Capítulo 36

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Pasé la noche en el hospital ya que querían asegurarse de que mi bebé estuviera en perfecto estado. Jos y Alonso querían quedarse conmigo pero Ryan y Sam se encargaron de hacer que se fueran, no querían que me volviera a suceder algo por su culpa.

—Bien señora Leyva, está perfectamente bien. —dijo la doctora mirándome con una sonrisa, mantenía mi postura seria.

—Gracias. —dije sin expresión alguna.

—¿Le ocurre algo? —preguntó la doctora preocupada.

—Si estar entre la espada y la pared es algo, definitivamente sí. —suspiré, la doctora se sentó en la orilla de la camilla.

—¿Dos chicos, cierto? —asentí para después soltar un largo suspiro.

—Fui una estúpida. —la doctora tomó una de mis manos e instintivamente dirigí mi vista a ella.

—Todo ocurre por algo, tal vez estás destinada a no estar con alguno de ellos. —¿y si tiene razón? —O al contrario, tal vez la vida te está poniendo obstáculos para que llegues al chico correcto, lo sabrás con el tiempo. —me dedicó una sonrisa maternal transportándome a los días en los que mi madre solía darme consejos.

Extraño a mi mamá en estos momentos.

—Gracias por el consejo. —le dediqué una sonrisa, ella me la devolvió y salió de la habitación.

Minutos después Ryan entró junto con Isaac a la habitación, les dediqué una sonrisa y se sentaron cada uno a mi lado.

—Hola. —les dije sonriendo.

—¿Cómo estás? —preguntó Isaac mirándome atentamente.

—Supongo que bien. —respondí con un encogimiento de hombros. —Quiero un helado de chocolate.

—Cuando salgas de aquí vamos por uno, ¿te parece? —propuso Ryan regalándome una sonrisa, asentí.

—Señorita Leyva, le traigo los papeles para que los firme y pueda irse de aquí. —anunció la enfermera entrando a la habitación pero se quedó paralizada al ver a mis amigos.

—Te esperamos afuera. —dijo Isaac, asentí y ambos se levantaron siendo seguidos con la mirada por la enfermera.

Carrapeé para llamar su atención y noté que sus mejillas se tiñeron de un color carmesí intenso.

—Eh... Aquí firme por favor, después podrá irse. —me tendió los papeles y los firmé, ella se fue y me levanté de la camilla para buscar mi ropa.


Ryan.

Salí de la habitación de Cami junto a mi hermano y nos encontramos a ambos chicos pretendientes de Camila sentados, alejados uno de otro. Estaban profundamente dormidos, ellos también habían pasado la noche aquí pero les impedí pasar a verla.

Ya era mucho por ahora, no quiero que Camila vuelva a sentirse mal por culpa de ellos dos, y menos en esta situación.

—¿Crees que se decida por alguno de ellos? —preguntó Isaac sacándome de mis pensamientos, lo miré y él tenía la mirada fija en ambos chicos.

—Probablemente, pero mientras ella aclara sus sentimientos no dejaré que ninguno se acerque a ella. —declaré y caminé hacia la sala de espera sentándome en uno de los cómodos sofás que tenían.


Camila.

Cuando terminé de vestirme salí de la habitación en la que me había quedado esa noche.

No quiero volver a un hospital, no hasta que nazca mi bebé.

Logré divisar a los gemelos sentados juntos mientras veían al techo, también logré ver a Jos y Alonso dormidos en la sala de espera cada uno sentado lejos de otro.

Ryan logró verme, golpeó el hombro de su hermano y ambos se acercaron a mi.

—¿Lista? —preguntó Ryan, asentí y volví a dirigir la mirada a Alonso quien repentinamente se había despertado.

Comencé a caminar en medio de ambos gemelos y nos dirigimos a la salida.

—¡Camila! —la voz de Alonso resonó por el lugar, cerré los ojos con fuerza y miré a Ryan en busca de ayuda.

—No te dejaré hablar con él, a menos que tú quieras. —volví la mirada a Isaac quien me veía con media sonrisa.

—No quiero hablar por ahora con ninguno de los dos. —suspiré y en unos segundos Alonso estaba parado detrás de mi, no me había percatado que Jos también había despertado y se encontraba caminando hacia mi de igual manera.

—Cam... ¿Puedo hablar contigo? —pidió Alonso.

—Necesito hablar contigo. —dijo Jos cuando llegó junto a Alonso, ninguno de los dos se dirigió la mirada ya que la tenían sobre mi.

—Ninguno va a hablar con ella. —dijo Ryan con tono frío y cortante.

—Tú no hables por ella. Si no quiere saber nada de nosotros por el momento quiero escucharlo de su propia voz. —contraatacó Jos mirando a Ryan con el entrecejo fruncido.

Ryan dirigió su mirada a mi como pidiendo que le dijera qué hacer.

—No quiero hablar con ustedes por el momento, así que por favor no me busquen. —supliqué, di media vuelta y comencé a caminar a la salida no sin antes mirar por última vez a Jos y Alonso quienes se quedaron en su lugar estáticos.

No sé si sea una correcta manera de actuar pero no quiero que confundan más mis sentimientos.

Sólo espero que se mantengan a una distancia aceptable por el momento, necesito enfocarme en mi bebé y no quiero distracciones de ningún tipo.

Al menos hasta que decida con quién quiero estar. No quiero volver a tomar la decisión incorrecta o volver a lastimar a alguno de los dos, aunque tal vez eso sea imposible ya que si elijo a uno el otro probablemente se sienta mal.

«Bebé, me temo que seré madre soltera.»

—¿Estás bien? —preguntó Ryan sacándome de mis pensamientos.

—Sinceramente no lo sé. —suspiré. —Si fueras mujer... -me miró raro. —Sólo escúchame.—pedí y soltamos una pequeña risa.

—Vale. —sonrió y volví a suspirar.

—Si fueras mujer y estuvieses en la misma situación que yo... ¿Te quedarías con el hombre que te apoyó y te sostuvo todo el tiempo o con el hombre que es el padre biológico de tu bebé y lo único que hizo fue huir cuando se enteró pero aún así no dudas de su amor? —Ryan arqueo una ceja.

—Cami, la respuesta está en la mismísima pregunta, ¿por qué deberías quedarte con el cobarde que huyó cuando se enteró?

Porque probablemente aún tengo sentimientos por él.

Pero de igual manera hacia Alonso.

¿Qué debería hacer?

A Tu Lado (DCUD #2) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora