Delante de mi veo el teatro Lope de Vega, de Madrid, todo amarillo y con la caras de león por todos lados.
-¿Vamos... a pasar?
-Claro.
-¿De verdad?
-De verdad.
Me abalanzo sobre él y le abrazo. Vamos a ver el musical del rey león. No puede ser, estoy alucinando.
-¿Cómo...?
-Bueno, ¿no recuerdas que dijiste que querías venir? - dice, interrumpiéndome – Pues aquí estamos.
Recuerdo ese día. Estábamos en su casa, sentados en el sofá viendo la tele y salió un anuncio del musical. Le comenté que me haría mucha ilusión ir y ¡aquí estamos!
Entramos y nos sentamos en nuestros sitios. Se ve genial. La obra empieza y nos emocionamos en algunos momentos. A la salida nos quedamos en el teatro.
-Esperarme, quiero comprar la banda sonora.
Voy hacía el puesto donde los venden. Pero, cuando saco la cartera para pagar, David se me adelanta.
-Te lo regalo.
-¿Qué? ¡Ni de coña! Ya sabes que soy muy interesada, pero te has gastando un pastón en las entradas. No te lo permito.
-Anda, calla – me tapa la boca con la mano y me echa hacia atrás. Paga él. Me da el CD.
-No es justo.
-Se dice gracias y eso.
Bufo.
-Gracias.
-¿Ni un beso?
Me acerco y le beso.
-No lo tendrías que haber hecho, enserio.
-Hemos celebrado algo especial. - me coge de la cintura y me atrae hacia sí.
-¿El qué?
-Estamos a finales de enero, por estas fechas empezamos a salir. Cuatro meses.
Sonrío.
-¿Cuatro meses aguantándote?
-Sí.
-Se me han hecho eternos. Pienso que lo deberíamos dejar.
-¿Tu crees?
-Sí.
-¿Entonces no te invito a cenar?
-Bueno, podemos dejarlo hasta que se acabe la noche.
Nos reímos y nos besamos. Volvemos con Lucía, que está entretenida viendo un cartel.
-¿Dónde vamos ahora? - pregunta.
-Vamos al 40 café, que están los chicos y cenamos con ellos.
Eso hacemos. En dos pasos prácticamente hemos llegado. Saludamos a los chicos y nos sentamos. Cenamos tranquilamente.
-Voy a pedir algo de beber. Risitas, ¿43 con batido de chocolate?
-No – responde David – es menor. No puede tomar alcohol.
Por la cara que se le queda a Carlos y a los chicos, no sabían nada. Me muerdo el labio.
-¿Cómo que menor? ¿No tenías 20 años?
-No, tiene 15. - contesta David.
-¿15?
-Está en cuarto de la ESO – asegura Álvaro.
-¿Tú lo sabias? - pregunta de nuevo David.
-Sí.
-¿Cómo?
-Cuando fuimos a su casa tenía el libro de latín en la mesa. Y ponía cuarto de la ESO.
-¿Por qué no lo dijiste?
-Porque esperaba que te lo dijera ella.
-No me lo ha dicho. La fui a recoger y estaba en el instituto.
-Ya te vale, Vicky – me muerdo el labio.
-¿Podemos dejar de hablar de mi?
-¡Es que pareces mayor, risitas! Yo te echaba ahora mismo 19 o 20.
Bufo.
-¿Continuamos?
Pero no, no continuamos. No paran de hablar de mi edad y de que aparento más y esas cosas. Cojo el móvil y me pongo a hablar con Noa. No se cuanto tiempo pasa, pero dejo de hablar con ella porque David me da un golpe en la pierna. Hay varias bebidas en la mesa.
-¿Eso es para mi? - señalo una bebida que está enfrente mía y Blas asiente - ¿qué es?
-Pruébalo. Está bueno.
Lo pruebo.
-¿San Francisco? - levanto una ceja.
-Sí. No puedes beber cosas con alcohol.
Me encojo de hombros y empiezo a beber, no porque me conforme, sino porque está dulce y tengo sed. Lucía, que está enfrente mía me mira y se empieza a reír.
-¿Qué pasa?
-La cara que pones.
Me pongo bizca para intentar mirarme.
-No me veo.
Se empieza a reír más fuerte y le contagia la risa a su hermano, que se la contagia a Carlos y Carlos a mi. Al final, todos acabamos riéndonos.
-No se por qué, pero cada vez que nos juntamos todos nos entran ataques de risa. - digo cuando nos tranquilizamos.
-Chicos me voy ya – Dani se levanta y se pone la chaqueta.
-Ya es tarde. Vámonos todos – el rubio se levanta y, detrás de él, todos.
Llegamos a casa. Me quito los tacones y los tiro por ahí.
-Recógelos.
-Mañana. Ahora estoy agotada.
Pone los ojos en blanco y le beso.
-Hasta mañana chicos – le da un beso a su hermano y se va a su habitación.
Me desvisto y me tiro en la cama. David se tumba a mi lado.
-Gracias por todo.
Me sonríe.
-No enserio, gracias por lo de hoy, por ser así conmigo. Estoy como en una nube.
-Me alegro.
Nos besamos y al poco nos dormimos.
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Chica misteriosa.
FanfictionVicky, una guapa morena de ojos azules de dieciseis años, conoce a David Lafuente, cantante del grupo Auryn, en una discoteca, y éste, en poco tiempo, cae rendido a sus pies. El problema es que David tiene veinticinco años, nueve más que ella. Y par...
