Capítulo 28.

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A la mañana siguiente me despierto y David ya no está a mi lado. Voy medio dormida al baño y me lavo la cara. Estoy horrible por las mañanas. Voy al salón. Están viendo la tele.

-Buenos días – bostezo.

-Buenos días. ¿quieres desayunar?

Niego con la cabeza.

-¿Qué vamos a hacer hoy?

-Sorpresa.

-¿No lo sabe? - pregunta Lucía.

-No, así que no se lo digas.

-¿Ella lo sabe y yo no? Qué fuerte...

Se ríen.

-Venga, te llevo de compras para compensarte.

-¡Me parece bien!

Lucía se levanta de un salto y se pone a mi lado.

-¿Nos vamos ya?

Me empiezo a reír.

-No he desayunado. ¿Tienes colacao?

-Sí.

-Más te vale desayunar rápido – Lucía me echa una mirada asesina.

-Vale, vale. No te enfades. Me lo beberé de un trago.

Se ríe.

Me hago el colacao y me lo bebo de un trago. Cuando termino ya están vestidos.

-Que rapidez.

-Le he obligado a vestirse rápido. Tú haz lo mismo.

Me visto con la sudadera que traje de repuesto. Pasamos toda la mañana de compras, comemos en el VIPS y volvemos a casa. Lucia se mete en su habitación y nosotros nos quedamos en el salón.

-Tenemos que salir a las nueve y media de aquí.

-¿Para ir a la sorpresa?

-Sí.

-Vale. Me voy a echar la siesta, ¿vienes?

-Sí.

Nos tumbamos en la cama y ponemos el despertador. Dormimos.

Es un día soleado. Quizá sea verano. Estoy sentada en un banco del Retiro. Se oye a los pájaros cantar. Es un día bastante agradable. Le veo llegar. Quiero levantarme y besarle, pero mi cuerpo no me deja. Se sienta a mi lado. Quiero sonreír, pero mi cuerpo no hace caso.

-Tenemos que hablar – me dice en cuanto llega.

-Dime.

-Creo... Que no deberíamos seguir juntos.

-¿Por qué?

-Eres muy niña para mi. Llevo unos días hablando con una chica y... creo que podría encajar mejor con ella.

-¿Me... estás dejando?

-Supongo.

Tengo ganas de gritar, sin embargo, me quedo quieta mirándole. Se levanta y se va.

Vicky, tienes que hacer algo. Se está yendo. Me levanto.

-¡David! - le grito. Pero no me hace caso. Empiezo a correr detrás de él sin parar de gritar su nombre - ¡David! - mis ojos se nublan por las lágrimas. Pero de repente me paro. Está con una chica. Alta, rubia. Muy guapa. Se besan. Grito con todas mis fuerzas, pero ni siquiera se gira”

-Vicky, ¿que pasa?

Me despierto. David está sentado, a mi lado.

-Una pesadilla – me vuelvo a tumbar y se tumba conmigo. Me acurruco a su lado y me empieza a tocar suavemente el pelo.

-¿Qué era?

-Me dejabas, decías que era muy niña para ti y te ibas con una chica mayor, rubia.

-¿Por qué sueñas esas cosas?

-No lo sé, pero no me gusta.

Me besa la frente.

-Tranquila, todo va a estar bien.

-Todo estará bien se estas conmigo.

-Lo estaré.

-¿Y cuándo no lo estés?

-Siempre voy a estar contigo. A tu lado. Protegiéndote.

-No lo estarás.

-No seas negativa.

-No lo soy, simplemente soy realista. Podemos romper de la misma rapidez con la que empezamos a salir.

-¿No crees en los “para siempre”?

-No. Nada es para siempre.

-¿Sabes? En los 4 meses que llevamos juntos, me haces sentir cosas inexplicables. Y eso es difícil, eh. Así que te haré creer. Porque lo nuestro es para siempre.

-¿Seguro?

-Infinito es una medida demasiado corta para nosotros.

Suspiro. No digo nada, solo me acurruco a su lado y me vuelvo a dormir.

Chica misteriosa.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora