(Atlantis/Seafret)
—Porque lo hago y quiero que lo tengas claro —respondió mientras acercaba una mano para quitarme un mechón de cabello que me caía sobre la cara —pero esto no está funcionando.
<<Espera, espera... ¡¿QUÉ?!>>
Mi espalda se puso más derecha que de costumbre, haciendo que mi rostro se alejara de su mano; él la deslizó dentro de sus vaqueros mientras desviaba la vista al piso.
Mi mente empezó a correr. ¿Dijo que no estaba funcionando? Pero cómo carajos iba a funcionar si él no estaba conmigo, ¿y dónde había quedado la disculpa que se supone debía decirme?,¿realmente quería terminarlo?
Una corriente hizo que mi corazón diera un brinco, ¿él quería dejarme?
—¿Que no está funcionando dices?, pero si llevamos más de un año, ¿cómo podría no funcionar? —Mi voz sonó aterrada, el impacto de su frase me remeció por completo, volvió sus ojos hasta mí de nuevo.
—No pongas esa cara por favor, ya me siento lo suficientemente mal por hacer esto —habló pasándose una mano por el mentón en signo de frustración. Mi cuerpo comenzó a perder fuerza al comprender lo que estaba ocurriendo; nosotros no estábamos en nuestro mejor momento, eso era cierto, pero por mi mente no pasó ni de cerca terminar nuestra relación.
Entonces una idea me cruzó la cabeza.
—¿Por qué? —pregunté y sé que mi mirada lo acusaba.
—Porque no es fácil corta...
—¿Por qué quieres cortarme? —reiteré para que respondiera lo que yo necesitaba saber.
—Bini, tu sabes que yo haría todo por ti, pero te amo como a una hermana. —Mis ojos se abrieron de golpe, él me estaba cargando, ¿no?—. Por eso no puedo seguir contigo, tu mereces a alguien que te ame como la mujer hermosa y buena que eres, y yo no puedo ofrecerte más que mi amistad, de verdad que...
—Cállate, por favor cállate —dije sintiéndome humillada y traicionada—. ¿Que me quieres como a una hermana? Joder como te follabas a tu hermana hace cuatro semanas —solté con rabia sin pensar lo que decía, sentí que los ojos empezaban a escocer así que apreté los dientes para contenerme—. ¿Y vienes además con todo el rollo de que puedes ofrecerme amistad?¿Crees que yo ando buscando migajas de cariño por el mundo o qué?
—No digo que debas aceptar, solo te estoy siendo sincero. —Su mirada se dirigió nerviosa hasta la pared que se encontraba a su lado izquierdo. Ahí estaba, la prueba de que estaba siendo todo menos sincero—. No quiero que después me culpes de no haberte dicho la verdad.
<<Menudo cabrón mentiroso.>>
Una lágrima se me escapó sin que pudiera evitarlo, con la palma de la mano la quité de prisa.
—Por favor no llores —dijo dando un paso hacia mí.
—No te acerques —respondí retrocediendo otro, llevaba con él más de un año y se creía que aún podía engañarme como le viniera en ganas—. ¿Quién es? —Fue todo lo que pregunté no dispuesta a comprar sus mentiras. Vi el debate en sus ojos, no sabía que responder, parte de él quería negar mi acusación, tratarme de loca, de que todo me lo estaba inventando.
—¿Importa? —Entonces algo dentro se quebró y no fue precisamente mi corazón, fue la confianza, la confianza enorme que le tenía, él tomó lo que construimos en todos esos meses y lo arrojo a la basura como si no valiese nada.
ESTÁS LEYENDO
Cautiva
Teen FictionEl frío distrito universitario de Cambridge es el único hogar que Lepbinia Miller conoce, criada por dos padres preocupados, tres hermanos hermosos y una vida llena de amor, esta chica universitaria no sabe los múltiples caminos a los que la vida pu...
