—La última noche que estuve contigo hasta tarde en tu casa... escuché un llamado de ayuda en medio del bosque por parte de una persona. En ese momento me preocupé porque se me figuró tanto a la voz de mi padre, así que me acerqué para ver de quién se trataba —pausé unos segundos—. Para mi sorpresa, lo que encontré fue un lobo negro agonizando, así que decidí acercarme más a él. Justo en ese momento, la criatura se convirtió en la persona que menos me imaginaba. Mi padre.
—¿Tu padre? —me preguntó sorprendida y sin poder creerlo.
—Sí, él era la persona que pedía ayuda —respondí—. Mi madre no sabe nada de esto, júrame que no se lo dirás —hice la pausa para advertirle.
—No se lo diré, puedes estar tranquilo —me respondió con sinceridad—. Entonces, ¿tu padre es un hombre lobo?
—Era un hombre lobo —respondí—. Como te dije, él estaba agonizando cuando lo encontré, así que en ese momento yo corrí hacia él para poder sostener su cabeza y tratar de ayudarlo, pero se negó ante mi ayuda y en su último aliento me susurró: lo siento SeHun, pero tú eres mi único heredero. Luego de eso, sentí como sus dientes se clavaban en mi brazo derecho —pausé para inhalar aire, y luego proseguí—. Fue un dolor inmenso y desesperante, la hemorragia no cesaba y mi cuerpo se sentía tan fuera de control, no podía controlarme. Perdí el conocimiento por unos minutos y cuando desperté no era yo mismo en mi cuerpo, era un lobo ansioso por matar y sin control. Estando en esa forma, corrí hasta la montaña nevada para ocultarme, pero recuerdo que cuando mi cuerpo volvió a la normalidad, varias partes de cuerpos humanos estaban regadas por toda la nieve. Me di cuenta de que yo había sido el culpable cuando vi todo mi cuerpo cubierto de sangre, y mi peor noticia fue cuando supe que al haber matado a esas seis personas, había adquirido... Mi inmortalidad.
—¿Tú-tú mataste a los rescatistas? —susurró Valerie con terror en su rostro.
—Sigo sintiéndome el peor ser humano por haber matado a esa gente. No sabes cuánto me arrepiento y he deseado mi muerte, pero simplemente no llega, y supongo que nunca llegará.
—SeHun —murmuró comenzando a llorar—. Perdóname, realmente perdóname —decía en un tono de arrepentimiento.
—¿Por qué debo perdonarte? —le pregunté extrañado.
Ella guardó silencio.
—Yo mandé a esas personas para buscarte —contestó al fin mientras cerraba los ojos dejando caer más lágrimas—. Perdóname...
Sentí un leve enojo recorrer mi cuerpo, pero ella no tenía la culpa, nadie la tenía. Más que yo.
—Estaba muy preocupada por ti, no podía estar sentada de brazos cruzados mirando como las horas pasaban y tú no aparecías —me confesó—. Por eso los mandé a llamar para que fueran a buscarte. Perdóname, SeHun —volvió a repetir mientras sollozaba.
—No te disculpes, tampoco te sientas culpable —respondí tomando sus mejillas entre mis manos para hacer que me mirara a los ojos—. Perdóname tú a mí, por dejarte.
—No tengo nada que perdonarte —respondió acariciando mis brazos—. Ahora lo entiendo.
—¿Sabes? Esta noche tengo una fiesta —le informé.
—¿Una fiesta? —me preguntó sorbiendo su nariz.
—Sí. ¿Quisiera ir conmigo, señorita Valerie? —le pregunté tomando sus manos y mirándola a los ojos. Ella sonrió.
—Sería un placer, joven SeHun.
—¿Te quedas a comer? —le pregunté.
—Realmente... mi abuela me está esperando en casa —me respondió haciendo una mueca.
ESTÁS LEYENDO
El lobo
FantasyEl destino es un encadenamiento que está siempre presente en nuestras vidas, sabemos que es completamente necesario, pero también fatal. No sabía lo mucho que el destino se aferraba a que SeHun y yo estuviéramos juntos. Es curioso descubrir que la...
