Melina salió del baño, ella decidió no decirle nada hasta que estuviera 100% segura.

—Sí, cariño. —repetía Mel una y otra vez.

—¿De verdad? Podemos ir al doctor, si quieres. —preguntó Freddy acercándose a ella.

—Ella está bien. —intervine ganándome una mala mirada de Freddy.

—De acuerdo. —mi hermano suspiró.

—Debo irme, en un rato entro a trabajar. —dije levantándome del sofá.

—¿Trabajar? ¿Tú? —preguntó Freddy.

—Sí. Yo trabajo. —reí.

—Vaya, ¿quieres que te lleve? —se ofreció mi hermano pero me negué inmediatamente.

—No. Gracias. —sonreí. —Cuida a Mel, adiós. —y salí de mi antigua casa para evitar que me hiciera preguntas sobre porqué debería cuidarla.

(...)

—¡Camila ya están los cafés! —me gritó Hanna desde su puesto, yo caminé hasta donde ella se encontraba para llevarle su pedido a las chicas que estaban esperándolo.

—Aquí tienen. —les dije a las chicas con una sonrisa.

—Gracias. —respondieron de la misma manera, eso me agradaba de ciertas personas, que me devolvían la sonrisa.

Regresé a mi puesto para descansar, ya había atendido a todas las personas que se encontraban aquí y me tenía bien merecido un descanso.

—¿Me podrías dar un café, Hanna? —pedí con una sonrisa.

—Enseguida. —guiñó un ojo y fue a prepararlo.

Estaba sentada en un banco alto observando a todos los clientes por si se les ofrecía algo, de repente el sonido de la campanilla de la puerta sonó anunciando un nuevo cliente, volteé para ver de quién se trataba y me quedé boquiabierta para ver a Jos entrar en la cafetería, de nuevo.

—Ve a atender al cliente, ya tendrás tiempo para tu descanso, Cam. —me sobresalté al escuchar la voz de Hanna detrás de mi.

Trague saliva y comencé a caminar directamente hacia Jos quien se encontraba sentado en una de las mesas junto a la ventana que daba a la calle. Mis piernas temblaban con cada paso que daba ya que recordé que Jos me había ignorado completamente en el elevador en la mañana, ¿cómo espera que le hable después de lo ocurrido?

—Buenas tardes, ¿qué va a ordenar? —le hablé lo más seria posible mirando solamente a mi libreta en la que anotaba los pedidos.

—Un café, por favor, Cam. —mi piel se erizó al escuchar mi nombre siendo pronunciado por él.

—En un momento se lo traigo. —respondí aún sin mirarlo y caminé directamente a donde Hanna se encontraba para decirle lo que Jos había ordenado, lo cual no era mucho, solo era un simple café.


Alonso.

Me encontraba desempacando en mi nuevo departamento después de haber regresado a México, la repentina presencia de Camila en el aeropuerto me desconcertó un poco. Verdaderamente no esperaba encontrármela de nuevo. Se suponía que mi viaje había sido para olvidarle, lo cual no logré, pero el encontrármela sólo empeoró más las cosas.

Mi departamento no era muy grande pero era suficiente para mi.

Una vez que terminé de acomodar todas las cosas decidí salir para recorrer nuevamente las calles por las que una vez anduve... Acompañado de Camila.

Salí de mi departamento entrando al elevador y una vez que estuve en el primer piso me encontré con una silueta de un hombre, se me hacía conocido.

Cuando de volteó pude darme cuenta de quién era.

—¿Bryan? —al escuchar su nombre este volteó y me miró con el ceño fruncido.

—¿Alonso? ¡Eres rubio! —rodé los ojos.

—También me da gusto verte. —le respondí sarcástico.

—¿¡Cuándo volviste!? —me envolvió en un abrazo para después verme sorprendido.

—Apenas hoy. —me encogí de hombros.

—Debemos salir a festejar tu llegada. —me tomó de los hombros sacudiendome.

—Claro. —respondí sonriendo, me haría bien salir a divertirme para despejar mi mente nuevamente después de haber visto a Cam.

No puedo quitármela de la cabeza.

Aunque si no pude olvidarla en cinco años menos podré ahora que la volví a ver.

Se veía tan linda, parecía que no estaba destruida, se veía contenta. En cambio yo sufrí por mucho tiempo.

—¿Qué dices? —preguntó Bryan sacándome de mis pensamientos.

—¿Sobre qué? —sacudí mi cabeza para después mirarlo confundido.

—Esta noche. A las 9. En un bar. Tú y yo. Como amigos claro, no te emociones. —reí ante su comentario.

—Estaría bien. —asentí y él sonrió pero borró la sonrisa al recordar algo.

—Debo pedirle permiso a Sam primero. —dijo mirando al suelo.

—¿Pedir permiso? —pregunté asombrado.

—Sí. -dijo apenado. —No quiero que piense mal las cosas o algo por el estilo.

—¿Es la misma Sam que yo conozco? —pregunté mirándolo atentamente.

—Así es. —suspiró con una sonrisa.

—Me alegro por ti. —le di una palmada en la espalda sonriendo.

—Gracias... Como sea, nos vemos en la noche. —asentí, nos despedimos y él entró al elevador.

Salí del edificio dispuesto a comenzar con mi recorrido.

Me alegro por Bryan, después de todo sí logró estar con la chica que quería.

Quisiera decir lo mismo de mí, pero lamentablemente no sucedió.

Camila.

—¡Camila! —me gritó Hanna.

—¿Qué sucede? —pregunté saliendo de mis pensamientos, había estado pensando en el comportamiento de Jos en la mañana y ahora me habló como si nada.

Debe ser solo porque debía ordenar y debía hablarme sí o si .

—Ya está el pedido. —habló ya más calmada, tomé el café con las manos temblorosas y comencé a caminar hacia Jos.

—Aquí tiene. —dije seria poniendo el café frente a él. —Que lo disfrute. —estaba dispuesta a irme para poder tomar mi descanso pero él me tomo del brazo, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo al sentir su tacto en mi piel.

—Quiero hablar contigo....

A Tu Lado (DCUD #2) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora