(To build a home - THE CINEMATIC ORCHESTRA)
Creo que jamás olvidaré aquel día. Ese día en el que mi vida antigua terminó.
Aquella mañana no fue diferente de otras, en esa monotonía repleta de confort, cada día era igual: amigos, universidad, familia, cariño y mucha tranquilidad.
A primera horas desayunábamos los seis en el comedor, porque nos inculcaron desde pequeños tanto a mis hermanos como a mí, la importancia de compartir en familia, lo mismo se repetía en la cena, era una rutina que existía desde que tenía uso de razón.
Tomé el café tan rápido como pude mientras mis padres hablaban de una nueva reforma educacional. Mi primera clase comenzaba a las ocho con treinta, e iba y volvía a la facultad en bici todos los días dado que vivía a pocas cuadras, mientras que mis padres se repartían a mis tres hermanos para llevarlos al colegio antes de su entrada al trabajo.
El día estaba gris para variar, no es como que se pudiese esperar más en Cambridge para ser mediados de Febrero, hacía un frío del carajo, así que antes de salir me calcé un gorrito de lana a juego y con mi mochila en la espalda llevé mi bici hasta la acera fuera de casa.
Papá me beso la frente para luego subir al auto donde Matus y Callie ya estaban sentados mientras discutían por quién ponía música en la radio. Mamá se despidió agitando la mano desde dentro de la camioneta y Georgui a su lado se puso sus audífonos después de asentir una vez a modo de despedida.
Soy estudiante de Ingeniería civil en la universidad de Cambridge, o bueno, lo era en ese momento.
El campus era un lugar tranquilo y agradable. Todos los días tomaba la calle Trumpington desde el sur para medio seguir el camino que hacía mi madre, la cual se dirigía a Saint Katherine's College donde trabajaba. Tenía 20 años y una vida de maravilla. Una familia feliz, amigos que me querían y un montón de sueños.
El recorrido entre mi casa y el departamento de ingeniería de Cambridge no sobrepasaba los quince minutos, gracias a que solía partir más temprano que la mayoría, además tenía unas piernas fuertes que me ayudaban a tardar mucho menos que el resto. Siempre me gustaron mucho los deportes, practicaba natación desde los 4 años por lo que mi resistencia muscular era grande.
Pocas bicis estaban estacionadas cuando llegué al aparcamiento del campus donde encadené la mía, me dirigí a mi primera clase no sin antes pasar por una cafetería a comprar el segundo, y necesario, café de la mañana.
Antes de que el chico me entregase el vaso caliente me acomodé el cabello liso en una coleta, me refregué un puño por los ojos sin pensarme lo que hacía porque estaba muy cansada para ser lunes a esas horas.
Carl, según lo que leí en su placa, me dio una sonrisa al tiempo que me pasaba mi moka y le agradecí en respuesta. Por ese momento debían ser cerca de las ocho de la mañana, así que me tomé tiempo para caminar cuidando de no derramar líquido en dirección al salón.
En la tercera fila del costado izquierdo estaba Kathlyn, mi mejor amiga de toda la vida, y créanme que cuando digo de toda la vida, hablo de toda la vida; misma escuela primaria y secundaria, college y carrera, Kath era esa clase de amiga que sin importar qué, cuándo, ni dónde, siempre estaba para ti. Compartimos vacaciones, graduaciones, incluso uno que otro novio.
Subí los escalones en su dirección, el cabello ondulado y oscuro le medio cubría la cara sin percatarse en que yo me acercaba, dado a su completa abstracción por el libro que sostenía en las manos . Su ceño estaba fruncido, probablemente porque algo en la historia no le agradaba, entonces moví la silla junto a ella y dando un leve salto levantó sus ojos azules hasta verme.
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Cautiva
Novela JuvenilEl frío distrito universitario de Cambridge es el único hogar que Lepbinia Miller conoce, criada por dos padres preocupados, tres hermanos hermosos y una vida llena de amor, esta chica universitaria no sabe los múltiples caminos a los que la vida pu...
