Capítulo 30.

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Delante de mi veo el teatro Lope de Vega, de Madrid, todo amarillo y con la caras de león por todos lados.

-¿Vamos... a pasar?

-Claro.

-¿De verdad?

-De verdad.

Me abalanzo sobre él y le abrazo. Vamos a ver el musical del rey león. No puede ser, estoy alucinando.

-¿Cómo...?

-Bueno, ¿no recuerdas que dijiste que querías venir? - dice, interrumpiéndome – Pues aquí estamos.

Recuerdo ese día. Estábamos en su casa, sentados en el sofá viendo la tele y salió un anuncio del musical. Le comenté que me haría mucha ilusión ir y ¡aquí estamos!

Entramos y nos sentamos en nuestros sitios. Se ve genial. La obra empieza y nos emocionamos en algunos momentos. A la salida nos quedamos en el teatro.

-Esperarme, quiero comprar la banda sonora.

Voy hacía el puesto donde los venden. Pero, cuando saco la cartera para pagar, David se me adelanta.

-Te lo regalo.

-¿Qué? ¡Ni de coña! Ya sabes que soy muy interesada, pero te has gastando un pastón en las entradas. No te lo permito.

-Anda, calla – me tapa la boca con la mano y me echa hacia atrás. Paga él. Me da el CD.

-No es justo.

-Se dice gracias y eso.

Bufo.

-Gracias.

-¿Ni un beso?

Me acerco y le beso.

-No lo tendrías que haber hecho, enserio.

-Hemos celebrado algo especial. - me coge de la cintura y me atrae hacia sí.

-¿El qué?

-Estamos a finales de enero, por estas fechas empezamos a salir. Cuatro meses.

Sonrío.

-¿Cuatro meses aguantándote?

-Sí.

-Se me han hecho eternos. Pienso que lo deberíamos dejar.

-¿Tu crees?

-Sí.

-¿Entonces no te invito a cenar?

-Bueno, podemos dejarlo hasta que se acabe la noche.

Nos reímos y nos besamos. Volvemos con Lucía, que está entretenida viendo un cartel.

-¿Dónde vamos ahora? - pregunta.

-Vamos al 40 café, que están los chicos y cenamos con ellos.

Eso hacemos. En dos pasos prácticamente hemos llegado. Saludamos a los chicos y nos sentamos. Cenamos tranquilamente.

-Voy a pedir algo de beber. Risitas, ¿43 con batido de chocolate?

-No – responde David – es menor. No puede tomar alcohol.

Por la cara que se le queda a Carlos y a los chicos, no sabían nada. Me muerdo el labio.

-¿Cómo que menor? ¿No tenías 20 años?

-No, tiene 15. - contesta David.

-¿15?

-Está en cuarto de la ESO – asegura Álvaro.

-¿Tú lo sabias? - pregunta de nuevo David.

-Sí.

-¿Cómo?

-Cuando fuimos a su casa tenía el libro de latín en la mesa. Y ponía cuarto de la ESO.

-¿Por qué no lo dijiste?

-Porque esperaba que te lo dijera ella.

-No me lo ha dicho. La fui a recoger y estaba en el instituto.

-Ya te vale, Vicky – me muerdo el labio.

-¿Podemos dejar de hablar de mi?

-¡Es que pareces mayor, risitas! Yo te echaba ahora mismo 19 o 20.

Bufo.

-¿Continuamos?

Pero no, no continuamos. No paran de hablar de mi edad y de que aparento más y esas cosas. Cojo el móvil y me pongo a hablar con Noa. No se cuanto tiempo pasa, pero dejo de hablar con ella porque David me da un golpe en la pierna. Hay varias bebidas en la mesa.

-¿Eso es para mi? - señalo una bebida que está enfrente mía y Blas asiente - ¿qué es?

-Pruébalo. Está bueno.

Lo pruebo.

-¿San Francisco? - levanto una ceja.

-Sí. No puedes beber cosas con alcohol.

Me encojo de hombros y empiezo a beber, no porque me conforme, sino porque está dulce y tengo sed. Lucía, que está enfrente mía me mira y se empieza a reír.

-¿Qué pasa?

-La cara que pones.

Me pongo bizca para intentar mirarme.

-No me veo.

Se empieza a reír más fuerte y le contagia la risa a su hermano, que se la contagia a Carlos y Carlos a mi. Al final, todos acabamos riéndonos.

-No se por qué, pero cada vez que nos juntamos todos nos entran ataques de risa. - digo cuando nos tranquilizamos.

-Chicos me voy ya – Dani se levanta y se pone la chaqueta.

-Ya es tarde. Vámonos todos – el rubio se levanta y, detrás de él, todos.

Llegamos a casa. Me quito los tacones y los tiro por ahí.

-Recógelos.

-Mañana. Ahora estoy agotada.

Pone los ojos en blanco y le beso.

-Hasta mañana chicos – le da un beso a su hermano y se va a su habitación.

Me desvisto y me tiro en la cama. David se tumba a mi lado.

-Gracias por todo.

Me sonríe.

-No enserio, gracias por lo de hoy, por ser así conmigo. Estoy como en una nube.

-Me alegro.

Nos besamos y al poco nos dormimos.

Chica misteriosa.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora