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Mi boca se abrió en forma de sorpresa al ver la fotografía que yacía acomodada sobre el buró.
Me levanté de golpe de la cama y la rodeé para poder agarrar el retrato entre mis manos.
—Esto es mío —murmuré mirando detalladamente la fotografía.
La fotografía que tenía entre mis manos... era la misma que había perdido en la mañana. Pero, ¿qué hace aquí?
Volteé la fotografía para observarla mejor, pero en esta estaba escrita una frase con una caligrafía ajena a la mía, igualmente, tampoco coincidía lo que decía esta a la que me pertenecía. Lo cual me confirmaba ahora, que esto no era mío.
Dejé la foto en su lugar y caminé hacia la salida de la recámara.
—Te amo, SeHun —susurré antes de salir de la habitación.
Bajé las escaleras hasta llegar al primer piso y busqué a la señora Oh cuidadosamente. La encontré a ella sentada en la mesa del comedor iluminando con pintura de óleo el dibujo de un bosque.
—Es hermoso —hablé en voz baja cuando llegué hasta su lado. Sonreí.
—Gracias, Valerie —me respondió devolviéndome el gesto.
—¿Le gustan los lobos? —le pregunté admirando aquella criatura de pelaje gris con negro que estaba plasmada en el dibujo.
—Para ser franca, no son mis animales favoritos —pausó—, pero todo lo que veo, lo plasmo en un dibujo.
—¿Vio a esa magnífica criatura? —le pregunté atónita.
—Así es —sonrió de manera orgullosa—. Lo vi desde la ventana de la sala a unos cuantos metros de la casa, él estaba mirando hacia la profundidad del bosque. El animal era enorme y su pelaje era precioso.
—Vaya —pronuncié anonadada—. Siendo sincera... a mí me gustaría ver de frente a esa increíble criatura.
—Querida, tus ilusiones me parecen algo atrevidas y descabelladas —me contestó riendo.
Yo la acompañé en esa risa.
—Es solo que... sería grandioso —sonreí mostrado mis dientes.
—Tal vez lo sea —me respondió de la misma manera.
—Seo Min, me gustó pasar la tarde contigo —hablé—, pero debo regresar a mi casa.
—No hay problema —me sonrió con gratitud—. Gracias por el pastel.
—De nada. Me alegra que le haya gustado —le respondí caminando hacia la salida de la casa. Ella amablemente me acompañó hasta la misma.
—No dejes de venir a visitarme —me pidió con una cálida sonrisa.
—No lo haré, señora Oh —le respondí con seguridad mientras salía de la casa—. Nos vemos luego, hasta mañana.
(Reproducir el video)
Me despedí de ella agitando mi mano derecha de un lado a otro y comencé a caminar por el bosque de manera tranquila y sin prisa, mirando todo a mi alrededor y deleitándome con la naturaleza y las mariposas que comenzaban a volar libremente.
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El lobo
FantasiaEl destino es un encadenamiento que está siempre presente en nuestras vidas, sabemos que es completamente necesario, pero también fatal. No sabía lo mucho que el destino se aferraba a que SeHun y yo estuviéramos juntos. Es curioso descubrir que la...
