Dedicado a JessicaCamblorAndrad
(Wasting My Young Years / LONDON GRAMMAR)
No me haría nada...
<<Hijo de la gran puta>>
Hay situaciones muy irónicas en la vida y estaba completamente segura que aquella era una de esas, la sensación de desconcierto era tal que honestamente no pude cuestionarlo, solo lo dejé, le permití consolarme no poniendo resistencia cuando se acerco para apretarme contra su pecho.
Me escondí en su cuello tan rápido como me fue posible deseando que aquel extraño me dijese que todo estaría bien. La situación era absurda y distorsionada, no lo negaré, era enferma para ser precisos, pero en ese momento donde aquel desconocido era el único que me daba apoyo, no me quedó más que aferrarme al único pilar que podía mantenerme resistiendo, no me importaba que me hubiese llevado hasta aquel lugar, me bastaba con que cualquiera de ellos fingiera ser mi amigo para correr desesperada en busca de protección.
<<Mientras estés aquí>>
Sus palabras resonaron en mi cabeza, sacudiendo mi interior. Removiendo mi terror primitivo mientras me cuestionaba qué era aquel lugar, rogando porque me sacaran pronto de allí.
Lo sentía cálido intentando contenerme, pero era casi imposible calmar mi crisis, no sabía que decirme, probablemente siendo consciente de que fácilmente explotaría ante alguno de sus comentarios.
Honestamente no tuve presente el tiempo que le lloré, solo me concentré en los recuerdos, en papá diciéndome que la vida era demasiado corta para amargarnos por pequeñeces, y joder, cuanta razón tenía.
Si hubiera usado mi tiempo para otras cosas, si hubiera aprovechado cada segundo aún más, pero ya qué más daba. Me reprendí mentalmente porque sabía no debía arrepentirme de nada. La vida era etérea, y toda mi existencia por más corta no había tenido más que felicidad y amor. Las cosas cambiaban y lamentablemente las mías se habían desarrollado así, sin poder evitarlo, porque no dependía de mí, porque a veces las cosas no funcionan como intentamos y no hay nada por hacer, entonces lo entendí, recién allí comprendí que muchas cosas estaban fuera de nuestro control, lo supe de la peor manera posible.
Recordé a mamá acurrucándome en su cama, la primera vez que discutí con un novio en el colegio fui hasta ella para llorar a su lado, no preguntó nada, solo me abrazó en silencio y me besó la frente, tenía esa habilidad especial para hacerme sentir segura, sin importar que pasara fuera, en casa abrazada a mi madre, nadie podía dañarme. Quise imaginar que eran sus brazos y esas manos sus manos, pero el aroma varonil y amaderado calándome los poros me recordaba que solo eran recuerdos .
Pensé en Callie, mi hermana pequeña, en sus risas estridentes que llenaban toda la habitación. Cuando estaba triste ella era capaz de hacerme olvidar todo pesar con su risa, sus bromas, las idioteces que hablaba. Recordar su jugueteo constante me confortaba, me hacía extrañarla de un modo inimaginable, pero el amor que sentía por ella era tanto que el vacío en mi pecho se llenaba poco a poco.
<<No dejaré que nadie te toque mientras estés aquí">>
Sentí la rabia instalándose en mi cuerpo, un cosquilleo ligero que me empezaba a brotar como burbujas en la sangre, rojo, todo lucía rojo por la ira, deseché el pensamiento en ese momento, era mejor aprovechar el pequeño instante de seguridad que sentía antes de amargarme todavía más con el odio profundo que me generaba pensar en quien me había llevado ahí.
ESTÁS LEYENDO
Cautiva
Teen FictionEl frío distrito universitario de Cambridge es el único hogar que Lepbinia Miller conoce, criada por dos padres preocupados, tres hermanos hermosos y una vida llena de amor, esta chica universitaria no sabe los múltiples caminos a los que la vida pu...
